El Conde y el hada – Volumen 4 – Capítulo 6: El misterio de la fortaleza

Traducido por Den

Editado por Nemoné


Oscar era Ulysses. Lo que significaba que el verdadero Oscar Collins estaba muerto.

Ulysses debe haber tenido como objetivo a Oscar, que vino de América para visitar a su tío para estudiar, y se acercó a él. Entonces, tomó las posesiones de Oscar y su vida, y se hizo pasar por él. Así entró a Inglaterra.

En cambio, significaba que de quien Ulysses tomó el nombre y usó el alias estaba muerto, pero no era inusual para la gente que moría en un viaje por mar que tomaba semanas, y no sería inaudito escuchar que alguien desapareció por caerse del barco.

Al hacer eso, Ulysses pudo entrar fácilmente a la casa del Sr. y la Sra. Collins, que se reunirían con Oscar por primera vez.

Y parecía que el indicio de por qué Príncipe tenía como objetivo a la familia Collins estaba oculto en lo que el mensajero de la “Luna Escarlata” le confió a Raven, quien lo trajo.

Resultó ser una lámina de cobre del tamaño de la palma de una persona. El motivo del velero y el ángel era hermoso y se podía ver como una imagen, pero lo importante era el patrón dentro de la imagen; era como un espiral de círculos superpuestos, pero parecía tener un significado mágico detrás de ello.

—Aparentemente es un encantamiento para alejar el mal.

Raven miró a Edgar, que asintió y continuó.

—La lámina de cobre ha sido reproducida recientemente. El año de la original es desconocido, pero al parecer fue hecha por la orden del Conde Caballero Azul.

El Conde Caballero Azul, en otras palabras, el otro nombre del conde de Ibrazel que Edgar había heredado.

Antes de que Edgar consiguiera el nombre de conde, según el registro, el último conde que apareció en Inglaterra era un hombre de hace trescientos años, y tenía una amante que era una pintora. A partir de esa conexión, la “Luna Escarlata”, que era una organización de artistas decorativos, había estado investigando sobre los antepasados de la familia del conde por órdenes de Edgar.

Edgar les hacía investigar sobre la relación entre la familia del Conde Caballero Azul, contra la que estaba luchando Príncipe, y la familia Collins.

— ¿Había la necesidad de proteger a alguien de las fuerzas oscuras?

—En lugar de una persona, era algo mucho más grande… Los antepasados del propietario de esto dijeron que el objeto original era alguna especie de estructura. El antepasado de esa persona estaba involucrado con esa estructura y dejó su diseño en esta lámina de cobre.

— ¿Entonces, el original…?

—Por favor, mire esto.

Raven señaló a una parte de la imagen. Era una cresta dibujada en la vela del velero que cruzaba las aguas turbulentas.

—Dos leones… ¿Guillermo el Conquistador? [1]

Guillermo I era el rey normando que entró a esta tierra, por las costas de Hastings. Ganó su batalla y se convirtió en el Rey de Inglaterra y en el antepasado de la Familia Real que continuaba hasta ahora.

—Lo que significa que… ¿la estructura original está en Hastings?

—Es posible.

Entonces, el objetivo de Príncipe no era la familia Collins, sino esta tierra en la que la familia Collins construyó su casa de campo.

—Sin embargo, ¿por qué el Conde Caballero Azul haría un hechizo para la tierra a la que vino el Conquistador?

—Aparentemente, la razón por la que esta tierra es importante es porque es una ubicación vital que uno necesitaría para conquistar Inglaterra, tal como el Conquistador pudo lograr lo que hizo. Por eso, desde hace mucho tiempo, la “Luna Escarlata” plantea la hipótesis de que el Conde Caballero Azul tenía un encantamiento para repeler el mal que crecía en esta tierra, y así evitar la invasión del mal.

Era reciente que pudo descubrir que Príncipe fue quien aniquiló a todos aquellos que tenían la sangre del Conde Caballero Azul corriendo por sus venas. Pensó que Príncipe estaba asustado de que llegara el conde, que era cercano a las hadas y podía usar libremente poderes mágicos.

De hecho, había una conexión en eso para hacerle enviar a uno de sus subordinados aquí.

—Una invasión del mal, eh. ¿A qué apunta eso?

Raven inclinó la cabeza, incapaz de contestar.

—No puedo responder a eso, pero, solo Hastings se encuentra en la línea recta que conecta Londres y París. Se podría pensar que el encantamiento era utilizado como una fortaleza para proteger Inglaterra de las invasiones del mar.

—Entonces quieres decir que para que un segundo conquistador no aparezca, ¿ellos usan un encantamiento para hacer que los ejércitos franceses se retiren?

Eso era difícil de creer. Sin embargo, desde hace siglos, han habido guerras que ocurrieron entre Francia, por lo que podían haber casos en que ellos confiarían en encantamientos además de las batallas para ganar.

La magia fue prohibida por la iglesia, pero había reyes y señores feudales que salvaguardaban e investigaban en secreto el arte de la magia.

No estaba seguro de cuándo pudo ser, pero no era completamente imposible que el Conde Caballero Azul, que tenía poderes especiales y mágicos, practicara alguna clase de hechizos por el bien del Rey.

— ¿Entonces, qué quiere hacer Príncipe con el hechizo del Conde Caballero Azul?

—No lo sé, mi lord. Pero la información de la “Luna Escarlata” termina aquí.

—Quiere destruirlo…

Ermine, que yacía en silencio en el sofá, finalmente habló.

—Ulysses dijo que iba a ser destruido.

—Entonces, ¿va a traer a las tropas francesas e invadir esta tierra?

Era una broma tonta.

—Puede ser una exageración… —dijo Ermine en un susurro.

—Pero, Príncipe tuvo éxito en las sociedades clandestinas de América, así que podría existir la posibilidad de que estuviera deseando conquistar Londres. De cualquier manera, si está intentando venir a Inglaterra, entonces necesitará cruzar el Canal, y podría estar comparándose con el Conquistador.

Raven asintió.

—Si queremos evitar los motivos de Ulysses y Príncipe, entonces necesitamos proteger el hechizo del Conde Caballero Azul, pero me pregunto, ¿cómo demonios intentarías romper una cosa así?

— ¿Sabe dónde se encuentra esta clase de cosa?

A la pregunta de Raven, Edgar señaló hacia la ventana. Podían ver una colina que se curvaba sobre la orilla del mar.

—Hay una roca que normalmente no se puede encontrar en las orillas del mar de esta zona, que se puede ver sobresaliendo de la tierra aquí y allá. Cuando Lydia estuvo a punto de caer por el acantilado, estaba tan preocupado que no pude respirar porque podría golpearse la cabeza en esas rocas, y pensé que era una colina extraña.

—Entonces, quiere decir que la colina es…

—Rocas que la gente llevó, fueron enterradas y excavadas. Lo más probable es que sea ese tipo de cosas.

Cuando vino Lydia a su mente, su preocupación y ansiedad por ella aumentaron dentro de él nuevamente. Durante este incidente, él la había sometido a algunas duras experiencias.

Pensaba que no era bueno involucrar a Lydia en sus peleas con Príncipe, pero por otro lado, Edgar pensaba que Lydia era una fuerza militar de confianza.

Si Príncipe odia el poder del Conde Caballero Azul, entonces la habilidad de Lydia para comunicarse con las hadas era un poder valioso.

Si fueran camaradas como Raven y Ermine, que compartían la misma meta por la que luchaban, entonces el peligro y el dolor era algo para lo que estaban preparados. Edgar se aseguró de prestar toda atención al detalle que pudiera por sus vidas, pero les había pedido que enfrentaran peligros. Por eso, no pensó mucho en eso y había obligado a Lydia a soportarlo también.

Sin embargo, ella resultó ser contratada por Edgar. Y acabó salvándolo.

Si deseaba seriamente que se quedara a su lado, incluso si usaba la opción de un infame compromiso, entonces ella no era una fuerza militar. Ella era una chica a la que Edgar necesitaba proteger por completo.

Oh, es verdad. Nuestro “compromiso” era sólo un contrato para que se quedara a mi lado. 

De repente se dio cuenta de eso, y estaba aún más disgustado consigo mismo.

El prometido de Teresa que deseaba la Sra. Collins era alguien que pensaría en el bienestar de su hija, tanto como sus padres, o incluso más que eso. Porque significaba entregar a su hija en matrimonio, a quien criaron con tanta precisión, y su futuro iba a ser confiado a alguien más.

Si sus padres tenían esa fuerte determinación, entonces la responsabilidad del prometido era pesada. Casarse significaba que estaban en una posición de hacerse cargo de todo de lo que los padres eran responsables.

Lydia y su brillo y generosidad, y su compasión que incluso te sorprendería, y su débil rudeza también, todo tenía que ser protegido. Tenía que alejarla del peligro sin importar qué pasara, pero sólo la sometía a experiencias aterradoras.

A pesar de que afirmó ser su prometido, no le entregaba lo que naturalmente se le debería de dar, así que era normal que Lydia no pudiera confiar en él, así que seguramente estaba muy decepcionada de él ahora mismo.

—Permitir que se llevaran a Lydia delante de mis ojos, no estoy cualificado como hombre.

[Cualificado: Competente/Calificado.]

No iba a negar que era la actitud obvia de un hombre cuya prometida había sido tomada como una rehén.

Se  suponía que era el mejor plan. Pero era verdad que a los ojos de Lydia parecía frío y eso era porque no era de confianza para empezar.

Mientras miraba por la ventana, Edgar soltó un suspiro.

— ¿Crees que a este ritmo, se le acabará la paciencia y se disgustará conmigo?

—Sí.

Raven estuvo de acuerdo fácilmente, y fue sincero con su opinión, y no fue como si intentara deprimir a Edgar.

Pero cuando le dijeron eso fácilmente, era un misterio cómo eso le hizo cambiar a los sentimientos de que quería recomponerse.

—Supongo que debería establecer un plan para que no haya lugar para escapar.

— ¿Lord Edgar, no sería mejor pensar primero en un manera de rescatar a la señorita Lydia?

—Raven, con respecto a las mujeres, si no piensas en un futuro con ellas, llegarás al final de tu camino.

—Parece igual que siempre, estoy aliviada.

Todavía no tenía la fuerza para sentarse, pero ante la forma de hablar con humor en que Edgar solía hablar, había consolado los sentimientos de Ermine.

—Ahora, siempre y cuando no muera, entonces nos permitirá movernos más fácilmente.

En ese momento, alguien llamó a la puerta tímidamente.

—Vizconde… —Se oyó una voz débil al borde de las lágrimas.

Raven abrió cautelosamente la puerta, y entonces el conde impostor Palmer entró tambaleándose en la habitación.

—En el momento perfecto, ¿cuáles son tus resultados? —preguntó Edgar.

—Oh, sí… Como ordenó le dije a ese hombre Oscar que haría cualquier cosa si me perdonaba la vida. Me dijo que encerrara a Teresa. Está en el almacén subterráneo. Él tiene la llave.

Para acabar usando a Palmer, que vino suplicando por su propia vida, debe significar que Ulysses estaba actuando por su propia cuenta para esta misión, determinó Edgar.

Eso quiere decir que todos los que él controla son Selkies. Pero Lydia es una Doctora de Hadas. Las Selkies encadenadas deseaban en secreto la ayuda de Lydia. Si no quería que se acercaran a ella, y como no había nadie más, entonces usaría a Palmer por esta vez.

Si ese no era el caso, entonces alguien que vino a rogar por su vida era un obstáculo y habría acabado con él.

Edgar sabía que Palmer podría ser asesinado y aún así lo utilizó para hacerse una idea de la situación de Ulysses y Lydia, y era consciente que esa parte de él era lo que le parecía muy frívolo a Lydia, que no podía aceptarlo. Pero cambió de opinión porque estaba en medio de una batalla en este momento.

—Lo hiciste bien. Guíanos hasta allí.

—Uh, pero… ¿Realmente va a protegerme? Como he hecho este tipo de cosas, si Oscar me descubre, entonces me matará.

Edgar se acercó a Palmer e hizo la sonrisa más amable que pudo.

—De todas formas, estabas en la fila para ser asesinado. Ya que Oscar parecía que quería matarme de último. Además, no hay ninguna ventaja para él hacer que vengas a este lado.

—Lo entiendo… Por eso hice lo que dijo…

—Está bien. Para salvarte, solo te queda contribuir con mi victoria. Por supuesto, haré todo lo posible para asegurarme de que salgas con vida y puedas regresar a casa.

Palmer liberó la tensión de su rostro un poco.

—Aunque no puedo garantizarlo. Raven, vámonos.

Palmer rápidamente regresó a su expresión trágica, pero cuando empujaron su hombro, finalmente comenzó a caminar.

♦ ♦ ♦

—Suzy, todo está muy tranquilo.

La Sra. Collins se sentó en su cama mientras miraba por la ventana.

El mar estaba agitado y turbulento, como de costumbre. Podían oír los incesantes latidos del viento. Y, sin embargo, se sentía tan tranquilo.

Podrían haber percibido el incidente en que todos en la casa guardaban silencio y se mantenían al margen.

—Sí, tiene razón, mi lady.

Suzy dejó la medicina, que usaba para calmar y descansar el corazón enfermo de la señora junto a la cama, y colocó una bata sobre los hombros de la mujer.

—Su cara luce muy bien esta mañana.

—Me siento tan renovada como nunca antes.

—Podría ser porque se ha decidido el pretendiente de la señorita.

—Sí, debe ser.

Cuando sonrió, la Sra. abrió la palma de su mano y miró el broche de camafeo. Era la joya que debería haberle entregado a Teresa. Era un regalo que se sucedía de una madre a su hija que se casaba. En la primera cena, Teresa lo llevó en el pecho. [2]

Suzy sospechaba y se preguntaba si lo había sacado de la habitación de su hija.

—Si esa chica estuviera viva… Habría sido amada por alguien amable y podría haber sido muy feliz.

Suzy abrió los ojos por la sorpresa.

— ¿Mi lady, lo supo todo este tiempo?

— ¿Qué?

—Uh, que ella no es la joven señorita Teresa.

—Ella es Teresa, ¿no es así?

—Oh, por supuesto…

A pesar de que Suzy dijo eso, tenía la sensación de que su señora realmente sabía lo que estaba pasando. Acariciaba suavemente el broche rosado como si recordara a su hija.

Suzy se arrodilló y tomó las manos de su señora entre las suyas.

—Entiendo muy bien cuánto ama mi señora a su hija. Nadie querría creer que ha perdido a alguien que amaba mucho… Pero, mi lady, la señorita Lydia Carlton también tiene una familia y un amante. Son personas que la cuidan y la aman profundamente.

— ¿Lydia…?

La señora ladeó la cabeza, pero Suzy no dejó que eso la detuviera y continuó.

—La señorita Carlton ya ha hecho mucho por el bien de mi señora. Por lo tanto, por favor, déjela libre. Antes de que sea demasiado tarde.

La Sra. Collins miró a Suzy nerviosa, luego acarició su mejilla suavemente.

—Suzy, lo siento. Parece que te he preocupado demasiado.

—Oh, no, mi lady.

—Lo sé, ¿podrías traerme leche caliente?

—Sí, de inmediato.

Suzy se alejó de la habitación sólo por un rato, pero cuando regresó con la leche, la Sra. Collins había desaparecido de la habitación.

♦ ♦ ♦

Soy tan estúpida. 

Lydia golpeó la puerta lo más fuerte que pudo. Sin embargo, sin importar cuánto la golpeara o pateara, nada cambiaba.

Cuando se dio cuenta, la piel en sus dedos se raspó y se tiñó de dolor. Su cuerpo se desplomó en el suelo y sintió ganas de llorar.

Solo había una vela encendida. Con el tiempo, se quemaría y esta sala subterránea seguramente se volvería oscura.

— ¡Estúpido Edgar! ¡¿Qué ibas a hacer si realmente me disparaba?!

Comenzó a pensar que todo era culpa de Edgar: que le dolieran las manos y que estuviera oscuro y aterrador. Si lo pensaba claridad, entonces la culpa la tendría Ulysses, pero Lydia en ese momento no podría haberse calmado.

Cuando la llevó a esa habitación, Ulysses le dijo:

『Para ese hombre, este tipo de cosas suceden con frecuencia』

Eso debe haber sido para Edgar cuando fue perseguido por Príncipe y luchaba cuando vivía en la sociedad clandestina.

『Es por eso que no serás rescatada』

Había dicho que perdió a muchos camaradas.

『Porque cree que es imposible, siempre está la opción de rendirse. Por supuesto, si no vivieras de forma inteligente, nadie te seguiría』

¿Rendirse? Eso significaría abandonar a Lydia.

No importaba cuánto Edgar sedujera a Lydia, no podía confiar en la actitud de Edgar, y sólo pensaba que él estaba poniendo sus esperanzas en su habilidad como Doctora de Hadas. Incluso si se preocupaba por ella e intentaba salvarla, no era que la considerara emocionalmente especial.

Y así, Lydia se sintió abrumada por la desesperación. Si Edgar renunciaba a ella, entonces Ulysses solo la mataría porque no tenía ningún valor.

Escuchó algo crujir detrás de ella. Estaba en un almacén y había diferentes cosas apiladas, por lo que no podía ver lo que había en la parte trasera, ya que estaba muy oscuro.

Una vez más, algo crujió e incluso escuchó una débil voz.

Sonaba como el maullido de un gato.

¿Podría ser…? 

Cuando se dirigió hacia la fuente del sonido, lo que se movía era una caja de metal de caramelos. Abrió la tapa y vio a una bola de pelo de color gris dentro.

— ¡Nico!

Lo sacó rápidamente de la caja.

— ¿Lydia…? Es demasiado tarde para mí.

— ¡Qué sucedió, Nico! Cálmate.

Levantó a Nico, que estaba completamente desanimado. Entró en pánico y le acarició la espalda, y normalmente no le gustaba que lo tocaran o cargaran, pero ahora mismo se quedó quieto.

—Tengo tanta hambre.

¿Qué?

—Como me encerraron, no comí nada…

Lydia se sintió un poco irritada mientras dejaba a Nico en el suelo. Se desplomó para sentarse en el piso y agarró su cola con una mirada triste y la acarició.

—Oh, he perdido el brillo de mi chaqueta.

—Eres un hada, así que estarás bien incluso si no comes por un tiempo.

—Para mantener el color plateado refinado en mi abrigo, necesito mis comidas… Oh, cierto, ¿Lydia por qué demonios estás aquí?

— ¡También me atraparon! —gritó mientras se sentía avergonzada y miserable, pero de repente dejó de ser dominada por el miedo y la irritación, a estar completamente relajada.

En realidad, incluso si ese hada gato cabeza hueca estaba aquí, no quería decir que salvarían a Lydia.

—También fuiste encerrada… Entonces, no tendrás comida contigo.

Nico mostró su decepción y se desplomó de nuevo.

—Más importante aún, ¿Nico, encontraste los abrigos de las Selkies?

—Encontré una habitación sospechosa. Fue hecha para que las hadas no pudieran entrar. Lo que significa que es una habitación hecha para que las Selkies de esta casa no puedan entrar, ¿verdad? Cuando estaba merodeando alrededor, él me encontró y acabé aquí.

— ¿Él estaba dentro?

— ¡Es verdad, Lydia! El culpable es el sobrino de la señora Collins. ¡Oscar está detrás de esto! Sabía en ese momento que era un hada y me encerró en esta caja.

Nico bufó de orgullo ante su descubrimiento.

—Ya lo sabemos.

—Oh…

 Decepcionado una vez más, se dejó caer.

—Pero, hay una alta probabilidad de que los abrigos de las Selkies estén en esa habitación.

Cuando dijo eso, en la mente de Lydia, comenzó a aumentar su conciencia como una Doctora de Hadas.

A pesar de que estaba poseída por Teresa y fue arrastrada a este incidente y sucesos, Lydia permanecía aquí porque quería salvar a las Selkies. No era el momento para estar irritada con Edgar y hacer pucheros de decepción.

— ¿Qué estoy haciendo estando asustada de ser abandonada? Debería ser yo quien no se rinda.

Lydia se puso de pie.

—Nico, nos vamos de aquí.

— ¿Cómo? No puedo mover ni un músculo.

¿Ese era el problema? 

Justo cuando se cruzó de brazos y miró a su alrededor…

— ¿Doctora de Hadas, estás aquí?

Una voz vino del otro lado de la puerta.

— ¿Quién es…?

—Por favor, apóyese contra la pared.

El sonido del agua corriendo sonó como si se estuviera aproximando.

En el momento en que pensó “¿qué?” alguna especie de fuerza feroz chocó contra la puerta y la abrió de golpe. Por la ola que entró por la apertura, Lydia se sorprendió y la hizo agacharse contra la pared.

Cuando todo estuvo en silencio y levantó la cabeza, las cosas que estaban apiladas se hicieron un desastre y se aplastaron contra la pared detrás de ella. La puerta destruida fue empujada, pero no había señales de agua en ninguna parte y Lydia ni siquiera estaba mojada.

—Tan violento —dijo Nico, que asomó la cabeza por la grieta entre Lydia y la pared.

Creía que no podías mover ni un músculo. 

—Por favor, perdóneme. No había otra manera.

Quién apareció fue la anciana que estaba con Ermine.

— ¿Eres una Selkie?

—Sí. Lo lamento mucho por no poder hacer nada, mientras pedía su ayuda.

—Está bien, pero su abrigo y el del resto están escondidos y no pueden ir en contra de Ulysses, ¿verdad?

—Vine aquí mientras me aseguraba de que no se diera cuenta. No tuve más remedio que transferir el alma de un muerto a tu cuerpo. Sólo podía trabajar bajo sus órdenes dejándote libre durante el día, pero era todo lo podía hacer.

Pero si Ulysses lo descubría, entonces podría ser asesinada para enseñarle al resto a que no vayan en su contra. Estaban poniendo sus vidas en juego e intentando atar sus esperanzas a Lydia.

Debo encontrar sus abrigos y liberarlas.

—Al destruir la puerta y hacer tanto ruido, entonces él sabrá de inmediato que una Selkie lo hizo.

—Sí. Pero tendremos que darnos prisa. De todas formas, Ulysses planea matarnos a todos. Antes de eso, intentará eliminarte a ti y al Conde Caballero Azul. Por eso, ahora era el único momento.

Y a continuación, la anciana le tendió la mano con algo en ella.

Era la aguamarina de su madre que creía haber perdido.

—Te la quité para que Ulysses no se la llevara.

Supongo que Ulysses debe amar las piedras preciosas. 

Cuando lo pensó, la anciana dijo.

—Ulysses lleva una piedra preciosa en su oreja.

Lydia no la había mirado directamente, así que no sabía qué tipo de gema era, pero asintió ante la repentina información que la anciana le dio.

—Por favor, ten cuidado. Ese es el corazón de una Selkie.

—Eh.

La muestra de confianza y lealtad de las Selkies…

Acababa de hablar de eso con Nico, que si había alguna manera de protegerse a él mismo aunque abusara de las Selkies, entonces podría tener el corazón de una Selkie.

Esa era la piedra preciosa que Ulysses tenía en su oreja. Porque tenía un “corazón”, Ulysses pudo acercarse a una Selkie que tenía la guardia baja y la capturó. Y así capturó a más Selkies, y robó sus abrigos y las sometió, pero la rabia de las Selkies todavía estaba dirigida hacia él, que tenía la valiosa piedra.

— ¿Entonces? ¿Qué hará Ulysses con no sólo obligarte a trabajar sino matarte?

—Más allá de eso es desconocido para nosotros. Ahora, date prisa, tienes que salir de aquí antes de que te encuentre.

Cuando asintió, Lydia se giró a ver a Nico.

— ¿Dónde está la habitación de la que estabas hablando?

— ¡Dije que no puedo moverme!

— ¡Justo ahora te estabas moviendo!

— ¡Déjame comer algo primero!

—Olvídalo.

—Por aquí, Doctora de Hadas.

Parecía que la anciana la iba a guiar.

Lydia dejó atrás al inútil de Nico y se apresuró a salir del sótano.

Podía ver que las Selkies que trabajaban como sirvientas la observaban desde las sombras con una expresión de preocupación en sus rostros. Asintieron como señal a la anciana, lo que podría haber significado que Ulysses no estaba aquí y que era seguro.

La anciana subió las escaleras rápidamente.

Lydia pudo darse cuenta inmediatamente que las Selkies que la guiaban eran quienes reunieron sus poderes para intentar derribar la puerta.

Tenía la aguamarina de su madre, y se aseguró tocándola con sus dedos, mientras se ponía nerviosa sobre si podía proteger a las Selkies.

Él era la clase de persona que tenía malas intenciones y usaba el corazón de las Selkies para su beneficio. Y además, probablemente tenía muchos más conocimientos que un Doctor de Hadas y experiencia que Lydia.

Pero no se podía permitir huir.

—Es aquí.

En la segunda planta, la anciana se detuvo frente a una puerta de aspecto normal que no tenía grandeza ni importancia.

Lydia agarró el pomo de la puerta que las hadas aparentemente no podían tocar.

Inesperadamente, la puerta no estaba cerrada con llave. La empujó suavemente para abrirla un poco, pero parecía que no había nadie adentro. Lydia entró sola.

Era una habitación que no parecía del todo adecuada para ocultar un abrigo de piel. El papel pintado era de un rosa pálido, y las cortinas y el mantel estaban decorados con adornos. Había caballos de madera y muñecas perfectas para abrazar, y una innumerable cantidad de cuentos; fuera como lo miraras, era la habitación de un niño.

— ¿Qué significa esto?

Abrió el armario, pero sólo estaba lleno de vestidos de niñas.

Lydia había estado imaginando los abrigos de las Selkies, que deberían ser bastantes abrigos de piel para una docena más o menos, y que iba a encontrarlos apilados como una montaña, pero estaba confundida en cuanto a donde tal cosa podría posiblemente estar oculto.

Pero, si lo pensaba bien, incluso si eran abrigos, eran el pelaje de unas hadas. Como sus corazones eran algo tan pequeño como una piedra preciosa, entonces podrían ser de una forma inesperada.

— ¿Teresa, qué pasa?

Se sorprendió ante la voz y se giró. La señora Collins acababa de entrar con un jarrón de flores vivas en sus manos.

—Señora… Quiero decir… Madre.

No le prestó atención a Lydia, que se corrigió rápidamente y se acercó a abrir la ventana.

— ¿No es esta habitación nostálgica? Era la habitación que usabas cuando eras una niña. Cuando era verano, todos los años veníamos aquí a pasar la temporada. ¿Lo recuerdas?

Hablaba como si estuviera hablando sola, y la señora tomó una muñeca de Teresa.

—Todo este tiempo, tenía miedo de entrar en esta habitación. Si veía una habitación vacía, sentía que aceptaría el hecho de que moriste.

Teresa, que fue tragada por las olas y alejada…

Esta habitación debe haber sido sellada desde ese día. La cerradura debe haber sido desbloqueada porque la Sra. la había abierto y fue a buscar algunas flores para decorar la habitación. Y parecía que no la había abierto en diez años.

Había una gran posibilidad de que Ulysses haya escondido los abrigos en esta habitación cerrada, anticipando que ni siquiera la Sra. entraría.

Pero, se preguntaba dónde podrían estar.

—Oh, está llena de polvo. Pero, no se puede evitar, ya que han pasado doce años.

¿Polvo? Lydia dirigió la mirada a la pequeña caja que estaba encima del estante porque era lo único que no estaba cubierto de polvo, además llamaba fácilmente la atención con su brillante diseño en esmalte de charol.

Parecía que era un kit de maquillaje.

Cuando abrió la tapa, había una serie de pequeñas bolas de cristal del tamaño de una nuez. Cuando cogió una, se sintió húmeda y elástica. La bola tenía un color azul marino pálido y poseía una calidez como una criatura viva.

Oh, ¿podría ser el abrigo de piel de las Selkies? 

—Oh, esa caja de cosméticos.

El corazón de Lydia saltó y mantuvo la caja en sus manos mientras se daba la vuelta para mirar a la dama.

Quería sacarla de alguna manera, pero se preguntaba si a la señora no le gustaría.

—Uh, esta es realmente una hermosa caja-tocador.

— ¿Verdad? Eras tan pequeña, y aún así querías esto más que los juguetes… La llevabas a todas partes. Por eso también la trajiste a esta residencia…

Sonrió mientras sus ojos se dirigían al suelo.

—Si no te importa, me gustaría que lo tuvieras.

— ¿Qué…?

—Si es a tu edad, entonces creo que será perfecto.

Con su mano regordeta, acarició la decoración de coral.

—Es asombroso. Pensé que definitivamente querría morir si alguna vez veía esta habitación, pero me siento tan renovada… Desde que esa chica me dejó, sentí que estaba vagando en la oscuridad durante tanto tiempo, pero ahora puedo sentir una débil luz.

La señora Collins, que dijo eso, parecía que sabía todo lo que sucedía.

Incluso parecía que sabía que el fantasma de Teresa realmente no era su Teresa.

—Um…

—He ordenado una caja-tocador más maravillosa para prepararme para tu matrimonio, pero en realidad prefieres esa, ¿verdad?

Pero, se deslizó de nuevo en su sueño una vez más. La caja-tocador que contenía los abrigos de las Selkies. El recuerdo de la señora de su preciada hija. Lydia la acunó fuertemente en sus brazos.

—Mi lady, oh, aquí estaba.

Era Suzy. Debió estar preocupada porque no sabía a dónde fue la señora de la casa, y las observó aliviada.

—Oh, gracias a Dios que la señorita estaba aquí con usted.

Lydia y Suzy se miraron a los ojos e intercambiaron sonrisas.

—Madre, esta habitación está muy polvorienta. Vayamos al jardín.

Justo cuando la llamó para que pudiera sacarla de esa habitación…

— ¡Doctora de Hadas, Ulysses ha…!

Escuchó la voz presionada de la Selkie.

Al mismo tiempo, la puerta se cerró de golpe y podía decir que cerraron la puerta con llave desde afuera.

— ¡Oye, abre la puerta!

Lydia golpeó la puerta, pero no hubo respuesta. Pudo sentir que la Selkie también se había ido.

—Señorita, qué demonios…

Suzy se acercó a Lydia. La Sra. Collins inclinó la cabeza en confusión pero no parecía haber ningún peligro. Sin embargo, si algo sucediera mientras estaban encerradas, no sería bueno para su estado mental.

—Sí, Suzy, esto es obra del culpable. Ese hombre está planeando matar a todos los de aquí.

— ¿Descubrieron quién es el culpable?

—Es Oscar, pero no estoy segura de si es el verdadero sobrino de la Sra. Collins.

Suzy tragó el aire por la sorpresa.

—A-Ahora que lo pienso, el joven Oscar acaba de regresar de América el mes pasado, y era la primera vez que alguien de esta familia se reunía con él…

De repente, pudieron oler algo quemándose. Desde el hueco de la puerta entraba humo.

Cuando presionó su oreja contra la puerta de madera, pudo escuchar el sonido de la madera ardiendo y sintió un inmenso calor.

— ¡Es fuego!

Lydia corrió hacia la ventana.

Pero tiraron algo desde esta. Era una lata que rompió el vidrio de la ventana y derramó una especie de líquido, que instantáneamente avivó el fuego y se extendió por toda la habitación.

Cuando Lydia se agachó por reflejo, sus ojos vieron la cortina que estaba envuelta en llamas y que se extendía lentamente hacia ella. Intentó escapar por debajo, pero su pie se quedó atrapado en algo.

Una jaula de pájaros le cayó encima. Se golpeó la cabeza y se mareó.

— ¡Suzy!

Pudo escuchar el grito de la Sra. Collins. Lydia trató de mantener su consciencia despierta. Abrió los ojos.

La Sra. se había apresurado hacia Suzy, que estaba a su lado, y después de apagar el fuego de su falda, abrazó a la chica y la arrastró hacia la pared donde el fuego todavía no había alcanzado.

— ¡Suzy, no debes morir! ¡Te salvaré!

Tiró el agua del jarrón en su vestido. Después lo colocó sobre la cabeza de Suzy e intentó desesperadamente levantarla.

Era la mirada de una buena madre que intentaba proteger a su hija.

La Sra. Collins parecía haberse olvidado completamente de Lydia y Teresa. Para ella, Teresa era la hija que murió. Pero Suzy, ella era alguien que permanecía a su lado, alguien más preciada que su hija que ya estaba muerta.

Esto era lo mejor, pensó Lydia. La señora Collins seguramente iba a dejar de obsesionarse con Teresa. Porque se ha dado cuenta de que tenía una “hija” que se preocupaba mucho por ella, incluso si no estaban relacionadas por sangre.

Pero aún así me siento un poco sola. 

Oh, es verdad, tengo que hacer algo conmigo misma. 

Nadie me va a salvar. 

Cuando se dio cuenta, estaba sujetando con fuerza el colgante aguamarina.

Mamá, sí, lo sé. Soy una Doctora de Hadas, así que mi deber es ayudar a alguien. Incluso si estoy sola, solo tengo que creer en mí misma. 

Lydia finalmente se levantó.

Pudo evitar la cortina y el fuego, pero la ventana estaba cubierta de llamas y era imposible acercarse.

Y, para colmo, cuando se cayó, la caja-tocador se le había caído de las manos. La tapa estaba abierta y su contenido se escampó por el suelo. Lydia se apresuró a recoger la caja y juntó las bolas medio claras.

—No es suficiente…

Miró su alrededor. Más allá de las llamas, había una y otra que estaba en el suelo.

Oh, no. Si los abrigos se queman, entonces las Selkies morirán. 

Ulysses había dicho que haría que las Selkies murieran, entonces debe estar planeando quemar la casa junto con la gente y los abrigos.

Probó si podía saltar a través de las llamas. Pero el viento que sopló desde la ventana hizo que las llamas se intensificaran.

Lydia solo pudo cerrar los ojos y entonces, sintió que era abrazada por alguien como para protegerla del viento caliente. En esa posición, fue arrastrada.

Escuchó el fuerte sonido de algo desmoronándose y después Lydia cayó al suelo en un lugar oscuro.

—Lydia, gracias a Dios que llegué a tiempo.

No podía ver porque estaba oscuro.

— ¿Edgar…?

— ¿Puedes levantarte? El fuego llegará hasta aquí pronto. Tenemos que darnos prisa y salir.

Tiró de su brazo y comenzó a caminar. Cuando sus ojos se adaptaron a la luz, estaba algo oscuro, pero descubrió que estaba en el pasadizo que usaban los sirvientes.

No pudo acercarse a la ventana o la puerta de la habitación de Teresa, pero había otra salida.

—Suzy y la Sra. Collins están…

—Raven debería haberlas sacado.

—Y los abrigos de las Selkies…

Tenía la caja-tocador aferrada a sus brazos. Tenía una en sus manos. Pero aún había una gran cantidad de abrigos que todavía estaban en la habitación.

Lydia se quedó quieta y dio media vuelta, pero Edgar la detuvo.

—Es inútil ahora.

— ¡No, no quiero rendirme!

—No digas algo tan insensato.

—Pero, sé que el abrigo de la Selkie de Ermine puede estar entre uno de esos. Este abrigo, si este abrigo se quema, ¡las Selkies morirán!

—No hay nada que podamos hacer… —dijo bruscamente después de un breve momento, como si estuviera indeciso.

Recordó cómo Ulysses dijo que Edgar era capaz de tomar la decisión de rendirse.

— ¿Qué quieres decir con que no hay nada que podamos hacer? ¿Es porque sucede muy a menudo? De la misma forma, renuncias a la vida de otros.

Incluso si hablaba sobre ideales y sueños, él sabía por experiencia que había situaciones en las que no se podía hacer nada. Lydia entendía que lo presionaron a tomar una decisión agonizante en el pasado, y perdió a sus camaradas por eso, y cuánto sufrió por eso.

Y sin embargo, estaba diciendo una acusación tan horrible. Pero no se pudo contener. La forma en que se sintió como si Edgar la hubiera abandonado y la soledad que sintió cuando estaba a punto de ser envuelta por el fuego, la hicieron de mente estrecha.

— ¿Por qué no te das prisa y me abandonas? No tienes que salvarme. No soy tu propiedad. ¡Solo actuaré, así estaré satisfecha!

Tiró de su hombro. Sabía que había dicho demasiado. Pero él sólo habló de una manera tranquila.

—Entonces iré.

— ¿Qué?

Edgar regresó por donde vino. Solo le dijo a Lydia que siguiera adelante y corrió hacia el estrecho corredor.

Estás bromeando… 

Lydia no estaba comprendiendo el flujo de los eventos y simplemente se quedó allí, aturdida. Entonces, se apresuró a ir tras Edgar.

Pero cuando dio unos pasos, sintió el humo en su dirección y comenzó a toser. El fuego había comenzado a llegar hasta el corredor. Podía ver la luz parpadeante de las llamas más allá. Cuando pensó aquello, la velocidad del fuego aumentó repentinamente e iluminó todo a su alrededor.

—Edgar… Oh, no, qué debería hacer…

Justo cuando estaba a punto de desplomarse en el suelo, la agarraron del brazo.

—Dije que salieras.

Se lo dijo en un tono un tanto enfadado y le insistió, a lo que Lydia siguió.

El lugar donde salieron fue el jardín detrás de la casa y pudieron ver el fuego saliendo de la gran casa aquí y allá.

Parecía que Ulysses había encendido el fuego por todo el lugar.

Se alejaron del humo y se dirigieron hacia el viento, mientras se alejaban de la casa que tenía pequeñas chispas de fuego bailando. Cuando llegaron a la escalera de piedra que conducía a la playa, finalmente se sintieron aliviados del olor a humo y las fuerzas de Lydia la abandonaron y se sentó.

Edgar se había detenido y estaba de pie mientras la miraba.

—También pude encontrar uno.

En la palma de su mano había un abrigo de Selkie.

Lydia lo aceptó y mientras revisaba el interior de la caja, hundió la cabeza.

— ¿Cuántos te faltan?

—Casi la mitad…

—Pudiste salvar la mitad de ellos. Pero puede que pienses que no debería decirlo tan a la ligera.

Era fácil si solo era decirlo. Por eso sería fácil culparlo. Pero Edgar realmente había regresado de entre las llamas.

La única que hablaba era Lydia.

— ¿Por qué viniste a rescatarme?

—Dije que definitivamente te salvaría.

—No contaba con eso. No creo en ninguna palabra de lo que dices… Pero, entonces, por qué te adentrarías en un fuego tan peligroso…

—Incluso si no me crees, iré a cualquier lugar por ti.

—Dices eso tan fácilmente.

No era como si hubiera hecho algo imposible por el bien de Lydia. Supuso que todavía había tiempo suficiente y por eso pudo regresar.

Incluso si era imposible que Lydia regresara, él simplemente decidió que podría hacer algo.

—Lo que hiciste debió haber sido fácil para ti. De lo contrario, te habrías rendido.

No obstante, se preguntaba cuánto coraje y nervios necesitaba uno para decidir con calma y actuar así. Lo dijo tan fácilmente como si lo fuera para Lydia, pero simplemente no podría haber sido tan fácil.

Estaba tan sorprendida y su corazón conmovido, pero no se gustaba a sí misma por no poder decir con honestidad “gracias”.

—Está bien que estés enfadada.

— ¿Por qué crees que estaría enfadada?

—Estoy diciendo cosas tan irrazonables y horribles.

Sintió que el suspiro que soltó fue particularmente largo.

—Cuando estoy un paso más cerca de ti, siempre das un paso atrás —dijo y sonrió con tristeza.

—A veces realmente te preocupas por mí, y casi me abres tu corazón,pero es mi culpa por alejarme otra vez. Haría cosas que son insensibles o te haría pasar por cosas horribles… Sé que no importa lo que diga, es mi culpa por no poder hacer que confíes en mí —Estaba hablando en un tono inusualmente serio—. Las mujeres a las que me acerco me dicen frecuentemente, como Teresa dijo ayer, que incluso si no soy serio, solo quieren sentir que somos amantes cuando estamos juntos. Deben sentir que estoy deseando una relación ligera. Mi actitud poco entusiasta debe hacerles decir eso, pero hasta ahora he pensado que si ambos nos divertimos, entonces sería lo mejor. Por eso, a decir verdad, fuiste la primera en decirme que si no soy serio que no me acerque a ti. Así que estoy pensando que si alguien como tú dijera que llegaría a sentir algo por mí, entonces podría cambiar.

Sintió que se movió para sentarse a su lado, pero Lydia permaneció con la cabeza agachada.

—Tu seriedad y mi seriedad pueden ser diferentes. Pero si deseas que sea serio, entonces creo que podría acercarme.

—Eso es imposible. Somos demasiado diferentes.

—Lo sé. Pero no me rendiré.

¿Por qué tú…? ¿Por qué eres así? 

—Dije que es imposible. Porque soy inútil.

Inclinó la cabeza hacia un lado, como si no entendiera.

—Ni siquiera pude ser Teresa. La Sra. Collins sabía que yo y la chica fantasma no éramos ella. Sabe que su hija muerta no regresará… Y yo también llegué a comprender que mi madre no está aquí. Mi madre no me ha enseñado nada y solo seguí adelante y me llamé a mi misma una Doctora de Hadas. Incluso si me esfuerzo al máximo, soy inútil.

Si Edgar no hubiera venido y la hubiera salvado, entonces no había nada que Lydia pudiera haber hecho en el incendio. Estaba segura que no habría podido rescatar ni a una de las Selkies.

En ese momento, mientras Lydia intentaba animarse a sí misma, estaba prácticamente desesperada.

A quien la Sra. Collins había intentado rescatar fue a Suzy, y dejó a Lydia sola. Ella solo tenía el orgullo de ser una Doctora de Hadas y no tenía suficiente conocimiento ni experiencia, además no había nadie que la apoyara como a su madre.

Era tan inútil y estaba tan avergonzada. Por eso, pensó que incluso Edgar la había abandonado.

Y, sin embargo, vino.

Estaba feliz, pero ahora, sentía que no tenía la fuerza para poder cumplir con sus expectativas.

—Por eso es imposible para mí. Soy una cobarde, y hay tantas cosas que no puedo hacer por mi cuenta. Solo voy de farol, pero en realidad estoy asustada. Incluso si pienso que necesito ayudar a las Selkies, es imposible para mí enfrentarme a Ulysses. ¡Solo quiero escapar de aquí!

Después de decir aquello, se dio cuenta. Alguien que no conocía la trajo a ese lugar extraño y desconocido y fue poseída por el fantasma de una hija que había muerto, y aún más, tomó la decisión de quedarse aquí para poder ayudar a las Selkies, pero eso fue sólo gracias a Edgar por estar aquí.

Si iba a enfrentar al enemigo con él a su lado, entonces sentía que algo era posible. Porque no estaba sola, pudo mantener su valor.

No era consciente de que contaba con Edgar, así que cuando sintió que él había renunciado a ella, de repente se asustó y cayó en la desesperación.

—Lo siento.

— ¿Por qué te estás disculpado…?

—No dejaré que te sientas así. Me quedaré a tu lado.

—N-No quise decir que quería eso.

Era esa clase de significado, pero de repente se sintió avergonzada.

—Desde que te conocí, un camino de libertad se abrió para mí. Sería feliz si siguieras a mi lado y en ese caso, quiero que cuentes conmigo. Puede que no sepa sobre hadas, pero puedo darte apoyo. Siento que quiero que te apoyes en mí…

Miró hacia el mar y lo dijo de una manera como si estuviera reafirmando su decisión.

Le echó un vistazo. Su sedoso cabello dorado brillante le cubría los ojos. Miró al hermoso perfil de su rostro y notó que el final de su cabello estaba quemado.

Sin pensar en lo que estaba haciendo, Lydia extendió su brazo. Hizo a un lado su cabello quemado con sus dedos, entonces la miró.

Sus ojos color malva ceniza eran de un color vago, lo que no le decía si era un hombre bueno o malo, o si era frío o cálido, o si decía una mentira o la verdad; eran las impresiones que tenía de él.

Cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, Edgar sostuvo la mano de Lydia fuertemente. Su belleza que derretía los corazones de las personas estaba justo frente a ella. Y, sin embargo, se acercó más a ella.

—E-Espera un…

No se detuvo sino que extendió uno de sus brazos para alejar su cara.

—Hmmm, el ambiente ahora mismo era bueno, no importa cómo lo pienses.

Lo dijo de una forma como si estuviera completamente insatisfecho.

Realmente es increíble. Estábamos en medio de tener una discusión seria en este momento. 

— ¿Es lo único en lo que estás pensando?

—Bueno, más o menos.

Y ese obviamente no era el momento para tal cosa.

Nemoné
¡Yo quiero besoooo!

La casa de campo que estaba más allá de los árboles era engullida por las llamas.

Pero él cambió rápidamente el estado de ánimo de Lydia a uno deprimido. No era un hombre completamente frívolo, y esta ligera personalidad debe ser el arma de Edgar.

Las personas eran salvadas por ella, porque Lydia ya no estaba asustada.

—Incluso si fuera alguien inútil como yo…

¿Te gustaría casarte conmigo? 

Oh, pero ella no tenía el valor para poder decir algo como eso.

— ¿Qué?

—Nada…

Tal vez porque estaba cansada, su conciencia comenzó a desvanecerse aunque todavía no era de noche.

—Me siento tan cansada… Teresa está a punto de despertarse.

Solo tenía la sensación, así que se apoyó contra el hombro de Edgar. Porque Teresa vendría y se acercaría a él tan inocentemente, debe haber sentido que también tenía el derecho a hacer lo mismo.

Puede que no haya sido Lydia, sino la influencia de Teresa que la estaba controlando. Y mientras le estaba echando la culpa, sin importar cuánto se apoyara contra Edgar, se dio cuenta de que no estaba contenta con eso.

A medida que su corazón latía rápidamente, Lydia aprendió cómo trataba a otras mujeres y que actuaba de una manera tan amorosa hacia ellas.

Cuando imaginó que era un abrazo para Teresa, estuvo un poco irritada, pero no fue así. Lydia se desvaneció, pero al mismo tiempo, cuando pensó que era la única que se reflejaba en sus ojos, pensó muy alto sobre ella y pensó que era la única que estaba recibiendo todo eso en ese abrazo.

La espalda de Edgar es un poco más ancha que la de papá. Es delgado pero es más alto que papá.

— ¿Teresa? —preguntó Edgar cuando se dio cuenta de que se inquietó un poco.

—El sonido de las olas… ¿Estoy afuera? —murmuró Teresa en un tono confuso, mientras se despertaba. Ya que Lydia había puesto muy poca resistencia, e incluso se apoyó contra él, pensó que podría haberse dado cuenta que fue Lydia hasta ahora quien estaba haciendo el movimiento.

Estaba nerviosa por el comportamiento de Teresa y cómo colocó su mano de manera tan casual y fácilmente en su regazo, así que Lydia utilizó su influencia e hizo que su mano izquierda se alzara hacia él.

Él soltó una pequeña risita como si estuviera divirtiéndose, y Edgar colocó su mano sobre la de ella para evitar que se fuera.

Su mano es mucho más delicada que la de papá. 

—Oh, ¿por qué estamos en un lugar como este? Y mi vestido se ha ensuciado tanto.

—La casa está en llamas.

— ¿Qué? Oh, no, ¡qué horrible!

Teresa se giró para mirar y se sorprendió aún más cuando vio el fuego que envolvía la casa.

En un instante, Edgar hizo una cara complicada y miró hacia el cielo.

—El viento ha cambiado de dirección. Movámonos contra el viento


Notas:

[1] Guillermo I de Inglaterra, más conocido como Guillermo el Conquistador, era hijo del soltero Roberto I, duque de Normandía, y de su concubina Arlette de Falaise. Fue el primer rey de Inglaterra de origen normando, con un reinado que se extendió desde 1066 hasta su muerte en 1087. Descendiente de vikingos, desde 1035 fue duque de Normandía con el nombre de Guillermo II. Tras una larga lucha por afianzar su poder, hacia 1060 su dominio sobre Normandía estaba consolidado y por ello comenzó a planear la conquista de Inglaterra, que inició en 1066. El resto de su vida estuvo marcado por incesantes luchas por el mantenimiento de sus posesiones, tanto en Inglaterra como en el norte de Francia, y por las dificultades con su hijo primogénito.

[2] Camafeo es una joya de forma ovalada consistente en una piedra preciosa, en la que hay labrada en relieve una figura.

Capítulo 7 de este volumen 4 ya disponible en la edición 33 de Kovel Times.

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