Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 41: La fortaleza de Hierro Negro (2)

Traducido por Dragox

Editado por Susibet


Después de descansar un poco y almorzar, Ergnade me preguntó si quería ir a ver los campos de entrenamiento. Fue entonces que recordé su comentario de la mañana. Ahora que lo pienso, parece que el conde Einsbark me había dado permiso para observar su entrenamiento.

Actualmente, los soldados del dominio de Kaldia también están recibiendo entrenamiento de los soldados del fuerte Jugfena. Esto es para que el conde Einsbark, Gunther, los soldados y yo podamos trabajar mejor juntos y todos estamos recibiendo tanto entrenamiento como nos sea posible antes de que los soldados de Densel se acerquen.

En el extremo sur del fuerte Jugfena, había una edificación que era similar a una caja gigante la cual era el campo de entrenamiento de los soldados. Como había estado recibiendo mi entrenamiento en los terrenos abiertos, no había estado aquí antes.

Después de meditarlo por un momento dije:

—Incluso cuando no lo pedí, el hecho de que el conde Einsbark me dio permiso para ver los campos de entrenamiento, ¿es porque quiere que vea cómo les va a mis soldados?

—Por supuesto, eso es correcto.

Cuando le pregunté tentativamente a Ergnade para ver si me daba una confirmación, él asintió sin ninguna duda. Gunther tenía una expresión perpleja ya que no solía presenciar la forma indirecta de conversar de los nobles.

—Entonces supongo que tengo que ir a verlos.

Sentí que solo habría desventajas de mi lado si decía que no quería ir, mientras Ergnade sonreía ambiguamente por mi respuesta. Era como si sonriera al ver a un niño creciendo o tal vez es la sonrisa que le dirige a todos los niños. Agite ligeramente mi cabeza e ignoré su sonrisa y terminé con el tema en ese momento.

♦ ♦ ♦

Los campos de entrenamiento de la fortaleza hierro negro eran mucho más abrumadoramente escabrosos de lo que esperaba. Me pregunto si esta es la razón por la que Ergnade se tomó la molestia de mostrármelos por completo. Como nunca había estado realmente cerca de aquí, esta fue la primera vez que vi la imponente profundidad de la estructura en forma de caja de cerca. El lugar era mucho más alto que las cuatro torres localizadas en las esquinas del fuerte y no pude evitar alzar mi cabeza y mirar al techo, lo cual hace que casi me tropiece y caiga.

— Oh oh. Ten cuidado por favor.

Ergnade puso su mano en mi espalda sosteniéndome, de otra manera habría golpeado mi cabeza contra el piso de piedra.

—Te he mostrado algo vergonzoso.

Por olvidar que todavía tenía el cuerpo de una niña, termine luciendo como tonta. Era fácil ver la vergüenza en la expresión de mi rostro y como respuesta, Ergnade solo sonrió. Me pregunto si se reía de mí… al pensar en ello, me sentí aún más avergonzada. Gunther no dijo nada y solo me miró con una sonrisa disimulada.

Aunque el campo de entrenamiento estaba iluminado por luces adentro, aún así era más oscuro que el exterior. Fue construido de forma similar a una arena y en el centro, soldados practicaban formaciones de manera repetitiva.

Los soldados de mi dominio usaban equipo de metal en sus manos, espinillas y cabezas. Parece que es equipo de hace veinte años que el fuerte tenía a la mano y fue dado a mis tropas como regalo, ya que nadie más los usaba.

Con el objetivo de mejorar la calidad de mis tropas, se necesitaría equipo de metal. Puede que estuviera bien que usen equipo donado de segunda mano por el momento pero para poder mantener un escuadrón de caballería en el futuro, el dominio de Kaldia Tendría que aprender acerca del procesamiento de metales así como lidiar con los aumentos de costos en el mantenimiento.

Tendría que atraer algún herrero habilidoso a mi dominio tan pronto como fuera posible. Sin embargo, en este momento asegurarse de que el orden público fuera estable al aceptar a tantos refugiados como ciudadanos nuevos era un asunto más urgente.

—Vizcondesa Kaldia, ¿Qué clase de temas difíciles está pensando?

Escuché la voz de Ergnade, volviendo a la realidad, habíamos terminado de descender las escaleras y estábamos en el centro del campo de entrenamiento. Gunther también me estaba mirando con asombro.

—Parecía que mirabas de forma seria a los soldados, casi como si quisieras atravesarlos con la mirada… ¿Tal vez crees que el entrenamiento es insuficiente?

—N-no, no era eso.

Mientras inspeccionaba su equipamiento, mi mente se desvió hacia mi propio dominio. Negué con la cabeza apresuradamente y negué que el entrenamiento fuera insuficiente, Ergnade mientras tanto solo inclinó su cabeza y permaneció en silencio.

—Es… porque sus movimientos parecen haber mejorado mucho. Me preguntaba qué clase de entrenamiento habían recibido para pulir sus habilidades a tal nivel en tan poco tiempo.

—¿Acaso no viniste por eso? Vamos, vamos.

Ergnade me llamó con la mano mientras sonreía con ironía. Su apariencia activó una memoria vaga en mi cabeza. Aunque me preguntaba de qué se trataba, no importa cuanto rebuscaba en mis memorias, no pude recordar nada más al respecto.

Mientras Ergnade extendía su mano hacia mí al terminar de descender las escaleras, me di cuenta, he visto una escena similar en mi vida pasada. Las memorias de mi vida pasada parecen tan lejos ahora, tuve un sentimiento de soledad.

♦ ♦ ♦

Antes de darme cuenta, mi sesión de observación se convirtió en una sesión de entrenamiento en cómo comandar, la cual continuó hasta la hora de cenar. Igual que en la mañana, estaba exhausta de todo, al punto en el que sentí que mi cabeza daba vueltas cuando por fin pude ir a cenar.

—Hey, hey, ¿Se encuentra bien, milord[1] ?

Gunther, sentado junto a mí, tenía una cara de preocupación mientras me agitaba. Yo solo me senté ahí con estupor por un  momento hasta que finalmente lo noté y le respondí mientras asentía lentamente.

—Estoy bien.

Se sentía muy agotador el hablar de más. Después de una pausa Gunther dijo

—No me parece que estés bien.

Aunque parecía aliviado de que finalmente le respondí, todavía no parecía convencido, probablemente debido a la mirada en mi cara, y pellizcó mis mejillas. Para, aparté su mano de un manotazo y él alejó su mano de mí.

—Estoy cansada, no puedes dejarme en paz…

—Bueno eso es obvio con solo verte. ¿Todavía puedes caminar a tu cama? Luces como si fueras a quedarte dormida en dónde estás.

—Si ella no puede moverse, entonces la cargaré. No hay necesidad de preocuparse, Gunther-dono.

Ergnade, quien estaba comiendo a mi otro lado, se limpió elegantemente la boca con una servilleta mientras entraba en nuestra conversación. Estaba empezando a cabecear en ese punto y dejé de prestarle atención a lo que sea que Gunther y Ergnade estuvieran hablando. Mirando distraídamente sus caras preocupadas mientras seguían hablando, pensé en la memoria que Ergnade activó en mí en el campo de entrenamiento. Después de un momento, me vino a la mente.

—Ah, mamá y papá.

Me recordó a mis padres de mi vida pasada y accidentalmente en voz alta.

Las caras sorprendidas de Gunther y Ergnade fueron lo último que vi mientras perdía la conciencia. Estaba en mi límite.

Es la primera vez en este mundo que me quedé dormida de esta manera, pude oír las voces con alteradas a mi alrededor, me pareció oír asombro y satisfacción en ellas.


Notas:

[1] Descubrirán que más de una vez la llamara de esta manera, milord puede ser como signo de respeto o bien cierta burla.

Capítulo 42 ya disponible en la edición 27 de Kovel Times

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