Mi hermana, la heroína – Capítulo 57

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Padre me llama algunas veces a su oficina.

A menos que nos necesite para algo, él trabaja constantemente y nos ignora. Cuando nos necesita para alguna cosa u otra, entonces nos convoca de esta forma. Nunca es sobre nosotros, sino un problema de un solo lado.

Podrías decir que estoy algo molesta.

Quería decirle las palabra que pensaba en mi mente: ¡¿Es tu hija una herramienta útil para ti?!, pero nunca lo hice.

Desafortunadamente, sé por qué me llamó.

—Padre. —Por eso, tan pronto como entré, hice una declaración: —Sé por qué me llamaste. Así que antes de que digas algo, ¿podrías escucharme?

—Ah, ¿has llegado Chri-? Christina. Tú, ¿no has malentendido algo otra vez?

Al parecer Padre está decepcionado porque le quité la iniciativa.

Por supuesto, una genio como yo no malinterpretará un problema tan simple. Sus palabras me sorprendieron.

¿“Otra vez”? ¿A qué se refiere? Lo hace sonar como si siempre confundiera las cosas.

Puse una sonrisa compuesta cuando me miró con una expresión que decía “Mi hija está escupiendo estupideces de nuevo”.

—¿Un malentendido? Sólo hay una razón por la que me llamarías aquí en un momento así. Francamente, debe tener relación con los rumores maliciosos que circulan sobre mí.

—¿Eso es lo que piensas que quiero hablar?

Estoy segura de que la sorpresa en su rostro fue causada por el hecho de que adiviné sus intenciones a la perfección.

Quien lo está malentendiendo eres tú, padre, subestimándome, pensé y reí por lo bajo ante su reacción.

—Por supuesto que Padre se preocupa. Esta es la única mella que podría dañar mi reputación perfecta, después de todo. Pero por favor, no te preocupes. Ya he identificado a los cabecillas. ¡Todo lo que queda es aplastarlos hasta que queden piezas!

Elevando mi voz, estampé la lista que reuní en el escritorio.

Alistados allí están todas las personas que se atrevieron a esparcir mentiras sobre mí en la alta sociedad.

Aun sorprendido, mi padre tomó la lista.

—Hehehe, ¿qué piensas, Padre? ¿Estás impresionado ante mis habilidades?

—Christina…

Mientras observaba el papel que fue el fruto de mis esfuerzos, su expresión pareció entristecerse.

—Llegando tan lejos, ¿por qué no pones ese esfuerzo en…? —Suspiró. —Eso es suficiente.

No entiendo la situación porque se detuvo a mitad de camino.

De alguna forma, su reacción es extraña. Aunque debería estar temblando impresionado por mi genialidad, su expresión es completamente opuesta. Incluso podría decirse que está exasperado.

Suspirando, mi padre volvió a poner la lista en el escritorio.

—Christina, no te llamé por algo como eso.

—¿Huh? ¡No me mientas, Padre!

—Es la verdad.

Aunque pensé que estaba bromeando, siendo un mal perdedor, me corrigió de inmediato. Al parecer realmente me llamó por otro asunto.

Mi confianza anterior desapareció en un instante.

—Y-Ya veo… ¿Realmente no es sobre los rumores?

—No, en verdad es sobre algo más. Pero ya que trajiste el tema, hablaré de ello. Christina, aunque es un rumor cruel sobre ti, ¿entiendes por qué se está extendiendo?

—¿Eh? Es un ataque contra la Casa Noir, ¿verdad?

Quienes originaron esto fueron los invitados de la fiesta. En otras palabras, niños. Es improbable que personas tan jóvenes, que ni siquiera debutaron en la alta sociedad, pudieran extender los rumores.

En otras palabras, los culpables son sus padres.

Como los provocadores son los adultos, no hay forma que sea un rumor sano. En nueve casos de diez, su objetivo es arruinar a la Familia Noir al atacar la reputación de su único heredero. También podría ser por diversión. Siempre y cuando hablen mal de la Familia Noir, esas personas estarán bien con cualquier cosa.

Quizás estando de acuerdo, mi Padre asintió fácilmente.

—Estás medio correcta.

—¿Medio?

Él suspiró antes de responder.

—Sí, la mitad. Aunque decir que su objetivo es dañar el nombre de la Familia no es incorrecto, la verdad es más viciosa. Si el contenido de los rumores sólo fueras tú entonces estaría bien, pero-

—No estaría bien.

—Estaría bien, Christina.

Mi orgullo nunca permitiría que los demás manchen mi nombre con rumores. Mi padre ignoró mi interrupción y continuó.

—Si su intención realmente fuera derrocar a nuestra Familia, entonces no tendrían necesidad de incluir a Mishuli.

Mishuli.

No esperaba que su nombre apareciera aquí.

Si su intención realmente fuera derrocar a la Familia, entonces no dirían rumores agradables sobre la hija adoptada. Pero como mi hermana menor es un completo ángel, ¿no es obvio palabras sobre su lindura se extenderían? Es inevitable que un ángel como ella no sería tocada por tales viles intenciones.

—Rumores de Mishuli apareciendo en un momento como este, no puedo dejarlos pasar por alto. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?

—¿A qué te refieres? ¿Es tan malo que Mishuli sea reconocida?

—Yo le di el permiso a Mishuli para atender a la fiesta. Sabía que esto podría suceder, pero… Es de esperarse que no lo entiendas. Ya que se trata sobre el nacimiento de esa niña.

—… ¿Nacimiento?

Si es sobre el pasado de Mishuli, entonces debe tratarse de que su Madre era la hermana menor del actual Rey, Su Alteza Real, Evelia Edward.

¿Pero cómo se conecta eso con los actuales rumores? No veo ninguna conexión.

—Esa historia termina aquí. Más importante, mira esto. Es una invitación con tu nombre.

Mi Padre no me dio ninguna respuesta clara a pesar de que estoy confundida. En su lugar, me pasó una carta que estaba en el escritorio.

Terminó la parte esencial de la conversación evitando contestar algo. Me dejó con sólo algunos pedazos a los que agarrarme. No pude leer su expresión.

Mirándolo, me convenció de dejar el tema.

Era el rostro de un Noble que claramente dibujó una línea entre su vida personal y su posición oficial.

Ahora mismo, este hombre no es mi padre, sino un Oficial con un trabajo que hacer. Aunque intente convencerlo, no va a funcionar.

Estoy frustrada por todos los secretos, pero jadeé cuando vi el sello en la carta. Mis ojos no pudieron volverse más grandes.

—Ugh, esto es…

—Sí. Es una convocatoria de la Familia Real.

El Sello en la carta es, sin lugar a dudas, la Cresta Real. Por supuesto,también tengo una idea sobre quién podría ser el emisario. Esperando que sea de Charles, mi rostro se volvió amargo.

—Ese chico… Le tomó un tiempo.

—Debería agregar que esto no es de Su Alteza, Charles.

—¿Qué?

Parpadeé sorprendida.

Estaba segura que Charles se había vuelto impaciente y usó su poder para convocarme, pero al parecer estaba equivocada. Estaba tan convencida que era de él, que ni siquiera confirmé el emisario.

Antes de que pudiera verificar el nombre en el sobre, mi padre lo dijo en voz alta.

—Es una invitación escrita de Su Alteza, el Príncipe Heredero Endo Edward.

—¿Qué…?

Aunque esta conversación no trata sobre nada de lo que había pensado, todavía me sorprendió el nombre que arrojó al final. Al escucharlo, mis pensamientos se congelaron.

Sin embargo, siendo la genio que soy, rápidamente regresé a la normalidad.

Lentamente, levanté mi rostro al comprender la verdad de lo que estaba sucediendo.

—… ¿Padre?

—¿Qué sucede, Christina?

—Esto, ¿puedo rehusarme?

—Eso es imposible. No tienes motivos.

Aunque es la primera respuesta que esperaba en toda esta conversación, no puedo ser feliz. Mis hombros cayeron ante el rechazo.

Endo Edward.

Como el Primer Príncipe del país, es el próximo en la línea sucesoria. Junto con Charles y Leon, es la tercera persona entre los objetivos de captura en “Laberinto del Destino”.

Y sobre todo, hay una cosa que debería mencionar.

Si tuviera que describir su personalidad en el juego… Es alguien que tiene prejuicios desde el fondo de su corazón.

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