El Secreto de la Belleza – Capítulo 7: A primera hora de la mañana

Traducido por Akatsuki

Editado por Sharon

Corregido por Tulskas


El Reino Aullene se expande desde el centro del continente Eesh hasta las costas del sur, y es próspero debido a sus productos y navíos marítimos.

Al norte se encuentra el reino de Lakshurusu, al oeste el Imperio Dioatol, al este el reino Einn y hacia el sur está el mar. Actualmente, el reino Aullène tiene una disputa con el reino Lakshurusu y han tenido muchos conflictos con ellos.

El reino Lakshurusu quiere territorios que tengan acceso al mar, por lo tanto, entraron en conflicto con el reino Aullène.

Ambos tienen la misma cantidad de territorios, sin embargo, el reino Aullène tiene una mejor fuerza militar. Gracias a eso, pudo defenderse con éxito contra las invasiones del reino Lakshurusu.

En el occidente, el Imperio Diatol está sumergido en una guerra civil debido a sus disputas internas, así que no pueden desviar su atención hacia otra parte e interferir con los problemas de otros.

Por último, el reino Aullène tiene una buena relación con el reino Einn en el este desde hace mucho tiempo.

El territorio de un reino está formado directamente por la familia real y los territorios nobles. La relación entre ellos es de 1:9. De hecho, el 90% del territorio pertenece a los nobles. Sin embargo, la familia real tiene el pedazo de tierra más importante de todos, por lo que su poder nunca disminuyó.

Los nobles manejan sus propios territorios, pero no lo hacen todo el año. Durante la primavera y el otoño, se reúnen en la capital real para socializar. Como es una costumbre, no están obligados a asistir, sin embargo, las interacciones sociales son una parte importante en la vida de un noble, por lo que casi nadie falta. Durante esos momentos, el magistrado administra los territorios.

Todos los nobles tienen sus residencias en sus propios territorios, además de su residencia en la capital real, donde permanecen en la temporada de socialización. Luego van a fiestas, de caza y hacen otras actividades.

Es la actual temporada social en primavera.

Julius Rosenberg despierta en una habitación de la residencia, propiedad del conde Rosenberg en la capital real.

♦ ♦ ♦

—Oh… ¿Ya es de mañana?

La luz del exterior se filtra a través de las cortinas, tocando su rostro y despertándolo.

Julius se mueve en la cama antes de sentarse y despertarse por completo.

Entonces llaman a la puerta con un toque suave, como si la persona al otro lado supiera que él ya se ha levantado.

—Estoy despierto, entra.

—Discúlpeme, Buenos días, señorito.

—Ah, buenos días… Parla.

La mujer que acaba de entrar en la habitación es de mediana edad. Ella trabaja como la doncella principal en la casa del conde Rosenberg.

Su cabello castaño oscuro está atado en la parte posterior, mostrando su personalidad tranquila, adecuado para su edad.

Cuando el señorito nació, ella pasó a ser su doncella, y era quien más tiempo llevaba trabajando para la casa Rosenberg.

Además, es una de las pocas personas que saben que Julius es un hombre.

Parla básicamente se hace cargo personalmente de él.

La persona en la posición de sirvienta principal generalmente estaría a cargo del conde Rosenberg o de su esposa Elizabeth, pero aprendieron por experiencia que, si otras doncellas cuidaban al señorito, éstas se enamorarían de él y no harían su trabajo correctamente.

Así llegaron a este arreglo, establecido por el conde, para poner las cosas bajo control.

—Le traje una muda de ropa.

—Ah, gracias.

Los nobles, la realeza y las personas de rango alto, normalmente no se cambian de ropa ellas mismas, tienen una criada o un sirviente para vestirlos.

Sin embargo, él no es así.

Recibe la muda de la sirvienta y comienza a cambiarse por su cuenta. Esto no es algo especial, siempre se viste solo.

Esto no se debe a que él creyera que debía hacer las cosas por sí mismo… Fue por orden de Elizabeth.

Ella lo hizo porque, si su hijo le pidiera a alguien que le cambiara la ropa, era muy probable que descubrieran su verdadero género. Desde entonces se había vestido solo y ahora ya se había acostumbrado, por lo que no pensaba en dejar de hacerlo.

—Señorito Julius. El horario de hoy.

—De acuerdo.

—Tiene entrenamiento hasta la hora del almuerzo. Después de eso, la fiesta del té por parte del vizconde Verjus.

—Ya veo. Ya es hora de asistir, ¿verdad?

Parla sigue leyendo la agenda mientras él continuaba cambiándose. Julius murmuró al recordar algo del horario.

Una invitación formal había sido enviada desde la casa del vizconde Verjus para la fiesta del té a la que le había prometido asistir a su prometida en aquel baile. Y el día de la fiesta era hoy.

El lugar donde se celebraría es la residencia del vizconde Verjus en la capital real.

—Quiero bañarme rápidamente después del entrenamiento y algo de ropa para la fiesta de té.

Parla asiente cuando él termina de hablar mientras aún se cambiaba.

—Ciertamente. Haré los preparativos.

—¿Prepararon lo que pedí?

—Si, ya ha llegado. Se lo entregaré cuando vaya.

—Está bien. Eso es todo.

Julius termina de cambiarse y la doncella dobla rápidamente la ropa de noche y la pone sobre su brazo. Luego abre la puerta para guiarlo.

—Prepararé el desayuno, así que, por favor espere en el comedor.

—Entendido, gracias.

Parla le da la ropa de noche a otra doncella que está esperando junto a la puerta, y camina hacia el comedor detrás de él…

Ambos deciden ignorar a la criada que ahora sostiene la ropa de noche susurrando detrás de ellos.

♦ ♦ ♦

—Buenos días, padre, madre.

—Sí.

—Buenos días, Julius.

Cuando llega al comedor, ya hay dos personas sentadas alrededor de la mesa desayunando.

Él saluda a ambos y se sienta en un asiento vacío. Luego, un camarero rápidamente pone la comida frente a él.

Sentado a su derecha está Ernesto Rosenberg, el conde Rosenberg, y actual jefe de la casa Rosenberg.

Tiene el pelo corto y más claro que su hijo, y se encuentra en el mejor momento de su vida. Como su padre, es igual de guapo que su hijo, pero su apariencia también refleja su edad, adecuada para el actual jefe de la casa Rosenberg.

La persona sentada frente a este hombre es, por supuesto, Elizabeth Rosenberg, su esposa y la madre de Julius. Tiene el cabello rubio claro y parece muy joven. No luce como alguien que ha dado a luz a un hijo de casi veinte años. Su edad es similar a la del conde Rosenberg, pero no es raro que las personas crean que son padre e hija en lugar de marido y mujer.

En realidad, la gente sospecha que el conde Rosenberg tiene ciertas tendencias pedófilas debido a su apariencia, pero eso no es cierto.

—Te presentarás hoy en la fiesta del té en la casa del vizconde Verjus, ¿verdad?

—Sí, padre.

—Dale mis saludos al vizconde si lo ves.

—Entiendo.

El conde habló mientras comían sobre la fiesta de té de Emilyn.

La casa de Verjus tiene una buena relación con la casa Rosenberg, y sus respectivos jefes también son amigos.

—Dale mis saludos a Emilyn también.

—Sí, madre —dice del mismo modo Elizabeth. Le simpatiza Emilyn, quien va a ser su futura nuera, y está preocupada por ella—. ¿Quién más asistirá?

—He oído que Maxian y la señorita Servan también irán.

—Ya veo. No he visto a Lilycia en mucho tiempo.

—Julius es quien asistirá a la fiesta, no tú Elizabeth.

—Oh, cielos, es cierto. Lo siento.

—Fufu.

Sus padres son un poco extraños, especialmente su madre, pero él los respeta y los ama desde el fondo de su corazón.

Está perplejo porque su madre lo crió de una manera extraña debido a su afición, pero no la odia por ello. Aunque no puede negar que está un poco sorprendido y resignado por la situación.

Sus padres están ocupados durante la temporada de socialización, por lo que el único momento en que puede hablar con ellos es durante una hora cada mañana.

Julius, quien ha terminado de comer, se retira y se dirige a la plaza en la parte posterior para recibir su entrenamiento programado.

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