—Todavía no estamos en ese punto.
—¿Perdón?
—He dicho que todavía no estamos en ese punto.
Fruncí los labios y me di la vuelta. Perdel y el hombre seguían inmersos en una profunda conversación. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 23”
—Todavía no estamos en ese punto.
—¿Perdón?
—He dicho que todavía no estamos en ese punto.
Fruncí los labios y me di la vuelta. Perdel y el hombre seguían inmersos en una profunda conversación. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 23”
—Qué…
El té tibio resbaló por el rostro de Lavender Cordis. Parecía aturdida, como si no esperara que yo hiciera algo así. Ver su cara me produjo cierto alivio.
—Se equivoca si creía que iba a soportar sus insultos sin decir nada —dije, mirándola fríamente. No pensaba permitir que volviera a hablarme a la ligera. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 22.2: Soy Hari Ernst”
—¡Kyouya, quiero ir a visitarlo! —exclamó Azuza, sentada en la cama, frunciendo el ceño para dejar claro su descontento.
Habían pasado tres días desde que se despertó. Durante todo ese tiempo, apenas se le había permitido salir de su habitación. Ichy o Kyouya siempre estaban presentes, e Ichy la acompañaba incluso cuando se duchaba o usaba el inodoro. Seguí leyendo “Contrato con un vampiro – Capítulo 66: Epílogo”
Durmió profundamente, sin pesadillas. Leah se despertó sintiéndose renovada, aunque se sobresaltó un poco cuando abrió los ojos. Su entorno no era familiar, pero también había un par de brazos envueltos alrededor de su cuerpo, abrazándola por detrás. El suave aliento del hombre le hacía cosquillas en la oreja y aunque solo vestía un fino camisón y estaba parcialmente cubierta por la manta, no sentía nada de frío. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 100: Cinco besos”
En medio de la noche, Han Dong se giró para acostarse y se vio obligado a respirar por el dolor en su trasero.
Wang Zhong Ding escuchó el sonido de levantarse y entrecerró los ojos observando a Han Dong. No había signo de culpa o compasión en su rostro.
—¿Te duele el trasero? Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 148: Carga completa y volver”
Max se apresuró a doblar las rodillas en una reverencia. Un nudo de nervios le apretó el estómago al darse cuenta de que el joven frente a ella era el comandante de los caballeros sagrados.
Apretó con fuerza la carta que guardaba en el bolsillo. Por más que lo pensara, sabía que no era adecuado pedirle a alguien como él que hiciera de mensajero. Dio un paso atrás, incómoda bajo su mirada. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 107”
[Alto Oficial como el Viento] sintió cómo sus tres perspectivas —sobre el mundo, la vida y los valores— se venían abajo estrepitosamente. Por más que lo pensara, jamás habría imaginado que su buen amigo [Elegante y Humilde como Hojas en Otoño] —a quien conocía desde hacía tanto tiempo y que creía entender a la perfección— hubiera estado, al parecer, enamorado en secreto de [Despreciando al Rey del Infierno], ese notorio hombre de escoria, desde hacía bastante tiempo. Y lo peor: incluso sabiendo lo que era, ¡seguía empeñado en colgarse obstinadamente de ese árbol torcido, sin arrepentirse ni aunque muriera! Seguí leyendo “Actor de Reparto Masculino – Capítulo 110 – Arco 10: Mundo de Juegos”
Me encanta que me elogien. Honestamente, soy realmente adorable, ¿a que sí? Merezco todos estos halagos, ¿no?
—Últimamente se ha vuelto mucho más encantadora, mi pequeña princesa.
¿De verdad? ¿Lo he hecho? Miré a Serira con ojos brillantes, y ella me sonrió radiante. Su sonrisa me hizo aún más feliz. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 22”
—¿En serio, Kabel?
—Siempre es tan activo y alegre. Da gusto verlo.
Risas joviales resonaron en el comedor. Ahora mismo nos encontrábamos en la residencia Bastier. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 22: Ya no más”
Estaba soñando con el pasado. Un sueño sobre el momento en que mi madre falleció, cuando yo era solo una niña pequeña.
Caminaba tambaleándome por un gran parque en busca de alguien. No era lo suficientemente alta como para ver todo el lugar, así que recorría el parque, de tamaño mediano, mirando por donde podía. Seguí leyendo “Contrato con un vampiro – Capítulo 65: La verdad escondida en el sueño”
La princesa de Estia había sido secuestrada por el rey bárbaro.
Las desgracias de una persona tan importante eran el tipo de chisme que más disfrutaba la sociedad. Todo el mundo hablaba de la princesa, de los bárbaros y de Byun Gyeongbaek, que había perdido a su novia. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 99: Muerte inesperada”
—No te atrevas a asustarme. Soy especialmente fácil de engañar —dijo Han Dong muy serio.
El camarero no pudo evitar esbozar una sonrisa.
—No era mi intención asustarle. El anterior propietario de esta isla tuvo que venderla por motivos económicos. El presidente Wang la compró y se la ha regalado a usted. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 147: Dulzura perdida hace mucho tiempo”
Mu Hui.
Hace una semana, la Torre Negra transmitió una canción global dedicada a esa persona. No obstante, justo después de anunciar su nombre, ocurrió un error de actualización y la versión 4.0 de la Torre Negra se detuvo repentinamente, dejando tras de sí un misterio sin resolver.
Se trataba de un jugador llamado Mu Hui. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 133: ¡Tres personas negativas!”
—No hay necesidad de formalidades. Después de todo, solo estamos nosotros dos.
—¿Acaso no consideras a tu hija una persona? ¡Somos tres! —replicó Perdel mientras me veía arrebatarle mi juguete.
Tienes agallas, amigo. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 21”
Había momentos en los que, de repente, sentía a Hari como a una extraña. Era algo que le ocurría de vez en cuando desde aquel día en que se encontró con ella por casualidad, con un ramo de flores en brazos. Aquella sensación afloraba sin previo aviso en las situaciones más inesperadas, desconcertandolo. Sin embargo, él se convenció de que era algo que mejoraría con el tiempo. Se dijo que era solo por el largo tiempo que habían pasado separados. Recordándolo ahora, no era más que un pensamiento ingenuo. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 21.5: Eugene”