La hija de la Casa Albert – Capítulo 14

Desde el principio, Mary era alguien destinada a interpretar el papel de una señorita villana.
Dicho sea esto ella no era exactamente la persona más simpática tampoco. Tendía a trazar una línea con extraños, e incluso si llegaba a desagradarle una persona no los acosaría.
Si llegada a disgustarle o odiar a alguien y albergaba una gran renuencia hacia ellos, inconscientemente pondría distancia hasta que sus sentimientos gradualmente desaparecieran.

“Echándolos de su territorio, más aún utilizando la influencia de sus padres para aplastarlos”, desde la perspectiva de Mary “Es sorprendente como alguien puede realizar tantos esfuerzos por el bien de su adversario.”
Mary era ese tipo de individuo. Independientemente de su bajo estatus, y el hecho de que asistiera a St. Karelia, Mary tenía cero intenciones de atormentar a una chica que nunca había visto antes en su primer encuentro.
Incluso si fue forzada en ese rol debido a las memorias del juego, Mary Albert no tenía obligación alguna de seguir esa dirección.
—Ojou, más que nadie usted es alguien muy orgullosa. Así, a pesar de mantener los recuerdos de su vida pasada o incluso si este mundo es un juego, usted no se convertiría en una villana.
—Oh mi, estás bastante seguro de ello.
—He estado a su lado por un largo tiempo ya. De esta manera puedo afirmar con confianza, la Señorita Villana Mary es el tipo de personaje que más rechaza usted.
Puesto que Addie lo dijo con mucha convicción, Mary alzó ligeramente la comisura de sus labios.
Mary Albert era un bicho raro para ser una dama.
A pesar de ser una princesa de la Casa Albert, segunda en supremacía después de la realeza, nunca abusó de su posición.
Siempre que Mary lo deseara podía fácilmente transformar St. Karelia como a ella le pareciera, pero la anterior mencionada no mostraba ninguna intención de hacerlo, al contrario prefiriendo adaptarse a las normas de la escuela y viviendo su vida sin complicaciones.
Más aún, podía conseguir lo que ella considerara necesario, como viajar en bicicleta para ahorrar tiempo.
Expresaba sus quejas hacia la actitud insolente de Addie como sirviente sin embargo nunca lo castigó, podía mostrarse despreocupada ante la impertinencia de otros sirvientes también.
El otro día, debido a la falta de mano de obra le solicitaron si podía ayudar a pelar algunas judías en la cocina.
——Por supuesto ella se quejó —Hey, soy la señorita de esta casa, ¿Sabes?   Hey-, ¿estáis escuchando siquiera?—…. mientras pelaba esas judías1——
La Mary que no se comportaba como una aristócrata, era el foco de atención de los estudiantes de St. Karelia, a veces siendo ridiculizada por ellos en voces ruidosas.
En particular, Mary era una buena amiga de Patrick; casi toda la población femenina estudiantil la envidiaba. Celos mezclados con burlas, sus miradas clavadas en ella era indudablemente algo desagradable.
Gracias a ello, era transparentemente molestada por ser “indigna de una dama” o ‘no apropiada para ser una Albert’, sin embargo Mary no les prestaba atención.
—Usted es ese tipo de persona, Ojou; sentí que era peculiar que estuviese interesada en actuar como una villana simplemente porque las memorias de su vida pasada la asaltaron.
Addie comentó sin vacilar, Mary alzó sus hombros en respuesta.
—Mis pensamientos son exactamente, sin importar que razones haya, no tengo ninguna intención de convertirme en ese tipo de fea mujer.
Mary afirmó en un tono gélido, la gente que no conoce su verdadera naturaleza sin duda alguna se habrían cuestionado si habían oído bien.
Cuando actuaba como una dama adecuada, o cuando estaba siendo la excéntrica Mary, ambas personas nunca habían verbalizado algo en tal voz sin emociones.
Sin embargo para Addie quien reconocía ese tono, su voz que era extremadamente fría, su mirada afilada observando fijamente algo incomprensible, justo ahora él estaba reafirmando el extraordinario orgullo de Mary.
Ella aceptaba la audacia de su asistente, era tratada como una chiflada en la escuela; la gente decía que Mary no tenía nada de orgullo.
Pero, no era nada como eso. Su definición de orgullo era diferente.
A pesar de todas las personas que se burlaban de Mary, la envidia que llevaba a crear rumores enfermizos, el orgullo de Mary estaba en otra parte. Debido a eso evitaba sufrir ninguna cicatriz, podía permanecer intacta ante todo ello.
Pero nadie se percató. O, cuando la verdad llegase a descubrirse sería ya demasiado tarde. Patrick no se inmiscuyó en la extraña relación de Addie y Mary porque había percibido una pizca del orgullo de Mary.
Debido a eso, Addie se mantuvo pensativo. Esa chica no aspiraría a ser una villana.
Y la Mary real había declarado que no tenía ningún deseo de serlo. Aún así estaba imitando a la Mary del juego ——aunque muchos intentos acababan en fracaso—— para intervenir en el camino de Alicia, en otras palabras Mary estaba….
—…….Solo está buscando el final de destrucción.
—Oh querido, qué denso. Siempre he declarado que “deseo la destrucción”, sin embargo nunca he pronunciado “quiero ser una villana”.
Mientras Mary admitía indiferente, Addie espontáneamente se sujetó la cabeza con las manos.
Qué persona……. Mientras pensaba de esa manera, él creyó que era así como Mary Albert se suponía que era.
—Y, ¿me dirá por qué la “destrucción” es su objetivo?
—…..Hey, Addie. ¿Piensas que la Casa Albert es enorme?
Mary ofreció su taza vacía. Obviamente Addie, como su asistente, entendió su gesto; cogió la taza y la llenó de nuevo.
Mary elegantemente la sujetó de vuelta, y naturalmente desvió su atención de la taza al escenario tras la ventana. Entre la oscuridad de la noche, la mansión de la Casa Albert se podía observar.
A estas horas de la noche solo unas pocas luces permanecían brillando, únicamente la silueta de la gran mansión se percibía. Pero de día, mientras el sol brillaba sobre ella uno sería capaz de ver la gran supremacía que el dueño ostentaba.
Sus paredes no tenían ni una sola brecha, sus ventanas habían sido cuidadosamente elaboradas; a través del constantemente pulido vidrio, pasillos decorados con finas obras de arte aparecían. La entrada en la parte delantera estaba adornada con vidrieras, sin embargo desde este edificio que estaba situado detrás de la mansión uno no podía verlas.
Incluso si alguien fuera a buscar en todos los recovecos de todo el territorio, no encontrarían una mansión más impresionante. No, probablemente tampoco más allá del mar.
Por eso, cuando por primera vez observaban tal magnificencia todos y cada uno de los individuos se abrumaban por los lujos, de esa forma eran obligados a reconocer la hegemonía de la Casa Albert.
La mansión de un noble era el símbolo de la autoridad que poseía.
El oro era equivalente a la superioridad, mantener imágenes espectaculares indicaba su fortuna; su autoridad se mostraba junto con la magnificencia. Por lo tanto, los nobles se invitaban mutuamente a sus respectivas mansiones para las fiestas.
—Este tipo de mansión, incluso la Casa Dice no la tiene.
—Bueno, estamos hablando de la Casa Albert.
—Cierto, es la Casa Albert después de todo…… Ese es el por qué, Addie
*clink* junto con un suave sonido, Mary dejó la taza.
—La Casa Albert se ha hecho demasiado grande.


Nota Nina:
1 Pero si en el fondo es un trozo de pan….

♥ ❤ ♥

                

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