La muerte de mi abuela fue el primer incidente que me mostró que era diferente al resto del mundo.
Ella se había encariñado mucho conmigo, incluso después de que una enfermedad en su pecho provocase que ella solo le causara más sueño, aún así me quería a su lado. Me acarició el cabello y me llamó “un niño tan bueno, un muchacho tan amable”, con los ojos arrugados de felicidad. Seguí leyendo “La chica de los libros – Capítulo 2: La historia más deliciosa del mundo”
— La historia de Gallico me hace sentir como en invierno. Es como la pureza de la caída de la nieve que se derrite en la lengua, la serenidad que se obtiene de esa frialdad y de lo efímero. Tiene esa misma belleza y desolación—. Tohko suspiró de placer mientras repasaba una colección de historias de Paul Gallico.
Pertenecíamos al club de lectura de la Academia Seijoh, que se reunía en la esquina occidental del tercer piso de la escuela. Seguí leyendo “La chica de los libros – Capítulo 1: Tohko tiene gustos refinados”