Decidí crear muñecas – Capítulo 26

Traducido por Gatonegro

Editado por Ayanami


El cambio radical en la vestimenta de Feria tenía un efecto devastador, los hombres que pasaban e incluso las mujeres volteaban a verla con expresiones de fascinación en sus rostros.

Fufufufu, no están admirándome a mí, pero lo disfruto como si así fuera.

—Uhhh…

Feria dejó escapar un quejido con la cara completamente sonrojada. Hace tan solo un momento, me hablaba con total naturalidad, pero, en cuanto fue consciente de su entorno, se sintió intimidada.

 —Y-yo debería ponerme mi antigua ropa otra vez. No me molesta atraer las miradas como hombre, p-pero, es la primera vez, que la gente me mira de esa forma vestida de mujer.

Sus claros ojos negros están llenos de vergüenza. Una mujer digna, siete años mayor que yo, se encuentra al borde del colapso.

De alguna manera, me siento un poco bien.

 —Feria, hay un lugar que me gustaría visitar.

 — ¿C-cuál? Cualquier lugar está bien siempre que podamos salir de aquí.

 —Bien, en ese caso.

Podría jurar, que la expresión de mi cara, en ese momento, se veía siniestra. Mi boca, probablemente, tenía una extraña sonrisa.

—Vamos a la Plaza Wido, después de todo, es el lugar más concurrido de la capital Margareta.

En otras palabras, atraeremos más atención allí que aquí. Al darse cuenta de ese hecho, Feria parecía estar a punto de llorar.

Por supuesto que me habría detenido si ella realmente estuviera en contra.

Pero, sabía cuáles eran sus verdaderos sentimientos. En su corazón, sentía todo lo contrario, en realidad, estaba encantada.

Ella quería ser vista por más personas y ser reconocida.

Poco a poco, sus verdaderos sentimientos estaban empezando a mostrarse, incluso en sus modales.

—B-bueno si lo pones así, creo que no se puede evitar. Además, es mi pago por la ropa.

Oh mi, ella no es honesta en lo absoluto.

El camino a Plaza Wido era caótico y bullicioso, con mucha gente. Comerciantes, marineros, sacerdotes, viajeros, es probable que todos se hayan reunido aquí en el reino para el próximo festival de fundación. Como era de esperar, entre ellos se encuentran algunas personas agresivas y bastante molestas.

—Hola, ¿conocen la ubicación del gremio de aventureros? Acabamos de llegar a la capital, así que no lo sabemos.

—Este chico no tiene sentido de dirección, ¿ustedes dos son de aquí, cierto? ¿Si no es mucha molestia, les importaría enseñarnos?

Los que se acercaron a conversar, eran dos jóvenes aventureros. El primero lleva el cabello corto terminado en puntas y de un rojo intenso, viste una fina armadura de cuero y porta una daga pegada a su cintura.

El otro tiene el pelo largo y castaño, y lleva una bata que le da la impresión de ser un mago.

Pero, lo que tenían en común, era esa atmósfera barata que flota a su alrededor.

—Ah, aunque, en realidad, tengo un poco de hambre. A decir verdad, estamos en medio de una misión muy difícil y todavía no hemos comido nada.

—Estamos cazando grifos, nos advirtieron de no decir nada sobre esta búsqueda, pero, como ustedes dos son tan lindas, podemos hacer una excepción. ¿Qué tal si vamos a algún lado todos juntos? Tenemos muchas historias increíbles que contarles para que no se aburran. Después de todo, somos aventureros de rango B+.

Tengo tantas ganas de responderles.

Los grifos se consideran criaturas muy peligrosas en este mundo. Su simple aparición es capaz de destruir una ciudad.

Se prohíbe la divulgación de este tipo de información para evitar el caos social y el pánico.

Apenas puedo imaginar el que estos dos, realmente, ganen contra uno. Incluso si se autoproclaman aventureros de rango B+…aún es imposible.

Solo escuché algo similar de mi antiguo padre aventurero, incluso un grupo de aventureros de rango A, apenas puede luchar contra uno.

En primer lugar, si algo como un grifo apareciera, Kajero lo detectaría antes de que el gremio se moviera y Walf lo alejará inmediatamente.

—Ustedes dos son muy hermosas ¿Son hermanas? Tú me gustas, en especial, pequeñita.

El pelirrojo extendió la mano hacia mi cabeza con una sonrisa.

¡Heey, tenemos un lolicon!

Rápidamente, me hice a un lado. Mientras evitaba su mano, con un pase, lo tome por la cintura y barri sus pies. Es bueno que haya tomado unas clases de judo durante mis días de escuela secundaria. Los espíritus que residen en mi traje de una pieza, también me prestaron sus poderes. El pelirrojo dio una vuelta completa en el aire y cayó con fuerza sobre el pavimento.

Después de esto…

~Miau ~Pi ~Quack~ Gritos incoherentes sonaron desde todas las direcciones a la vez cuando gatos, gallinas y patos pululaban alrededor del pelirrojo. Todo sucedió en un instante. Los colmillos, las garras y los picos convirtieron al autoproclamado aventurero de rango B+ en la triste figura de un guerrero caído.

<<Es porque trato de poner sus manos sobre la Señorita.>>

Cuando miré a mi alrededor pude ver la figura de Kajero. Hoy me vigila desde las sombras.

Más tarde me enteré de que, además de los peludos habitantes en la Casa Louivas, los animales en la capital también están amaestrados, pero, aun así, nunca pensé que vendrían patos y gallinas.

El mago de cabello castaño se encontraba inmóvil con la boca entreabierta.

Bien.

—Feria.

Después de llamarla, agarré su mano, mientras aún se encontraba nerviosa.

—Huyamos ahora mismo.

Tiré un poco de ella y comencé a correr.

En estos casos, si esto fuera un drama o algo, terminaríamos perdiéndonos, corriendo sin rumbo de esta manera, pero, afortunadamente, tengo a Kajero.

<<Siento que, sería bastante cruel jugar con la Señorita Feria por más tiempo, te guiaré a un área menos concurrida>> Kajero habló a través de nuestra conexión.

Seguimos el camino guiado por telepatía. Y pronto llegamos al lugar donde estoy viviendo ahora mismo, el cual, también es el hogar de Feria, en otras palabras, la casa de los Louivas.

—Está lejos del centro de la ciudad, así que es cierto que aquí es más tranquilo, pero…

Feria está de pie, reticente frente a la puerta. Incluso evitó este lugar desde un principio y decidió quedarse en una posada en la ciudad, me pregunto de qué duda.

—Ah. Eh —Mientras ella gemía, en un punto muerto, las puertas de la entrada se abrieron de repente, por sí mismas.

Corrección, alguien las había abierto desde adentro para salir.

La persona parada allí, era una mujer con cabello largo y negro, y una delicada piel pálida.

La madre de Feria, la cual, dio a luz en su adolescencia. Eska Louivas.

Escuché a alguien jadear, pero ¿quién fue? El silencio envolvió la escena.

Finalmente, Eska Louivas le susurra algo a sus sirvientes, y las puertas se cierran de golpe.

♦ ♦ ♦

Supongo que fue una reunión inesperada para las dos. Aun así, Eska ni siquiera llamó a su propia hija.

Ella actuó como si Feria no existiera…esto es preocupante. Me pregunto qué pasó entre Feria y su familia.

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