Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 34: A medio camino (2)

Traducido por Kiara

Editado por Ruby y Susibet


Me senté en la parte posterior de la tienda sobre un cojín y los soldados se reunieron a mi alrededor, sentandose en círculo con las piernas cruzadas al estilo occidental. Dejamos las solapas de la tienda medio abiertas, para que el aire no se volviera demasiado fuerte. Revolví la taza de agua que Claudia me había ofrecido.

Claudia, estaba sentada a mi lado, luego estaba Gunther y junto a él estaba el soldado llamado Agil, quienes tenían expresiones tensas en sus caras.

Alrededor de los demás y frente a mí, había hombres y mujeres con ropa sucia, mirándonos nerviosos con expresiones extremadamente inestables. Parecen ser los líderes de la milicia de la aldea de Cyril. No hay suficientes hombres en este campo, incluso las mujeres tienen que ser parte de la milicia.

Sentado en la parte más interna de la tienda estaba el alcalde de la Villa de Cyril, me miraba con expresión asustada. Debido al incidente en esta aldea antes, con la niña huérfana, veo que el miedo que se le inculcó por haberlo azotado a él y a su hija frente a los aldeanos, no se ha desvanecido.

Sentado en el lugar más alejado del centro, estaba aquel joven soldado, el novato, mirando a su alrededor con perplejidad. Parece que su nombre es Paulo, y después de que Claudia le ordenó que recopile información, regresó mas rápido de lo que había pensado.

—Paulo, informa sobre el monstruo que vieron los aldeanos.

— ¡Sí, sí!

Como era de esperar, no estaba acostumbrado a este tipo de reuniones y Paulo respondió con una voz aguda llena de nerviosismo. Se encontró bajo la atenta mirada de Gunther y chilló un poco, luego tragó saliva varias veces para recuperarse.

—Según los aldeanos, mientras patrullaban para protegerse de las polillas de fuego, en el bosque al norte de la aldea, parecen haber visto una criatura grande que no se parecía a nada que hubieran visto antes, similar a una gigantesca lagartija terrestre. Debido a que parece alimentarse de las ovejas, podría ser dañino para la aldea si lo dejamos estar en paz.

Una lagartija gigantesca carnívora, ¿eh?…De hecho, no parece que podamos dejarlo pasar, teniendo en cuenta que está demasiado cerca del pueblo. Está justo al lado de la ruta que se utiliza para proteger los cultivos de las polillas de fuego.

Y si realmente resulta ser una bestia mágica, tomaré las medidas contra ella descritas en el libro sobre bestias mágicas.

— ¿Tienes una descripción más detallada del monstruo?

—Sí. Es diferente de la lagartija de la tierra, en lugar de escamas, parece estar cubierta por algún tipo de cristal que se asemeja a la roca y el hielo combinados.

Paulo pasó a describir las características de manera más detalladas y todo lo que podía imaginar era un verdadero monstruo. Ya que nieva todo el año en las montañas de Amon,  no cerca de aquí, hay muchos monstruos con magia de hielo, por lo que es bastante probable que se trate de una especie de lagarto de hielo gigantesco. Una vez más, me enfrenté al hecho de que había monstruos reales dentro de mi dominio.

—Probablemente sea un lagarto de hielo conocido como Radoshishiruka. Es un tipo de bestia mágica con el poder de congelar todo lo que toca con sus garras.

—Siendo así sería bueno si podemos atrapar uno y preservar su carne para los suministros de verano.

Gunther hizo una broma, pero desafortunadamente nadie la tomo bien.

—No, no podemos. Las garras de la lagartija de hielo contienen veneno, que también atacará lo que sea que se congele. Tendremos que deshacernos de él antes de que ataque al pueblo.

Llegué a la conclusión de que el monstruo avistado en el bosque era un lagarto de hielo, y la milicia del pueblo debía rodear el bosque con antorchas de fuego. Los lagartos de hielo son débiles contra el fuego y odian el calor. Es muy extraño que una criatura de este tipo baje de las montañas nevadas durante el verano, pero después de todo, es difícil entender el comportamiento anormal de los monstruos durante sus períodos activos.

—Claudia y yo permanecemos fuera del bosque. No se olviden de calentar sus armas con fuego antes de atacar.

Después de que terminaron nuestras preparaciones, nos dirigimos hacia el bosque. Cinco soldados llevaban cubos de carbón al rojo vivo, por el bien de otros diez soldados que empuñaban armas.

Incluso si se lesionan contra la lagartija de hielo y ya no pueden ir a Fort Jugfena, este número puede ser reemplazado por personas de la aldea.

Gunther los condujo con una lanza en la mano y los soldados entraron al bosque en masa. Los árboles los ocultaron gradualmente y pronto ni siquiera pude ver sus sombras.

—Seria bueno si pueden terminar esto de forma segura… — Paulo, parado detrás de mí murmuró eso en voz baja, él no había entrado en el bosque y probablemente había notado la ansiedad de los aldeanos que rodeaban el bosque con antorchas.

—Si usted es alguien que cree en el camino de las artes militares, entonces crea con orgullo en sus compañeros y espérelos sin aturdirse.

Cuando Claudia intervino con una voz más tranquila que de costumbre, Paulo se enderezó a toda prisa y se volvió hacia el bosque de nuevo. El silencio hizo que la sensación de tensión en el aire se extendiera.

Entonces, los gritos de los soldados resonaron desde dentro del bosque.

Ante el sonido, la mirada de todos se dirigió hacia el bosque. Se transmitió un sentido de urgencia junto con sus llantos. Alguien a mi lado audiblemente tragó saliva.

Mezclados con los gritos de los soldados, el sonido del rugido de Gunther resonó en el aire. Me di cuenta de que estaban luchando y apreté mis mangas con fuerza.

—Oye, ¿no se siente cada vez más frío?

Me pregunto quién fue el que lo mencionó primero.

Imperceptiblemente, el aire a nuestro alrededor había empezado a enfriarse y la gente comenzaba a frotarse los brazos al detectar el frío. Como es verano, todos llevaban mangas cortas e intentaban calentarse, debido al súbito cambio de clima.

En este momento, un misterioso sonido provino del bosque.

Era un sonido bajo que sonaba como el crujido de un látigo. Cuando el sonido comenzó a repetirse una y otra vez, los soldados en el bosque podían oírse alzando la voz con ira y confusión. Junto con sus gritos, sonaba como si los objetos duros chocaran entre sí.

Algo extraño está sucediendo allí. Estaba completamente silencioso fuera del bosque. Incluyéndome todos los ojos estaban enfocados hacia la misma dirección.

— ¡Mira eso! ¡El bosque se está congelando! —grito uno de los aldeanos preso del pánico.

La conmoción de inmediato comenzó a extenderse.

Cuando miré en la dirección hacia la que apuntaba la persona que había gritado, los árboles estaban realmente helados, cubiertos de hielo. Lenta pero seguramente, el área de hielo se estaba extendiendo. El área que se congela se sigue incrementando. Finalmente, desde la dirección del bosque, se podía escuchar una voz que decía lo mismo.

—Suficiente magia para congelar todo el bosque, eh…

El aire frío de antes, debe haber sido causado por esto. Si Gunther y los demás todavía estaban bien, estaba bastante ansioso. Todo debe estar congelado alrededor del lagarto de hielo.

El hecho de que tenían una armadura de cuero en lugar de una armadura de metal en realidad ayudó por una vez. Si hubieran usado una armadura de metal encima de su ropa ligera de verano, probablemente habrían sufrido mucho más daño debido a la congelación.

Incluso si vinieran gritos provenientes del bosque, todo lo que podía hacer era escucharlos.

Entonces, Claudia de repente saltó frente a mí.

Antes de que pudiera siquiera preguntar por qué, un gigantesco lagarto que estaba derribando los árboles en su camino apareció frente a Claudia. La lagartija de hielo tenía flechas atrapadas en todo su cuerpo y la sangre plateada fluía de sus heridas a gran velocidad.

— ¡Wah! ¡Está aquí!

Detrás de nosotros, los aldeanos gritaban.

— ¡Paulo-dono, regresa!

Al mismo tiempo que Paulo me agarró y comenzó a retirarse, inducida por la voz de Claudia, Claudia sacó su espada de su cintura. Su espada no era muy larga, pero la arrojó con una fuerza asombrosa para una muñeca tan delgada en la lagartija de hielo.

¡Thud! la espada hizo un sonido cuando atravesó la cabeza del lagarto de hielo. Sin embargo, la gigantesca lagartija aún no pereció. Abrió su boca enorme y reveló un conjunto de dientes diabólicamente afilados, y miró el obstáculo que estaba frente a él, que era Claudia.

— ¡Claudia!

No pude evitar gritar su nombre.

El largo cabello dorado de Claudia se extendía bellamente en el aire. Su belleza parecía terriblemente fuera de lugar allí, mientras veía a Claudia saltar y esquivar con gracia. Ella escapó de las mandíbulas de la lagartija de hielo y con ambas manos, clavó su lanza en el cuello de la lagartija de hielo.

Sonó un sonido más grande y más apagado que cuando la espada golpeó al lagarto de hielo. Claudia había usado su propio peso e impulso para poder atravesar por completo aquel monstruoso animal de hielo.

Le arrebaté una antorcha a un aldeano que estaba cerca de mí.

— ¡Claudia! ¡fuego!

A pesar del peligro, Claudia agarró la linterna que le arrojé con una mano. Ella calentó su lanza atrapada en la lagartija de hielo con la antorcha.

El animal se retorció violentamente. Desde donde la lanza calentada lo atravesó, emanaba un humo blanco muy parecido al vapor de agua.

— ¡Sigue así!

De repente, Gunther apareció del bosque y bajó la espada con la mano derecha al cuello de la lagartija helada.

Después de él, aparecieron más soldados, rodearon la lagartija de hielo y balancearon sus espadas.

Un charco de sangre plateada se extendió rápidamente alrededor de sus pies.

En poco tiempo, la lagartija de hielo finalmente dejó de moverse, y los soldados finalmente colapsaron en el suelo.

El cadáver del lagarto de hielo que estaba cubierto con una lanza, flechas, espadas y su propia sangre era un espectáculo sublime para contemplar.


Nota: Capítulo siguiente (35) ya disponible en Kovel Times – Edición 17.

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