La cara de Max estaba perdiendo color rápidamente y al ver esto, Yulysion mantuvo sus palabras firmes y verdaderas.
—Si algo le pasa a la señora, imagínate lo desconsolado que estaría lord Calypse. Por favor, sé comprensiva.
—Pero… Pero…
El rostro de Max se retorció de dolor y conflicto. Aferró el shekel en su bolsillo. La imagen de los necrófagos y su carne negra y podrida pasó ante sus ojos. No quería acabar así. Max estaba completamente desolada ante la idea de no volver a ver a Riftan, sin embargo, no era la única que se sentía así. Idcilla tenía un hermano mayor que la apreciaba y las sacerdotisas también. Todas tenían familia y amigos que las esperaban. Incluso los soldados, ella no quería que murieran. Miró a Yulysion con ojos complacidos. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 119”
