Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 18: Dos noticias

Cuando estaba a punto de abrir la puerta, pude oír toser a alguien desde otro sitio. “Cough, cough”, era una tos seca provocada por el asma, era una suave voz femenina. No entré en su habitación de forma maleducada y sin avisar, como hice anteriormente en la habitación interior, en su lugar, golpeé la puerta dos veces, y la escuché decir “por favor, entre”.

—Siento entrar. ¿Cómo se siente hoy, Elise-dono?

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 17: Elise Cherstoka

Debido a que un huérfano de la villa Cyril del dominio Kaldia lanzó una roca a la Vizcondesa Kaldia, y provocó que ella cayera de su caballo, una gran cantidad de habitantes fueron castigados y tuvieron que tomar responsabilidad.

El niño que fue el verdadero culpable en cuestión, fue atado a un saco de yute¹ y arrojado a un río, mientras que los que contrataron al niño para hacerlo, la gente con la que vivía el niño y varios aldeanos asociados fueron azotados en frente de otros aldeanos. Ese fue el rumor que llegó a la capital poco después de que terminara mi celebración de cumpleaños.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 16: Lo que aprendí tras mi debut social

Es el tercer y último día de mi celebración de cumpleaños. La entrada estaba prácticamente siempre llena, y en el jardín se encontraban varias personas que no conocía. Eran nobles de dominios vecinos, y varios de ellos conectaron con el conde Terejia de algún modo. A pesar de conocer sus nombres, es la primera vez que me encuentro con ellos.

Asesiné a mi familia a una edad temprana, y no había salido del área de control directo hasta antes de ayer, por lo que no tenía forma de familiarizarme con otros nobles. Es la primera vez que veo a tantas personas aquí, en la mansión. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 16: Lo que aprendí tras mi debut social”

Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 15: Actuando como un niño

Cuando la ceremonia terminó y se me permitió dejar el lugar, inmediatamente colapsé en los brazos de Kamil. “¿Qué es esto?” dijo el conde en una frase incompleta, mientras su mirada se cruzaba con la mía. Al ver mi reflejo en sus tranquilos ojos, forcé un sonido que salió de mi garganta:

—Ya que soy todavía joven, la ceremonia me ha dejado exhausta. Iré a descansar correctamente.

Detrás de mí, la risa de Faris parecía alcanzar mi espalda y perseguirme. Sentí una extraña sensación de miedo, y aunque sabía que no era apropiado, me aferré fuertemente a Kamil.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 14: Balanza del Karma

En el segundo día de mi celebración de cumpleaños, un sacerdote de la iglesia haría una ceremonia para recibir bendiciones. Tan pronto como llegó su carruaje de caballos por la mañana, justo como ayer, los planes de hoy escaparon por la ventana.

—Es…Faris-dono…

Cuando vio al sacerdote bajar del caballo, el conde Terejia levantó su voz cuestionante. ¿Faris? El sacerdote que vendría hoy debería haberse llamado Almenes. Era incluso más sorprendente lo muy sorprendido que estaba el conde al ver a Faris, y rápidamente agachó su cabeza respetuosamente. Deben ser unos sacerdotes muy poderosos.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 13: La vida es dura

—Tu probablemente nunca pensaste en la posibilidad de ser asesinado, verdad?

Agarré el cabello del niño y lo empujé hacia el suelo como si fuese un simple insecto. Tras haberlo tirado del pelo y haber expuesto su garganta, presioné la punta de mi espada contra él.

Él tragó un suspiro. Aún así, él siguió mirándome  decididamente, qué valiente, para ser un niño de tan corta edad.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 12: El odio en sus ojos


—¡¡Eliza-sama!!

Como si acabara de salir de debajo del agua, de repente, mis cinco sentidos se aclararon. La primera cosa que vi fue el pálido rostro de Kamil, y el cielo azul tras de él. Al mismo tiempo, escuché a docenas de personas haciendo alboroto, cosa que no me permitía entender lo que decían.

Mi cabeza duele mucho. Especialmente si me muevo. Me pregunto si sufrí una concusión¹. Es bastante probable, ya que caí de mi caballo. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 12: El odio en sus ojos”

Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 11: Mi primera fiesta de cumpleaños

Finalmente, llegó mi celebración de cumpleaños, justo cuando mi fatiga había alcanzado la cima de aquello a lo que me había estado preparando cada día. A partir de hoy, y durante los próximos tres días, estaré muy ocupada hasta que finalmente pueda tomar un descanso.

—…Deja de reír constantemente.

Entre el agotador estado de ánimo que se sentía en el aire, había un bastardo que reía alegremente. Era Kamil. Estaba sosteniendo su estómago, mientras se reía de mi atuendo. Es tan molesto, no puedo soportarlo.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 10: Formación en marcha

¿Sabías que los fundamentos de la formación militar básica son equivalentes a la formación en marcha? Durante mis tres meses de vida en el cuartel, había sido entrenado acerca de eso durante horas y horas cada día. Pasaba tanto tiempo entrenando que me daban ganas de vomitar sangre al pensar en lo duro que era cada día ……

—Oye mocosa, tus ojos están muertos.

El incesante abuso verbal de Gunther que marchaba junto a mi apenas llegó a mis oídos. Por un momento, me había perdido en mis pensamientos durante el entrenamiento. A su sonido, rápidamente corregí mi postura y mejoré mi conciencia.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 9: Recibí un caballo

Nota del autor: Esta es Eliza de joven, con seis años de edad, sin embargo, es un poco bruto porque lo dibujé a toda prisa … Creo que esta mirada endurecida es probablemente su expresión más típica. Tiene la túnica típica y antigua que es ropa casual estándar en su dominio.

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Con la llegada de la primavera, todo se ha vuelto un poco más estresante en la mansión de las Colinas Doradas. Va a ser mi primera celebración de cumpleaños en cuatro años.

En el Reino de Arxia, se supone que el cumpleaños se celebra sólo en tres momentos concretos del año. Después de que los campos sean plantados en primavera, durante la próxima luna llena después de una fiesta religiosa en el verano, o después de la cosecha de otoño. Dado que yo había nacido durante el final del invierno, mi cumpleaños se celebraría después de que los campos fueran plantados en primavera. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 9: Recibí un caballo”

Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 8: Un día durante el invierno

El invierno en el Dominio de Kaldia es realmente frío. A pesar de que el clima es suave entre primavera y otoño, debido a que estamos en el sur de la cordillera más alta del lugar de las montañas Amon Nor, las temperaturas caen precipitadamente durante el invierno. Especialmente en el noreste, donde el río también queda congelado.

Puesto que el Dominio de Kaldia recorre los lugares de este a oeste, es dividido generalmente en las secciones del sudoeste y del noreste, y las aldeas se concentran más en la sección del sudoeste donde hay suaves colinas en gran cantidad.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 7: Regresando del cuartel

Gracias al apoyo financiero del Conde Terejia, el cuartel militar que había sido construido aquí tenía un gran baño instalado en él también.

El baño era simple en cuanto a construcción, dos tipos de tanques de agua se encontraban alineados contra las paredes, y agua caliente o tibia bajaría de ellos. La fuente de agua era el estanque, cosa que me beneficiaba enormemente, y su fuente de calor era la estufa de la cocina. Había un montón de vapor subiendo desde la sección de agua caliente, así que podría ser incluso llamado un “baño de vapor”

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 6: Preocupación por el país vecino

El trigo de un increíble color dorado y el centeno de los campos ya había sido cosechado. Un silencioso invierno se aproximaba para sustituir al ya casi finalizado otoño en el dominio de Kaldia. Ya faltaba poco para que mi entrenamiento de tres meses acabase, y además, me enfermaba con mucha menos frecuencia que antes. Cada día, caminaba con una azada para arar que era mucho más alta que yo, pero por el momento, era demasiado grande para que yo pudiera usarla. Era algún tipo de extraño entrenamiento que, según decían, mejoraba mi fuerza física y mi resistencia.

Ocurrió un día , justo después de que retornara a mi vida cotidiana y volviera del cuartel. En la oficina del señor del dominio en la Mansión de las Colinas Doradas (donde no podría dormir hasta que acabase mi entrenamiento), yo estaba recibiendo una lección personal por parte del Conde Terejia, frente a cuatro mapas de la situación nacional.

El Conde Terejia había reformado las leyes del dominio ligeramente, y en particular, escribió todas las leyes pertenecientes a las tropas del dominio con sus propias manos. Antes de que él viniera, no habíamos tenido nunca un ejército permanente, ya que en la comitiva de mi padre, mientras hubiesen cerca de diez personas con armas, era suficiente para él.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 5: Esto es entrenamiento básico

—¡No dejes tu lado abierto!

A la par con la implacable voz enojada, mi espada de madera fue sacada de mis manos. Mi compañero de entrenamiento, Gunther, no iría fácil conmigo. Mientras sostenía mi muñeca que estaba entumecida por el shock todavía, le di las gracias educadamente.

Rashiok ha crecido hasta el punto de que está bien aunque no lo esté viendo en todo momento, ya es a finales del verano. El cuartel que se construye para las tropas del feudo al lado de la Mansión de las Colinas de Oro se ha terminado, el Conde Terejia ha organizado aquí, las tropas que él había contratado junto con los soldados originales de mi territorio. Es un gran edificio el que han terminado aquí… Se siente como que hace no mucho tiempo todavía estaba viendo su construcción por mi ventana.

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Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 4: El Draconis bebé

Mis días donde todavía no podía ir más allá de la mansión o el jardín continuaron como siempre, con mi horario que sigue siendo el mismo cada día.

Por las mañanas, la Señora Galton viene a despertarme, me ayuda a vestirme, seguidamente realizamos el rezo matutino y luego nos dirigimos juntas a desayunar en el comedor. La Sra. Marshan me enseña varios temas hasta el mediodía, tomo una merienda, inmediatamente hago ejercicio en el jardín si hay sol, o leo si el tiempo es malo, después me lavo con agua caliente antes de cenar y al final realizo una oración por la tarde, como antes de dormir.

Porque soy una niña de la nobleza, mi vida es controlada y programada muy firmemente por mi niñera, básicamente no tenía tiempo libre.

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