Mi hermana, la heroína – Capítulo 86

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Fue una simple coincidencia.

Chris sólo la vio como su rival por una plena coincidencia, un regalo de la buena fortuna para una niña como Surfania. Ella misma lo sabía más que nadie.

Todo comenzó con su hermana mayor.

—¡Hoy conocí a una niña bastante interesante! —dijo su hermana mayor.

Fue la primera vez que Chris entró en la alta sociedad, el baile Real. Surfania se excusó de participar, siendo ya una persona introvertida, y no tenía interés en la fiesta. Como tal, fue la hija mayor de los Calibrachoa quien conoció a Chris.

Al parecer era la actual pupila de la anterior tutora de su hermana, que fue lo que le hizo hablarle.

—Se veía tan linda con un pétalo en su cabeza… Como un hada.

La conversación comenzó cuando señaló esto. Surfania no estaba interesada en escuchar a su hermana hablar con esa risa ridícula y una sonrisa como una flor.

Sin querer escuchar nada más de su historia, en un movimiento solitario se retiró a su cuarto e ignoró su voz.

La segunda vez que escuchó de Chris fue por la hermana del medio.

—¡Esa niña, es tan buena!

Cuando ella reportó con sus ojos brillando, se sintió ligeramente desagradable.

Sin que Surfania lo supiera, al parecer su hermana mayor invitó a Chris a su casa en algún punto. Ahora que la segunda hermana había conocido a Chris, ella sólo se mantenía elogiándola. Chris era educada y cortés, pero sus historias eran divertidas. Era dulce, pero tenía gran conocimiento.

El reporte terminó después de que la elogiaron en cada aspecto.

—¡En lugar de leer libros todo el día, deberías seguir el ejemplo de esa niña!

Sintió que algo se atoró en su garganta.

Incluso si Surfania se giró y no respondió, su hermana continuó chillando sobre esto y aquello.

Una vez más, se retiró a su cuarto.

La joven hija de la Familia Noir fue elogiada altamente por sus dos hermanas mayores. Pero Surfania no tenía deseos de conocerla. Por lo que dijeron, la niña Noir sonaba como una mariposa obediente, y Surfania creía que seguramente una introvertida como ella nunca se llevaría bien con alguien como ella.

Aun así, cuando Chris fue invitada una segunda vez, Surfania no pudo evitar conocerla cara a cara.

—Buenos días, Señorita Surfania. Estoy honrada pro conocerla finalmente.

Sonriendo con ojos que parecían deslumbrar, ella realizó una reverencia perfecta. Surfania se rehusó a dejar su cuarto sin importar lo que su hermana dijo, así que la joven dama que vino todo el camino hasta su puerta para saludarla parecía completamente impecable.

—Soy Christina Noir. Tuve el privilegio de pasar un buen momento con la hermana mayor de la Señorita Surfania.

—… Hmm.

Mientras Surfania intentaba digerir los modales perfectos realizados frente a ella, recordando las palabras de su segunda hermana, palabras rebeldes dejaron su boca.

—¿Qué sucede con esa sonrisa falsa?

No había otra forma de decirlo, estaba insultándola de frente.

De hecho, la sonrisa de Chris en ese momento fue perfecta. Desde sus gestos hasta sus expresiones faciales, no había nada que pareciera innatural. Por eso la hermana mayor y la segunda tenían tantos elogios que darle.

Por eso Surfania no encontró ni un fallo en Chris. Sólo dijo esas palabras porque ahora nunca tendría que volver a verla después de haberla insultado.

O eso pensaba, pero sus palabras tuvieron un efecto inesperado.

—… ¿Oh?

Chris entrecerró sus ojos sorprendida antes de que su rostro se rompiera en una gran sonrisa sin rastros de la máscara de la señorita perfecta que tenía momentos antes.

—Impresionante. Esta es la primera vez que alguien ve a través de mi segunda forma.

Surfania estaba estupefacta ante la repentina transformación.

En un parpadeo, y con mucha naturalidad, Chris acortó la distancia entre ellas.

—Estaba tan segura de que la había perfeccionado porque nadie pudo ver a través de ella, ni niños ni adultos. En cuanto a Charles… Bueno, él pensó que era una persona completamente diferente.

Surfania difícilmente podía creer las palabras que escuchaba. A diferencia de su máscara de dama, su rostro mostraba sus expresiones honestamente mientras hablaba, y sus ojos parecían atraer a las personas.

—¿Qué…? ¿Qué eres tú?

—Fufu, yo soy quien soy. Mi nombre es Christina Noir, ¡y soy una genio!

La chica que sacó pecho mientras decía su nombre no parecía mostrar ni un trazo de la etiqueta de una hija noble, pero era mucho más fascinante que la anterior.

—Bueno, Surfania. ¡A partir de hoy serás mi rival! Mi rival genio! ¡Deberías sentirte honrada!

—… Arrogante. Lo sé porque soy la menor de la familia, pero tú no tienes hermanas menores. Seguramente te odiarían.

—¡¿Q-Qué?! ¡E-Eso no es verdad! ¡Soy super cercana con mi hermana menor!

Ah, descubrí su punto débil.

Pensando que ahora podría ganarle fácilmente al descubrir el fácil punto débil de Chris, Surfania se sintió aliviada.

En realidad, ella ya sabía que Chris era una persona increíble.

A pesar de que podría haber elegido estar cerca de cualquiera, para Surfania era consolador saber que la eligió a ella en su lugar.

Era increíble no sólo ser reconocida como Surfania, sino ser vista como una igual.

No necesitaba mencionar la sociabilidad, el número o tipos de libros que leyó, su habilidad en juego de mesa, y sus rápidas respuestas que intercambiaban como saludos. Entre ellos, no había ni uno en que Surfania pudiera ganarle a Chris.

Lo único en que la superaba era en su conocimiento como ‘hermana menor’, y que sabía el punto débil de Chris. No había ningún otro aspecto en que pudiera vencerla.

En realidad se había sentido insegura.

Surfania, que estaba muy consciente de sus fallas, estaba preocupada. Aunque fue Chris quien lo dijo, algún día la vería indigna de ser su rival. Seguramente llegaría el momento en que Chris se sintiera exasperada y la dejara…

Surfania ocultó sus sentimientos detrás de palabras duras, manteniendo a Chris lejos con su frialdad. A pesar de que su inseguridad la hizo comportarse como una niña mimada, Chris aceptó todo de ella. De esa forma, ambas pudieron decirse todo a la otra.

Bueno, eso era hasta ahora…

—Surfania, ¿te encuentras bien?

—… Nn.

Después de ser echada del cuarto, en el vacío corredor de la Iglesia, Surfania enterró su rostro en sus rodillas. Entonces, cuando escuchó la voz de un hombre, comenzó a temblar.

—¿Huh? ¿Leon…?

—Ahh… No te tomes a pecho lo que Mishuli dijo.

—No me… preocupa…

—Bien. Eso es bueno.

En respuesta a su intento de actuar dura mientras sollozaba, Leon se sentó a su lado.

Sin decir o hacer nada, sólo se sentó junto a ella. Surfania no podía expresar cuán agradecida estaba por ello. Pensando de esta forma, al mismo tiempo estaba disgustada por lo mimada que estaba actuando.

Ahora que Chris la dejó atrás, ¿iba a agarrarse a Leon como una niña codiciosa?

—… T.

Viendo lo inexcusablemente débil que era, Surfania forzó con terquedad a las lágrimas a detenerse antes de limpiarlas lentamente de su rostro.

—Mm. ¿Estás bien ahora?

—Estoy bien. Porque no voy a perder…

Ser dejada atrás… Es frustrante.

Sin decir nada, ni siquiera una palabra, y ser abandonada sin mirar dos veces era patético.

No podía perdonarse a sí misma. Ella, que retuvo egoístamente a Chris sin siquiera intentar mejorar.

Así que Surfania se puso de pie.

—Exactamente. ¿Voy a dejarme derrotar de este modo? Lamento tanto haber permitido que me llamara una idiota, que esa malvada hermana menor me subestimara. Soy Surfania Calibrachoa. No soy un paquete extra de Chris. ¡Yo soy… Yo soy…!

—Sí, eso es. Es como dices.

—¡Exactamente! Por eso, Leon.

Surfania no tenía la confianza de llamarse una genio. Por eso, si ella no era suficiente, necesitaba depender de otros para ayudarla. Usaría el poder de la influencia de sus hermanas mayores, aunque las odiara. Si lo hacía… Seguramente podría alcanzar a Chris.

Rastros de lágrimas eran visibles en su rostro. Surfania se paró recta con una fiera rabia rugiendo en su interior.

—Ganaré sobre esa idiota. ¡Dejaré a la hermana de corazón oscuro en el polvo, y me pararé frente a Chris de tal forma que no podrá ignorarme!

—Exactamente, mi señora.

Mirando a Surfania, Leon sonrió enormemente.

Él también se puso de pie para poder pararse a un lado de su amiga, quien conocía sus debilidades pero continuó avanzando.

—Muy bien. Déjame darte una mano con eso.

—Por supuesto. Te habría arrastrado dentro aunque tuviera que hacerlo por la fuerza.

Parados lado a lado, ojo a ojo, Surfania se giró repentinamente.

A pesar de que había jurado volverse fuerte e independiente, Surfania sabía que no podía hacer nada sola. Era más fuerte cuando había alguien a su lado.

Sabía que su debilidad algún día se volvería una fortaleza, a diferencia de Chris que caminaba sola.

Para atrapar y agarrar los hombros de su amiga que egoístamente los dejó atrás, estos dos camniarían juntos hacia adelante. La chica que no se mostraba para nada en el destino que Chris sabía, ¿qué perturbaciones causarían sus pasos?

—Vamos, Leon.

—Entendido, Surfania.

En este mundo no había ni una alma que tuviera una respuesta a eso.


Sharon: No les puedo explicar lo que este capítulo me hizo. Surfania sin lugar a dudas es el personaje en que le más me reflejo, y este capítulo tocó una fibra super sensible. No puedo esperar a verla perturbar el destino de Chris. Definitivamente este es el equipo por el que voy a votar. ¡Team Surfania y Leon por la copa!

Tanuki: Yo confío en ellos, ¡tienen que lograr que Chris obtenga un final feliz!

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