Por mi culpa mi esposo tiene cabeza de bestia – Capítulo 1: La princesa encubierta va a una gala nocturna

Traducido por Kiara

Editado por Sharon


Rosemarie abrió los ojos en cuanto escuchó el sonido de las campanas indicando que era el mediodía resonaron en la distancia. Sin embargo, todo lo que la rodeaba era oscuridad; estaba tan oscuro, de hecho, que no habría diferencia si sus ojos estuvieran abiertos o cerrados.

—Me quedé dormida…

Mientras contaba el número de campanadas que aún sonaban, se levantó aturdida del montón de arbustos donde se había acostado, y el aroma dulce pero amargo de la vegetación entró en su nariz. El olor era relajante, y ella lo inhaló profundamente. A los nueve golpes de la campana, sintió a alguien cerca. Se tensó por completo.

¿Quién podría ser? Aparte de ella, solo su familia y un puñado de otras personas tenían permitió entrar al jardín de la villa real.

—¡Ven, princesa! Lady Rosemarie, ¿dónde estás? —La voz familiar de su doncella llegó a sus oídos. Sacó la mano de su escondite y la saludó lentamente.

—Heidy, por aquí.

El sonido de los pasos sobre la hierba se fueron acercando gradualmente; al mismo tiempo, la oscuridad proyectada sobre el campo de visión de Rosemarie se dispersó en un instante. La deslumbrante luz del sol la hizo cerrar los ojos instintivamente. La cálida y suave brisa de primavera pasó con tranquilidad por sus mejillas.

—¡Ah! Mis ojos se queman…

—No es cierto, milady. Otra vez, se está poniendo ese cubo sobre su cabeza… Se lo imploro, envuelva su rostro en un velo, por favor. Cielos, mire las marcas que tiene ahora.

Rosemarie miró con insatisfacción cuando la criada de ojos verdes acarició su mejilla con la punta de los dedos y el ceño fruncido.

—No es solo un cubo. Transporta agua, tierra y hierba, además de ser lo suficientemente resistente como para usarse como reposapiés. No solo eso, sino que si lo pongo sobre mi cabeza, me ayuda a protegerme de la luz solar y de las miradas indiscretas de extraños. Así que quiero que sepas que es una herramienta multipropósito.

—Bueno, nunca había visto a otra persona utilizarlo como tocado ni siquiera una vez en toda mi vida… Pero, eso no viene al caso. ¿Ha salido al jardín una vez más? Su vestido está completamente sucio. ¿Transpiró algo en este lugar que fue lo suficientemente malo como para requerir colocar el balde sobre tu cabeza? —dijo Heidy, suspirando decepcionada. Rosemarie tomó el cubo con la cinta verde claro a modo de decoración en sus brazos que esperaban, y lo apretó con cuidado contra su pecho. Sus hombros se movían arriba y abajo. Miró a su alrededor a toda prisa, y su mirada se posó en la espléndida violeta que crecía junto a ella.

—No, no, eso no es lo que pasó. ¿Verdad, Therese?

—Si bien entiendo que eres aficionada a la horticultura, agradecería que no nombraras a tus violetas y les pidieras que estén de acuerdo contigo, milady… Entonces, ¿puedo preguntar si sucedió algo? ¿Princesa…?

—Um, bueno, ya ves, no diría que algo malo ha sucedido… ¿tal vez que va a pasar?

Basada solo en las apariencias, la doncella se veía dulce como un caramelo, con un cabello rubio suave y suelto. Pero la expresión de Heidy, y sus agudos ojos fijos en Rosemarie, dejaron en claro que la joven no podía escapar sólo con excusas. Rosemarie dejó caer los hombros en derrota.

 —Padre, ya ves…

—Su Majestad ha solicitado su presencia, ¿no es así? Desde ayer, puedo agregar.

Ella tenía razón, prácticamente le había sacado las palabras de la boca, por lo que no pudo evitar mostrar su sorpresa mientras asentía con la cabeza.

—¿Pero cómo lo supiste? La señora de la corte entregó la carta cuando ni siquiera estabas cerca.

Ayer, mientras Heidy estaba ocupada en otros asuntos, una dama trajo una carta, diciendo que era de su padre en la corte principal. Si bien le indicó que fuera a su oficina real, no se especificó la hora, ni la fecha. Ella no sabia que hacer ya que no tenía ganas de ir, así que optó por angustiarse más y más por el asunto.

Que su padre, el rey de Volland, tomara el tiempo de enviarle una carta era algo muy raro.

Solo eso fue suficiente para preocuparla de que pudiera haber algún tipo de problema. Pero viendo que no estaba enviando una avalancha de solicitudes por su presencia, se dio cuenta de que probablemente no era una emergencia.

Si bien Volland no era un país pobre, tampoco tenía industrias importantes que hicieran que todo el mundo hablara de ella. Era un país pequeño centrado principalmente en ganadería y agricultura. Al parecer, hasta los aristócratas vivían un estilo de vida más reservado que los nobles de otros reinos.

En parte debido a la devoción religiosa de los ciudadanos y su disgusto por los extraños, pero la interacción con otras naciones se mantuvo al mínimo. Y los hechiceros, aceptados en otras naciones, fueron vilipendiados aquí, no lo suficiente como para ser perseguidos, pero igualmente despreciados.

No era que ella no quisiera ver a su padre. No lo veía a menudo, ya que estaba muy ocupado con sus deberes oficiales. Lo que realmente odiaba era el camino para llegar allí.

—Logré ver a la dama de la corte de Su Majestad mientras te buscaba. Oh, estaba bastante enojada, preguntando cuánto tiempo pretendías hacer esperar a Su Majestad, por lo que esto puede tener repercusiones en mi salario —dijo Heidy con franqueza, sonriendo. La cara de Rosemarie se puso pálida y se puso de pie.

—¡Voy a ir! ¡Iré ahora mismo, lo juro!

No ayudaba el hecho de que ella siempre le causaba problemas a Heidy debido a su constitución física bastante débil. Sabía que no debería estar haciendo las cosas más difíciles.

—En ese caso, cambiemos esa ropa, ¿de acuerdo? —la instó Heidy, cuando regresaron del jardín a la habitación de Rosemarie, y ella ayudó a la niña a cambiarse.

—Me pregunto si mi padre está enojado conmigo.

La señora de la corte había expresado su propia ira, pero Rosemarie no creía que su padre se sintiera de la misma manera. Aun así, murmuró ese pensamiento para sí misma nerviosa. Mientras lo hacía, Heidy, que había estado ajustando su atuendo, le sonrió suavemente.

—Está esperando pacientemente su llegada, sabiendo muy bien que suele actuar así siempre. Estará bien. Conozco a Su Majestad, su familia y a usted, princesa, desde hace demasiado tiempo, después de todo.

—Sí, lo sé, soy consciente de eso… pero…

—Oh, Dios mío, ¿tienes problemas para creerme? No puede ser, milady mira, ¿es esta la cara de un mentiroso? —Rosemarie miró a Heidy, quien le devolvió la sonrisa. Su encantador rostro con pecas desde las mejillas hasta la nariz no parecía ni una pizca fuera de lo común. La niña suspiró aliviada inconscientemente.

—No, no lo es. Lamento dudar de ti.

—Dios no lo quiera, adoro ese lado directo de ti, milady. Dicho esto, ¿podríamos eliminar todo el tocado del cubo?

Rosemarie estaba a punto de recoger el cubo que había dejado en el suelo, pero en cambio, dejó que sus cejas cayeran preocupadas.

—¿No puedo llevarlo?

—Claro que no. No te dicen que asistas a una gala nocturna o a una ceremonia oficial. Llegaremos a la oficina real en la corte principal en un abrir y cerrar de ojos. —La doncella rápidamente confiscó el cubo, haciendo que Rosemarie bajara las cejas decepcionada.

—Espero que no haya nadie más caminando por ahí… Tal vez si voy después del atardecer, o algo así…

Los murmullos de Rosemarie, sin embargo, cayeron en oídos sordos mientras era arrastrada fuera de las habitaciones de su villa, a pesar de que aún no estaba mentalmente preparada.

♦ ♦ ♦

Quería volver a su habitación. No habían pasado ni unos minutos desde que salió de la villa, y Rosemarie ya estaba quejándose.

Se podía acceder al patio principal al pasar por algunos patios. Los jardines eran las áreas de socialización para los aristócratas, pero como no había eventos públicos programados para hoy, apenas había gente disfrutando de un paseo.

Ese debería haber sido el caso, al menos. Entonces eso la hizo preguntarse por qué había una joven señorita ante sus ojos, bloqueando su camino con una sonrisa ganadora dibujada en su rostro.

Su modesto deseo de superar esto sin ver a nadie más había quedado tristemente incumplido. Desconcertada por la mirada intensa y segura de la niña, del tipo que demostraría que es una noble de alto rango, los ojos de Rosemarie se posaron en sus labios pintados de carmesí.

Oh, cómo anhelaba su cubo.

—Buenos días, lady Rosemarie. Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que nos vimos.

—B-Bastante.

Rosemarie no la recordaba, así que tal vez había pasado demasiado tiempo. Como apenas se presentaba a las galas nocturnas, no tenía idea de quién era esta joven señorita, ni de dónde era.

—No te he visto desde hace bastante tiempo, así que estaba muy preocupado de que no estuvieras bien —comentó la joven señorita, mostrando su consideración por su bienestar. Sin embargo, la mirada en sus ojos tenía un toque de desprecio.

Ah, está cambiando.

Tan pronto como la chica habló, una sensación de malestar hizo que sus hombros se sacudieran. Sus labios carmesí comenzaron a deformarse.

Rosemarie se quedó sin aliento, ya que, justo ante sus propios ojos, se formaron grandes divisiones a los lados de la boca de la señorita. Encima de su piel suave y arcillosa comenzó a brotar un pelaje negro y amarillo pálido en un instante.

Su abundante cabello bien mantenido desapareció de su cuero cabelludo, y sus orejas se movieron hacia una altura inhumana sobre su cabeza. El conjunto de dientes de color blanco perlado en su boca se volvieron tan afilados que podría destrozar la carne con facilidad. Su rostro humano, una vez hermoso, estaba cambiando lenta pero seguramente a una forma algo más grotesca, lo que hizo que Rosemarie temblara incontrolablemente.

—Es la hora perfecta para ver las rosas en el jardín este. ¿Te gustaría acompañarme allí, lady Rosemarie? Su salud sufrirá si permanece encerrada en la villa real todo el tiempo. —A pesar de usar esa lengua ancha que se asoma por esa boca enorme y cortada, su voz todavía sonó como una campana de una manera no diferente a hace unos momentos. El desajuste surrealista envió sacudidas de miedo a través del cuerpo de Rosemarie.

La joven sirvienta de la señorita estaba parada detrás de ella, sin sorprenderse por lo que estaba ocurriendo. Ni siquiera Heidy, que se suponía que debía actuar si sentía que algo andaba mal, estaba levantando la voz alarmada. Ocurrió lo mismo para los caballeros que custodiaban el patio desde lejos. Ninguno de ellos estaba sorprendido ante la anormal escena que sucedía en el brillante y alegre jardín.

Ah… Así que realmente soy la única que puede verlo. Le resultaba difícil respirar. Rosemarie se agarró la falda y bajó la cabeza, intentando evitar que sus dedos temblaran. La joven señorita asomó la cabeza por la línea de visión de Rosemarie, probablemente sospechando de su comportamiento anormal.

—¿Lady Rosemarie?

—¡Eeek…! —La imagen que apareció delante de sus ojos fue la cara de una bestia felina carnívora. Rosemarie sofocó su chillido y retrocedió al ver esta forma grotesca: la cara de un leopardo, pero el cuerpo de una niña humana llena de radiante juventud desde el cuello hacia abajo.

—¿Cuál es el problema, milady? Te ves un poco agotad…

—¡Aléjate, quédate atrás! ¡Incluso si me comieras, no soy de ninguna manera apetitosa!

Impulsada por el miedo de ser mordida por esos colmillos afilados, Rosemarie dejó que esas palabras salieran de su boca como una reacción instintiva. No fue hasta que empujó a la joven, alejándola de ella, que comenzó a recuperar el sentido. La joven terminó en su trasero y procedió mirar hacia arriba aturdida. Su rostro volvía a ser normal, con una piel tan suave como la seda mas hermosa.

Realmente lo había hecho de nuevo ahora. El color desapareció de su cara.

—Estoy, eh, oh, lo siento… —se disculpó en un tono quejumbroso, dejando atrás a la dama todavía atónita y haciendo una parada para un descanso en el salón principal.

Lo hice otra vez… Aah, se difundirán rumores aún peores que los anteriores…

“La princesa heredera era una excéntrica que aparecía raras veces y entablaba malas conversaciones”. Sabía que todos esos rumores circulaban en el reino.

Una vez que estuvo en el salón principal y la otra mujer estuvo completamente fuera de la vista, Rosemarie se puso en cuclillas donde estaba parada, como si sus piernas hubieran cedido.

—¡Princesa! ¿Estás bien?

—Sí, logré sobrevivir… —presionó una mano contra su pecho para calmar su corazón aún acelerado. Heidy se arrodilló y le acarició la espalda suavemente, lo que provocó que Rosemarie recuperara gradualmente la compostura perdida—. Hoy parecían leopardos…

—Supuse que se trataba de eso. Hmm, bueno, es común que la animosidad permanezca latente detrás de las bromas sociales, después de todo. ¿No hay nada que se pueda hacer al respecto? Es extraño que aquellos que albergan emociones negativas hacia ti, parezcan tener cabezas de bestias —dijo con una sonrisa preocupada.

Rosemarie se volvió a mirarla con lágrimas en los ojos ahora que estaba a salvo de lo que tanto temía.

—Por eso no quería salir… —La cabeza de cualquier persona que albergue celos, ira o cualquier otra emoción negativa se vería como una bestia para ella. Independientemente de quién se trate; incluso si era un miembro de su familia que la amaba y la cuidaba, o su compañera de confianza.

No recordaba exactamente cuándo empezaron a verse así para ella. Sin embargo, había reaccionado mucho peor en su infancia.

Lo creyeran o no, ella realmente había mejorado al respecto. En su juventud, tenía tanto miedo que apenas podía soportar en presencia de otras personas. Cuando la obligaban a estar cerca de ellos, lloraba en voz alta y comenzaba a tener convulsiones. Era una condición tan grave que sus padres, preocupados por el bienestar de su hija después de ver su estado altamente emocional, le permitieron vivir en una villa real con acceso limitado a visitas.

Sus padres sospechaban que tal vez estaba bajo la influencia de algún tipo de hechizo. Habían llamado a un hechicero, a pesar de la postura de Volland sobre ellos, para revisarla, pero no pudieron identificar la causa.

Dependiendo de a quién le pregunte, podrían haber pensado que ser capaz de saber si alguien estaba albergando alguna animosidad era en realidad una habilidad bastante útil.

Sin embargo, no importa cuántas veces haya visto la grotesca visión de una persona normal cuyo rostro se transformaria en otra cosas ante sus propios ojos, aun así le causaría un miedo paralizante. En pocas palabras, fue porque podría interpretarse como la hostilidad en el corazón de estas personas que se manifiesta visiblemente. Sus caras serían todas sonrisas, pero en silencio se burlarian de los demás. Esa disparidad le parecía aterradora.

—Heidy…

—No.

—Pero aún no he dicho nada.

—Puedo saberlo incluso sin que lo haga. Dirá que desea volver a su habitación, ¿correcto? Es un rotundo no. Además, no, no puedes ponerte el cubo. ¿Lo ves? La oficina real está solo a un salto, así que solo trate de mantenerse compuesta, milady. Una vez que termine su reunión con Su Majestad, prepararé una buena olla humeante de su té saola favorito.

Al escuchar la palabra saola, el estado de ánimo apagado de Rosemarie se levantó muy ligeramente. Incluso tenía que admitir que era bastante infantil de su parte, pero ¿cómo podría resistirse a disfrutar de uno de sus placeres?

Finalmente se puso de pie, y con su bebida favorita evocada en su mente, volvió a caminar una vez más con paso pesado.

♦ ♦ ♦

—¿Podrías repetir eso otra vez?

Después de un recorrido lleno de emociones al temer que cada transeúnte pareciera una bestia o no, de alguna manera logró llegar a la oficina de su padre. En el interior, se podía escuchar a Rosemarie alzando la voz en un tono agudo y nervioso. La oficina había sido limpiada de personas, por lo que su voz reverberó tan bien que incluso ella podía reconocer lo conmocionada que estaba por lo que había escuchado.

El padre de Rosemarie le dio a su hija un saludo alegre, a pesar de que lo había hecho esperar desde ayer; no estaba enojado con ella. Su rostro era el de un hombre bondadoso y maduro. Sin embargo, la noticia que escuchó de la boca de ese hombre parecía imposible de creer.

—Una invitación para una gala nocturna llegó del reino de Baltzar dirigida a ti.

Sus ojos estaban fijos en su padre. Repitió la noticia en un tono profundo, con la frente fruncida. A pesar de escucharlo nuevamente, sus pensamientos no la estaban alcanzando.

Baltzar era un país al norte, a unos dos reinos de Volland. Estaban a la vanguardia de la tecnología y civilización, superando por mucho a los países vecinos. También se jactaban de una gran población de hechiceros que tenían desde hace algún tiempo.

Como toda la familia real poseía maná y tenían un ejército mágico, uno podría pensar que las naciones vecinas les temían, pero por el contrario, desempeñaban un papel integral como mediadores en disputas internacionales. La paz estaba asegurada para cualquier nación bajo su jurisdicción. Por otro lado, convertirlos en enemigos sería un grave error.

Desde la perspectiva de la pequeña nación de Volland, cuyas principales industrias solo incluían la agricultura y la ganadería, eran una fuerza insuperable por sí mismas.

—¿Una invitación…? ¿Para mi? ¡¿De Baltzar…?!

—Sí, de Baltzar.

—¡No puedo! ¡No puedo ir! Estoy segura de que te das cuenta de cuánto tiempo me llevó llegar a la oficina real…

—Recibí esa carta ayer por la mañana, así que aproximadamente un día y medio. Aunque debo decir que es una gran mejora considerando que antes te tomaba tres días —dijo su padre con una sonrisa, pero Rosemarie sacudió la cabeza violentamente, con el rostro pálido.

Lo que ocurrió antes fue solo un suceso normal de su vida cotidiana. Ella colapsaría por la conmoción y el miedo antes de llegar a Baltzar. No, si no tenía cuidado, la muerte la esperaba.

—Esto no es cosa de risa. ¿Estás seguro de que, bueno, solo me quieren a mí? ¿No están preguntando por ti, la hermana mayor Diana o Charlotte?

Rosemarie tiene una hermana mayor y menor, pero de las tres, la única que resultó con problemas fue ella Entonces, si necesitaran a alguien para representar a su padre, seguramente habría sido su hermana mayor. De hecho, Diana había ido a tierras extranjeras como representante de su padre varias veces, lo que hizo que la solicitud de Rosemarie por nombre fuera aún más extraña. Su padre puso su mano sobre su frente, dejando escapar un profundo suspiro. Parecía extremadamente agotado al expresar sus preocupaciones.

—Estas invitaciones se han enviado a todas las princesas y doncellas de las naciones vecinas que no están casadas y tengan una edad similar a la del príncipe heredero de diecinueve años de su tierra. Esta noche se celebra un baile a petición del rey de Baltzar para celebrar el cumpleaños del príncipe heredero. En otras palabras, la estrella de la fiesta es Su Alteza, Klaudio.

Mientras Rosemarie inclinaba la cabeza con dudas, su padre se inclinó hacia adelante en su asiento, llenándola de aprehensión extrema.

—Esta gala de la tarde es solo una excusa para seleccionar a la novia del príncipe Klaudio. Obviamente no me enviarían una invitación. Diana está comprometida y Charlotte tiene apenas diez años. Entonces, dados los hechos, ¿dónde te deja eso?

—No estoy comprometida, y cumplí dieciséis esta primavera.

—Sí, entonces entiendes mi punto. Se te ha extendido una invitación porque estás compitiendo para ser su novia.

Rosemarie se agarró la cabeza con ambas manos. Deben haber estado dispuestos a hacer un esfuerzo adicional para conseguir una gran variedad de chicas sí se acercaron a naciones tan pequeñas como la suya.

—Pero, ¿por qué el príncipe heredero de una nación como Baltzar no está comprometido en primer lugar?

—No eres consciente de los rumores sobre el príncipe Klaudio, ¿verdad?

—No soy consciente, y no deseo serlo.

Ella miró a su padre con reproche mientras levantaba una ceja sorprendido. Ya sabía de primera mano lo poco confiables que eran los rumores. Había escuchado a muchas personas hablar favorablemente, solo para encontrarse con la cabeza de una bestia cuando los miraba cara a cara.

—Dejando a un lado ese hecho, supongo… que no hay opción para rechazarlo, ¿correcto? Si rechazas una solicitud de una superpotencia como Baltzar, Volland sería aplastada como una pulga en poco tiempo.

Además, solo había un puñado de personas fuera de su propia familia que conocían la forma en que Rosemarie podía ver el mundo. La mayoría de las personas la conocían simplemente como una princesa excéntrica con una constitución ligeramente débil. Rechazar una invitación de Baltzar provocaría un problema mayor a futuro.

—Me temo que no hay. Enviarte fuera del país… No, fuera de este castillo es motivo de extrema preocupación y angustia. Pero si al menos te ven asistir a la gala, no veo ningún problema en que te disculpes y retires tan pronto como comience. —La expresión angustiada de su padre lo dejó claro: él no solo estaba alimentando sus relaciones. Realmente estaba preocupado por su bienestar.

Eso la tranquilizó un poco.

—Bueno, es un país en el que has estado antes. Supongo que es un poco mejor que cualquier otro, en ese sentido.

—¿Huh? Um, pero nunca he estado en Baltzar antes…

—¿Qué estás diciendo, hija mía? Te hemos llevado allí. Viniste con nosotros al Día de la Fundación Nacional de Baltzar cuando eras una niña. Diana también nos acompañó, queríamos mostrarles la tierra del exterior al menos una vez en su vida. Aunque no viste al príncipe Klaudio en ese entonces.

No tenía ningún recuerdo de esto. Sin embargo, incluso si lo hiciera, no habría cambiado su opinión. No tenía más remedio que ir para evitar que su país o su familia tuvieran problemas.

—Está bien, lo entiendo. Haré mi mejor esfuerzo, incluso si me mata.

—Espléndido. A tu regreso, te recompensaré con tanto Saola como desees.

Su padre le dio unas palmaditas en la cabeza como una niña pequeña, provocando una sonrisa que buscaba cubrir el miedo y la ansiedad que se hinchaban en su corazón.

♦ ♦ ♦

Rosemarie tiró del chal que llevaba sobre su vestido ligero más cerca de ella mientras una brisa refrescante rozaba su mejilla.

Volland estaba en pleno verano, pero aún era pronto para la estación en el área norte de Baltzar.

El castillo que su padre dijo que había visitado cuando era niña parecía ser una fortaleza robusta, construida en piedra desde el exterior. El interior era impresionante, cubierto de estuco con numerosas tallas intrincadas instaladas. Sintió que había visto esto antes, pero no podía recordar cuando.

Había permanecido en un estado de miedo y nerviosismo desde el momento en que había oído hablar del viaje hasta el momento en que llegó. Por lo tanto, apenas recordaba lo que había sido de ella durante el trayecto. Sin embargo, definitivamente recordaba que Heidy, acompañándola como su doncella personal, había estado ofreciendo apoyo moral todo el tiempo.

—¿Tiene frío, milady? —le preguntó con preocupación desde su puesto al lado de Rosemarie. En respuesta, la niña se volvió y sonrió rígidamente.

—Oh, no, estoy bien. Estamos a punto de salir al pasillo, de todos modos…

Rosemarie se había estado escondiendo en las sombras de un pilar en el corredor frío, vigilando con timidez el pasillo que probablemente estaba lleno hasta el tope de invitados.

No quiero entrar allí…

A juzgar por el ajetreo y el bullicio, probablemente había bastantes personas asistiendo a el evento de esta noche. Los propios aristócratas de Baltzar estarían allí, por supuesto, además de los invitados de las naciones vecinas, como su padre había mencionado.

Había demasiadas personas reunidas. Con todo tipo de expectativas mezcladas, no había duda en su mente de que ella, y solo ella, estaba a punto de ser acosada por un montón de humanos con cabezas bestiales. Había asistido a varios bailes en Volland antes, pero era un espectáculo que todavía deseaba contemplar lo menos posible.

De vez en cuando, alguien levantaba una ceja cuando Rosemarie se aferraba al pilar al pasar por el pasillo. Pero ella hizo todo lo posible para evitar el contacto visual.

—Princesa, es el momento… —dijo Heidy, en su voz se notaba su impaciencia. Rosemarie se dio cuenta de que ya no podía postergarlo más. Había avanzado por el pasillo a través de los pilares, su plan era entrar en el salón cerca del final de la cola, luego salir de allí tan rápido como sus pies pudieran llevarla—. Vamos a esforzarnos, princesa. Estás tan cerca de la línea de meta.

—Quiero convertirme en una columna.

—¿Y cómo esperas llegar a casa si eres una columna? Ven, ahora, vamos a entrar.

A instancias de Heidy, Rosemarie entró con paso pesado en el gran salón. El aire cálido envolvía su cuerpo, pero era todo menos relajante. Su frente estalló con un sudor nervioso.

Está bien, está bien, nadie se acerca a mí, ni me toma en cuenta…

No deseaba destacarse entre la multitud. Heidy y su familia se mostraron reacios a dejarla ir a una gala sin ropa decente, pero ella rogó y suplicó hasta que cedieron, permitiéndole usar un sencillo vestido verde oscuro .

Según su hermana menor, los vestidos con un escote abierto al frente eran lo que estaba de moda, pero sabiendo que estaba fuera de discusión, ella eligió un diseño regular con un cuello completo.

No podía imaginar que alguien se acercará y comenzara a hablarle. A medida que avanzaba hacia el pasillo con las piernas temblorosas, podía escuchar las conversaciones de las personas aquí y allá.

—Ah, esa es una sugerencia espléndida. Me encantaría implementar eso en nuestra propia región de inmediato. —El caballero que asintió con la cabeza, completamente enamorado, era un oso.

—Vaya, ese es un vestido muy atractivo. ¿Dónde lo hiciste?

—¡Simplemente debes presentarme a tu costurera! —La señora que cantaba con envidia era un zorro.

—Por qué, el otro día, su hijo…

—Mi hija tiene una disposición bastante agradable…

Se encontró caminando entre caballos, gatos, cabras… damas y caballeros con las cabezas de todo tipo de bestias entablando una conversación genial.

La extraña visión estaba empezando a hacer que Rosemarie estallara en un sudor frío, lo que la hizo tropezar con sus propios pies y chocar su hombro con el caballero por el que intentaba pasar.

—Mis disculpas —dijo, extendiendo una disculpa en un tono frágil. El caballero con rostro humano sonrió en respuesta.

—No pienses en eso. No estás herida, ¿verdad? Me rompería el corazon que una persona tan pura y encantadora como tu, tan inocente y encantadora, fuera a lastimarse. —Mientras el caballero hablaba, su rostro comenzó a deformarse, sus pupilas se movieron a un lado de una manera indicativa de una cabra montés, el mismo animal en el que pronto se transformó. Conteniendo su mano temblorosa, Rosemarie le dio una respuesta al azar y rápidamente abandonó el área.

¿Por qué hay tantas personas con la cabeza de una bestia aquí? Solo quiero volver a mi habitación en Volland…

Casi al borde de las lágrimas, se movió a una esquina del pasillo y colocó su espalda contra la pared. Era la pared opuesta a donde estaba ubicado el trono. Había pocas posibilidades de que ella se encontrará con la mirada de alguien aquí. Incluso si los veía desde atrás, incluso si parecían una bestia.

Había algunas cabezas humanas aquí y allá, pero eran muy pocas. Los celos, los rumores despiadados, la envidia, las mentiras… todo tipo de emociones negativas deformaban los rostros humanos en bestias ante los ojos de Rosemarie.

Me siento enferma, tengo miedo…

Sus caras, palabras y sentimientos estaban todos mezclados, poniéndola al borde de un colapso mental.

—Parece que el príncipe heredero Klaudio ha llegado —le dijo Heidy a una Rosemarie que sentía una oleada de náuseas. Rosemarie podía sentir que los invitados se ponían de pie y miraban en una sola dirección, así que hizo lo posible para olvidar la sensación y levantó la cabeza para no parecer grosera.

—¿Qué…?

Allí, de pie cerca del trono, había alguien vestido con un conjunto de ropa negra, un joven humano. Pudo distinguir su pelo negro y liso, y su piel blanca casi transparente a la luz del sol, pero estaba demasiado lejos de donde estaba para distinguir con precisión su apariencia. Sin embargo, las espaldas de las cabezas de la mayoría de las personas que observaban al joven, Klaudio, eran de diferentes tipos de bestias.

—Entonces, eso es lo que querían decir cuando dijeron que tenía una cara aterradora… —murmuró Heidy sin pensar, lo que llevó a Rosemarie a mirarla con incredulidad.

—¿Puedes ver su rostro a pesar de que estamos tan lejos?

—¿Huh? Oh, sí, puedo distinguir su rostro, la mayor parte de él.

 Alejándose de la atónita Heidy, Rosemarie se volvió y tensó los ojos.

No puedo distinguir nada…

Pudo darse cuenta de que tenía un rostro humano en lugar de una cara de bestia, pero no pudo distinguir la estructura de su rostro.

Por lo general era lo contrario: ahora todos a su alrededor podían ver algo que ella no podía ver. Le hizo preguntarse qué tipo de rostro tenía él. Sintiendo como si la hubieran dejado atrás, Rosemarie continuó mirando a Klaudio, estimulada por una extraña sensación de obsesión.

El rey de Baltzar entró en la sala, dio sus felicitaciones, y comenzaron a charlar y bailar. Mientras todo eso ocurría, Rosemarie no podía apartar la vista de Klaudio.

¿Por qué… no he visto que se forme la cabeza de una bestia ni una sola vez?

No apareció cuando hablaba con ese miembro de la familia real, ni cuando estaba bailando con esa joven señorita: la cabeza de Klaudio no cambió.

No era como si sus ojos estuvieran curados. La prueba de eso era que cuando miraba a otra parte, el salón todavía albergaba la visión espeluznante de estas personas con sus rasgos grotescos. Sin embargo, entre todos ellos, solo había uno que se destacaba: Klaudio. Él era el único cuyo rostro permaneció siendo humano todo el tiempo.

Nunca he visto a una persona así.

Superada por la incredulidad, apretó sus manos juntas y las colocó en su regazo. ¿Esta sensación de exaltación que brotaba dentro de su ser era… felicidad?

Tal vez fue simplemente porque él era sociable, pero Klaudio se movía de un lado a otro por la sala entablando conversaciones todo el tiempo mientras lo seguía con los ojos. No fue hasta que se acercó lo suficiente como para distinguir su rostro que se dio cuenta de lo poderosos que eran sus rasgos. Él había estado sonriendo amigablemente mientras conversaba con los invitados, pero ella pudo ver que se veía un poco pálido en la cara.

—Heidy…

Su voz se quebró cuando llamó a su doncella que estaba justo detrás suyo. Los latidos acelerados de su corazón la guiaron a sostenerse de la pared. Ella puso su mano sobre su pecho para mantener la compostura.

—Sí, mi princesa, ¿puedo ofrecerte un poco de agua? Por favor, debe cuidar del estado de su salud.

—¿Huh? Ah, sí, gracias. Um, pero …

—Oh, ¿te sientes débil? He venido preparada con sales aromáticas si es necesario. ¿O tal vez sientes náuseas? Por favor, no vayas a ningún lado. Iré a buscar tu cubo y…

—No, no se trata de nada de eso.

Sin una pizca de pánico, su criada intentó atender sus necesidades, pero Rosemarie la detuvo antes de que pudiera empezar. Ella apretó su mano alrededor del vaso de agua que le habían dado.

—Seré… seré la esposa de ese hombre —expresó sin notar que los labios de su doncella estaban abiertos de par en par, ante la sorpresiva y desvergonzada declaración.

Rosemarie se dirigió directamente hacia el joven con sus piernas temblando de nerviosismo.

—P-Princesa, por mucho que me encantaría verte caminar hacia el altar como una futura novia, ¿estás realmente, quiero decir, de verdad segura de escoger a esa persona de allí? —preguntó su doncella con un énfasis adicional en un tono extrañamente nervioso, pero silencioso. Rosemarie se mantuvo segura y determinada, apretando el vaso en su mano aún más fuerte.

—Sí… Él es el indicado. No creo que pueda llegar a un acuerdo con nadie más que no sea él —indicó, queriendo darle un poco de tranquilidad a su enloquecido corazón.

Eventualmente necesitaría casarse por el bien de su nación, en cuyo caso, ese príncipe heredero de cabello negro sería el que tomaría su mano en matrimonio.

Nunca había deseado algo tanto como esto en toda su vida.

—Después de todo, él es el primero que no se parece a uno de esos.

El hecho de que no parecía que tuviera una cabeza de bestia era una prueba de su buena fe, carente de cualquier falsedad. Si dejaba escapar esta oportunidad, entonces estaba segura de que el hombre se iría para siempre.

Su suave murmullo probablemente era demasiado bajo para que su criada lo oyera. Podía escuchar los susurros de desaprobación que seguía mascullando detrás de ella, pero eso no detuvo su paso.

Tal vez notando que alguien estaba detrás de él, Klaudio lentamente se dio vuelta para mirarla. Aun ahora que lo miraba a poca distancia, era claro para ella que estaba demasiado pálido. ¿Podría ser que se sintiera enfermo o algo por el estilo?

Klaudio escaneó a Rosemarie mientras estaba parada allí con una sonrisa desconcertada pero inofensiva en su rostro.

—¿Quién podrías ser?

—Estoy, um, ya ves… —dijo ella con la voz quebrada. Sus nervios bloquearon su garganta, evitando que sus palabras salieran. Rosemarie miró directamente a Klaudio mientras él esperaba caballerosamente, pálido y todo, para que ella hablara. Tragó saliva, y luego… —Um, tu condición es, bueno, um…

—¿Perdón?

—¡Creo que sería mejor para ti descansar un poco! —Su voz patéticamente temblorosa hizo eco a través de la sala llena de charlas.

El silencio cubrió los alrededores. El príncipe heredero la miró inquisitivamente.

Una vez que Rosemarie volvió a sus sentidos, dio un paso atrás y bajó la cabeza.

Espera… solo un segundo… yo… y quise decir…

¿Qué estaba diciendo? Se saltó por completo cualquier tipo de saludo o presentación.

Las miradas de los presentes la desgarraron por todas partes. Cada mirada era de los ojos de una bestia diferente. Su respiración se aceleró y comenzó a sentirse mareada. Ella entró en pánico mientras intentaba convertir sus palabras en algo más coherente.

—Um, tu… tu rostro es muy… se ve muy… um, pálido…

—¿Pálido? ¿Estás diciendo que puedes ver la palidez de mi rostro?

Estaba un poco confundida por su tono dudoso. No se trataba de “poder”, era claro que se encontraba mal.

—Sí, puedo… y, bueno, parece que estás bastante exhausto. Tienes… una ojeras muy marcadas debajo de los ojos…

¿Es que nadie le dice que descanse? Se ve tan pálido y demacrado.

Sus oídos se enteraron de los gritos de exclamación de la multitud al observar cómo se desarrollaba la situación, desconcertándola.

¿Podría ser que no pueden verlo? ¿Por qué?

¿Estaba viendo algo diferente de los demás otra vez? Un dolor agudo recorrió su pecho. Como si respaldara su declaración, Klaudio de repente se rió en voz alta.

—¿Es así? ¿Ojeras? Entiendo, sin embargo, me parece que no estoy tan agotado. Pero es más probable que usted se desmaye en cualquier momento, sería mejor si te retiras. ¿Podría alguien…? Ah, sí, tú. —Quizás noto que Heidy esperaba justo detras de Rosemarie, porque Klaudio colocó su mano sobre su hombro en un intento de empujarla hacia ella. En un instante, sucedió.

Su mano estaba caliente cuando la tocó. El calor casi se sentía como si estuviera siendo escaldada por el agua caliente, haciéndola sacudir la mano de Klaudio instintivamente. El impulso la hizo soltar el vaso que había estado sosteniendo todo este tiempo.

Junto con el sonido de los cristales rotos, la imagen de un bosque más allá del robusto castillo de Baltzar apareció repentinamente en su mente. El paisaje le resultaba algo familiar.

¿Qué fue eso de ahora…?

Miró a Klaudio atónita, sin saber lo que acababa de suceder. Él la miró fijamente, con los ojos muy abiertos, la mano que Rosemarie había alejado a un lado. Cuando él la miró, por cualquier razón, una amplia sonrisa se formó en su rostro.

No era una sonrisa inofensiva como antes, sino una sonrisa alegre y animada.

Estaba completamente desprevenida.

—Um, lo siento… eso fue grosero de mi parte… —Comenzó a retroceder con lentitud, pero Klaudio tomó su mano de repente, sus mejillas teñidas de rojo. Levantó la guardia involuntariamente, pero no sintió nada del calor de antes. Sin embargo, sus ojos azules la miraron, entreabiertos ahora gracias a su amplia sonrisa. Verlo con una sonrisa adornando sus labios lo hizo parecer completamente inquietante.

—No estas herida, ¿verdad? Parece que estás agotada, tal como sospechaba. Permíteme enviarte a la sala de espera. Aldo, cuídala. Quiero que la escoltes hasta que llegue más tarde.

—¡Señor! —dijo un caballero de aspecto incondicional, que aparentemente era el ayudante de Klaudio, extendiendo sus servicios. No encontró alivio en el rostro humano del caballero y, en cambio, miró tímidamente a su alrededor. Fue entonces cuando vio a Heidy, con la mandíbula apretada y el rostro pálido por alguna razón. Al mirar su expresión, Rosemarie estaba perpleja.

¿Hice algo mal? Todo lo que hice fue retirar su mano… ¿verdad? Quiero decir, no tiene la cabeza de una bestia y estoy bastante segura de que no está enojado conmigo… Además, ¿por qué el escolta?

Mientras Rosemarie permanecía allí, aún desconcertada, Klaudio le pasó la mano al caballero.

—Ah, sí, qué grosero de mi parte. Ni siquiera te he preguntado tu nombre.

Aún sin entender, justo cuando Rosemarie estaba a punto de comenzar a seguir al caballero que la llevaba, se dio la vuelta lentamente en respuesta a una suave voz desde atrás. Por alguna extraña razón, no quería decirlo, pero probablemente no tenía sentido tratar de resistirse.

—Mi… nombre es Rosemarie Volland.

Klaudio pareció pensativo por un momento. Entonces su sonrisa se hizo más amplia.

—Lady Rosemarie… un buen nombre, de hecho.

Escucharlo pronunciar su nombre como si estuviera reflexionando sobre él, después de un cumplido, la tomó por sorpresa. Todo lo que pudo hacer fue mirar a Klaudio con total confusión.

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