Mi hermana, la heroína – Capítulo 97

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


En esta Academia, el cuarto del Consejo Estudiantil es un tipo de santuario.

Los profesores raramente van, y hay restricciones para los estudiantes.

Nadie excepto los miembros pueden entrar a esta habitación. Ellos son una colección entre la Realeza y Nobleza de rango elevado. Hay una historia aterradora que una vez hubo un plebeyo elegido como miembro del Consejo Estudiantil, pero la reacción fue tan negativa que eventualmente tuvo que salir de la escuela.

Escuchando una historia como esa, me hace pensar que la Academia realmente es corrupta.

En nuestro país ha habido un aumento en las familias influyentes que no son parte de la aristocracia. Por esa razón, es necesaria una escuela donde la posición de los padres sea irrelevante. Dejando de lado a los nobles, las familias ricas también controlan la economía, y a diferencia de otras escuelas, se esperaba que en esta su posición se vuelva más igualada a las demás ya que el dormitorio es obligatorio.

Sin embargo, como su prestigio como Instituto de aprendizaje aumentó, la Realeza que antes era enseñada en el hogar comenzó a atender a la Escuela.

Debido a eso, las clases sociales terminaron filtrándose en la escuela, y, bueno, no se pudo hacer mucho al respecto.

Bueno, de cualquier forma mi destino no me permitirá quedarme hasta la graduación. No se puede hacer nada por una escuela que se volvió una trinchera por la desordenada estructura del país.

Básicamente, el cuarto del Consejo Estudiantil es perfecto para tener conversaciones que no quieres que otros escuchen.

En ese mismo cuarto, Su Alteza y yo estábamos sentados uno frente al otro.

—Bueno, entonces Su Alteza, ¿cómo estuvo ayer? ¿Salió bien?

Esto no significa que estemos solos. Mi segunda al mando, Rona, que también es la secretaria del Consejo Estudiantil, también está aquí aunque actualmente está preparando té en otra habitación. Habiendo leído la atmósfera, ella desapareció al instante.

Nuestro tema de conversación, por supuesto, era el encuentro entre Su Alteza y Mishuli ayer. A pesar de que le proveí con la situación perfecta, no puedo evitar preocuparme sobre cómo el actor principal, Su Alteza, puede haberla arruinado.

—Me preocupa bastante si puedo confiar o no en alguien como tú.

Le pedí detalles ayer, entonces ¿por qué obtengo estas tonterías?

Sin saber por qué dijo eso, lo único que pude hacer es inclinar mi cabeza confundida.

Aunque no le dije a Su Alteza sobre el conocimiento de mi vida pasada y mi destino, le hice saber por adelantado que molestaría a Mishuli.

—… ¿A qué te refieres? ¿Hubo algún error en el consejo que te di?

—Mejor dicho, estuviste completamente equivocada? La información que me diste estuvo errada desde el principio.

—¿Ha?

¿A qué se refiere con ‘desde el principio’?

¿Cómo puede haber un error en mi plan preparado con cuidado? Como si fuera a creer esa estupidez.

Dije que no le creo, pero sus palabras no es algo que pueda ignorar.

En esta historia cuidadosamente planeada tengo el papel tanto de directora como de actriz. Si hubiera alguna discrepancia, entonces el destino que se supone que debo amar cambiará. No importa qué, tengo que arreglar esto.

—¿Qué exactamente fue el error? Mishuli seguro estaba llorando en la cafetería. Debes haber hecho una buena impresión si la reconfortante en ese momento.

—Ah, bueno, ella estaba llorando.

Su Alteza confirmó lo que dije.

Si es así, entonces nada podría haber salido mal.

—Mishuli estaba tan feliz que terminó llorando.

Espera, eso no tiene sentido.

—¿Cómo puedes decirme que vaya a confortar a Mishuli cuando está llorando de la felicidad? ¿Huh? No tengo idea de lo que quieres que haga.

—¿Eh? Espera, ¿a qué te refieres?

—… No tengo más palabras para alguien tan densa como tú. Después de todo, debería dejar de confiar en ti.

Grr, este Príncipe engreído.

—¿Qué pasa con eso? ¿No es un malentendido de Su Alteza? ¿No leíste mal la situación que preparé? ¡Qué descaro, culparme a mí por tu fallo!

—Callate fea. Mejor dicho…

Ignorando mis quejas, Su Alteza cambió el tema.

Ya que no está yendo en su favor intenta escapar, ¿huh? Sin embargo no estoy de humor para dejarme engañar. Estaba por gritarle cuando…

—Christina Noir. Todavía no fuiste a ver a Charles.

Rápidamente desvié la mirada ante el incómodo tema que presentó.

—¿D-De qué estás hablando?

—Dijo que a pesar de que Charles entró a la Academia, todavía no le mostraste tu rostro.

—Cállate…

¿Por qué tengo que escuchar estas cosas de Endo?

A pesar de que eso es lo que pienso, no puedo discutirle. Aunque sigo en esta Escuela, todavía no me encontré con Charles. Esta es la realidad que elegí.

Mientras me quedaba en silencio, Endo suspiró.

—Honestamente, lo que sea que sucedió para cambiarte hace tres años no tiene nada que ver conmigo. Ya que es conveniente pensé que podría utilizarlo, pensé que siempre y cuando no te metieras en mi camino sería suficiente. Por eso no voy a preguntar más.

Va a desviar la mirada ante mi extraño comportamiento.

Su Alteza maduró. Al interactuar con las personas, ganó un sentido de balance entre las interacciones humanas. Para Endo, estos cuatro años como estudiante parece haber tenido una influencia positiva en su personalidad.

Voy a reconocerlo con honestidad.

—Es un problema entre Charles y tú. De cualquier forma, al final vas a ser la única que se arrepienta. No es algo en lo que vaya a involucrarme.

—… No me arrepiento para nada.

Hice un puchero.

Hice, hice lo que debo hacer. No tengo tiempo para arrepentirme. Por eso, a menos que sea necesario para mi plan, no tomaré nada más.

Estoy enamorada de Charles. Ese sentimiento no cambiará.

Sin embargo, no queda ni siquiera un año hasta mi ruina.

A pesar de que decidí forzar el progreso en la ruta de Endo, sabiendo lo que hago, encontrarme con Charles sería demasiado cruel. No me importa lo que me pase, pero nunca lo arrastraría a un final que sólo causará tristeza.

Endo, que no sabe nada de mi consideración a los demás, simplemente bufó.

—No me importa qué es lo que estás pensando. Sin embargo, no subestimes a Charles. Él es… honestamente aterrador.

Ante la mirada perdida de Endo, sólo sonreí amargamente.

Como ambos somos su familia, lo entendemos perfectamente. Y estoy de acuerdo con él en eso.

—Lo sé.

Charles es ese tipo de persona.

Sé algo como eso. Charles es honesto con sus sentimientos, razón por la que no debo vacilar. Sin preocuparme por sus alrededores, y siempre fiel a sus deseos. Esa actitud es algo aterrador.

Pero el tiempo que me queda ni siquiera es de un año. Incluso Charles no puede hacer nada por sí solo.

Con mi acuerdo solemne, la conversación terminó abruptamente. Viendo que la charla se había acabado, Rona regresó con el té.

—Por favor, Señorita Christina. Puse todo mi corazón en este té.

—Gracias.

Bebiendo el té que Rona me presentó con una sonrisa, encontré algo de tranquilidad.

Como ya no tengo más razones para conversar con Su Alteza, comencé una breve charla con Rona.

—¿Cómo le va al Consejo Estudiantil? Con Su Alteza las cosas deben estar difíciles.

—Sí. Especialmente hace dos años. En serio, Su Alteza no sabía nada sobre el corazón y la mente de las personas de este mundo… Aunque últimamente empezó a comprender un poco.

Endo hizo una expresión amarga ante nuestras palabras. Te lo mereces.

—Cuando pienso en cómo la Señorita Christina debería ser la próxima Presidenta Estudiantil, ¡me dan ganas de esforzarme más!

—Y-Ya veo…

Sólo puedo ignorar las palabras de Rona, ya que su sonrisa no sabe nada de lo que sucederá en el futuro.

En primer lugar, el Presidente se decide por el voto del cuerpo estudiantil. Hablando estrictamente, yo soy una extraña. No soy miembro del Consejo Estudiantil. Sólo vengo aquí porque es conveniente para hablar con Endo, así que nunca podría ser la Presidenta porque ni siquiera soy parte de él.

—No hables de cosas extrañas, Rofania. Nunca permitiré que una salvaje como ella se convierta en el Presidente del Consejo Estudiantil de nuestra estimada escuela.

—Hmmm, es así, Su Alteza…

Ante las palabras de Su Alteza, el actual Presidente, Rona respondió con una voz fría como el hielo.

Con su mirada igual de fría, Rona le extendió una taza a Endo.

—Si le parece, Su Alteza. Puse con mi mayor cariño agua del grifo en su taza.

—Oye.

Preparándose con anticipación, Rona es alguien que realmente puede leer la atmósfera.

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