No quiero ser amada – Capítulo 133: De nuevo, la ira de la duquesa

Traducido por Maru

Editado por Sharon


Igor besó ligeramente sus labios, subiéndose sobre ella. Los ojos de Rihannan se abrieron, dándose cuenta de lo que planeaba hacer.

Mirando su expresión linda y sorprendida, Igor sonrió y levantó una ceja.

—Te lo dije la última vez, ¿no? Cuando los hombres se despiertan por la mañana, quieren hacerlo aún más.

Antes de que pudiera reunir una respuesta, su eje le tocó el abdomen. Aumentó de tamaño y la presionó con fuerza deslumbrante.

—Solo estoy así porque te quedaste dormida justo después de que lo hicimos… una vez… Apenas pude contener mis deseos de lanzarme mientras dormías…

Ah… la razón por las que contuvo sus frustraciones y la abrazó con fuerza a primera hora de la mañana era por… ella…

Rihannan estaba estupefacta.

—Igor…

Sin embargo, él abrió sus piernas, sus dedos recorrieron su piel mientras bajaba su mano y mordía sus muslos, masticando ligeramente como si fuera una forma de castigo.

La piel de Rihannan prácticamente brillaba ante su toque.

—Se sentirá bien, te sentirás bien… no te veas molesta.

Plantó besos ligeros en sus muslos internos. Él miró su flor; estaba un poco húmeda por su acción de anoche, y la abrió para mirar dentro. Era rosa y perfectamente lisa, creada a la perfección.

Igor enterró su lengua dentro de su flor mojada.

Su cuerpo se puso rígido por la repentina conexión. Murmuró palabras incoherentes mientras él luchaba por mantener la lengua dentro de sus pliegues.

—¡Ah…!

Entonces, Igor se levantó y colocó su eje en la entrada de su jardín. Empujó hacia adelante, y el destello interno de Rihannan se separó con facilidad para saludar feliz su virilidad.

Ella lo agarró con tenacidad mientras gritaba, dejando escapar un gemido ininteligible. El interior de su vagina lentamente tomó su forma.

Igor dio un gruñido bajo. Ya podía sentir el placer comenzando a ascender.

El brazo de Rihannan se sacudió; lo envolvió alrededor de su cuello y dejó que su cuerpo se dejara llevar por esa sensación de placer. Había gastado completamente su energía la noche anterior. Como no le quedaban fuerzas, permitió que Igor hiciera lo que quisiera.

No se movió demasiado rápido ni demasiado lento… era simplemente perfecto.

Los sonidos leves de respiración y piel golpeándose uno contra el otro eran los únicos que llenaban la habitación al amanecer.

Su empuje lento y tranquilo se aceleró. Podía sentirla agitarse mientras su respiración se hacía más pesada. El placer desenfrenado de orgasmo los recorrió a ambos.

Y luego, llegando al clímax, Igor gruñó y Rihannan gimió en éxtasis desenfrenado, sus cuerpos temblando con vigor.

Igor bombeó su semilla en su interior, sintiendo su feminidad apretarse en él desesperadamente cuando llegó al clímax. Apretó su boca contra la de su esposa y la besó con fervor, sintiendo la necesidad de tocarla.

Al terminar, se derrumbó sobre ella.

Rihannan pudo sentir los fluidos calientes extendiéndose dentro mientras cerraba los ojos. El peso del hombre que la empujaba no era para nada incómodo. Aunque no había pasado mucho tiempo desde que durmieron juntos, ella se había endurecido ante su reconfortante presencia.

Igor le frotó ligeramente los labios inferiores mientras la observaba inhalar y exhalar.

—Debe… haber sido doloroso —murmuró. Él lamió sus labios, que se revolvieron y magullaron por su caricia—. Lo siento. Esto no volverá a suceder.

Quería responder, pero ya había cerrado los ojos y se había quedado dormida.

Igor miró su expresión onírica y dejó escapar un suspiro.

—¿Vas a dormir de nuevo?

Rihannan había caído en un sueño profundo.

♦ ♦ ♦

—Ese tonto me está volviendo loca —estalló la señora Cessley mientras ayudaba a Rihannan en la bañera.

Había ordenado a las criadas que salieran mientras ella personalmente atendía a Rihannan.

—Sus labios están todos magullados y las marcas en la nuca… ¡Demonios!

Si alguien juzgara la noche de la pareja como una pelea, entonces dirían que Rihannan dejó el campo de batalla con pocos moretones.

Cuando entró en la habitación, la señora Cessley no esperaba ver a Rihannan con los labios curvados y marcas de mordiscos a primera hora de la mañana después de acostarse con el rey.

Inmediatamente despidió a las doncellas y agarró la mano de su señorita, preguntándole sinceramente si sucedió algo anoche entre ella e Igor.

Rihannan le aseguró que no pasó nada, cosa que le tranquilizó un poco a la señora Cessley. En cualquier caso, sus quejas no se detuvieron, ya que lanzó interminables maldiciones y quejas hacia el depravado rey.

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