Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 15

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


—No soy amable…

—Eres amable. Lo noto en las pequeñas cosas que haces. Tomando ese punto como referencia, si yo fuera tu padre, tampoco te haría Reina.

— ¿Por qué?

—Hace mucho que tu hermano menor debió ser coronado, Príncipe Heredero.

—Sí… —Respondió ella.

Ahora, mantenían una conversación seria, pero la vista de Leandroth permanecía fija en sus pechos. Era algo vergonzoso.

—Debería haber sido coronado a la edad de siete años, pero esperaron hasta que la oferta de matrimonio fuera aceptada. ¿Sabes por qué?

—No —Respondió ella. Él comenzó a acariciar suavemente sus pechos —creo que tu padre estaba buscando a tu pareja en Icecoreta.

— ¿Icecoreta?

—Supongo que tu padre estaba buscando a alguien en tu país, que te amara y te apreciara durante toda tu vida.

— ¿Su Majestad?

La mirada de Leandroth se detuvo en Matilda por un segundo, antes de volver a concentrarse en sus senos.

—Mattie, ¿por qué continúas llamándome “Su Majestad”?

— ¿Eh?

—Es como si estuvieras llamando a mi padre. Aunque, estaría encantado de ser tu majestad ya que estoy en línea para el trono.

—Su padre es…

—Buscó hasta el último minuto pero no pudo encontrar un hombre adecuado en su país, por lo que al final, aceptó mi traje1 a regañadientes.

—Mi padre…

Podía escuchar la felicidad en su voz, mientras se elevaba.

—Voy a tratar de ser una persona tan buena como tu padre, para estar en tu corazón, así que, por favor mientras lo logro…

Leandroth pellizcó, fuertemente, los pezones erectos de Matilda.

— ¡Ah!

Ella gritó, una nueva sensación de dolor y placer la invadió.

—Mírame solo a mí.

La luz en su mirada lo hizo parecer un lobo salvaje hambriento. Ella, contuvo el aliento, ¿Acaso él iba a devorarla?

—No solo te protegeré. Te dejare luchar, al igual que hoy. El conocimiento que he cultivado, las habilidades sociales que he adquirido, durante toda mi vida, estarán a tu entera disposición.

— ¿Leann?

—Dijiste que vivirías para mí y dependerás, solamente, de mí.

Él besó sus labios, suavemente, mientras frotaba ambos pechos con asiduidad. Besó la piel de su cuello y sus pechos, los besos que recibía, la hicieron pensar en una bestia jugando con su presa. La sensación de su boca contra su piel era tan caliente.

Una emoción de miedo la recorrió.

—Eres tan suave y hermosa, no quiero que pelees ni te arriesgues, pero no se puede evitar…

—Aprendí a luchar con la espada. Yo le enseñé a mi hermano. Así que no me menosprecies, quiero pelear junto a ti. Quiero protegerte y, cuando sea vieja y nada hermosa, ¡quiero ser un compañero que te ayude!

Ella le dijo, mientras él la besaba y acariciaba.

La besó con fuerza, tanto que era difícil respirar, al punto que le resultó doloroso. Ella estaba perdiendo el sentido, poco a poco se sintió mareada.

—Eres una hermana mayor bastante buena, serás una linda tía y te convertirás en una linda abuela —Él, lo dijo contra sus labios.

— ¿Eh?

—Hermosa, todo sobre ti es lindo, no es sólo tu apariencia. Tienes todo lo que quiero en una mujer, así que siempre seré amable contigo y a la inversa.

Leandroth tomó el pezón izquierdo en su boca. Ella gimió.

—Hueles tan dulce —susurró contra su piel.

Rodeó su pezón con su lengua y lo mordió.

—Nnn

Matilda, cerró con fuerza sus labios, para contener sus gritos.

—No reprimas tu voz —le dijo, mientras le daba un golpecito a la punta de su pezón. ella sintió una leves cosquillas, su boca es realmente cálida.

El sonido de él succionando sus pechos llenó su cabeza, sintió sus dedos en su pecho derecho, pellizcó y rodeó el pezón. Sintió el calor acumulándose en su abdomen inferior.

— ¡Ah-ah!

Ella arqueó la espalda, mientras el calor crecía entre sus piernas.

Sin proponérselo, sus caderas comenzaron a balancearse hacia Leandroth, por encima de la ropa podía sentir a su virilidad, crecer con cada movimiento, se preguntó si solo lo estaba imaginando, pero aun así, no podía detenerse. Ella mantuvo su movimiento, la sensación del vaivén de sus caderas se sentía demasiado bien.

La temperatura de sus cuerpo estaba aumentando comenzaba a ser consciente de ello, sintió que algo faltaba. Esta era solo la tercera vez pero…

— ¡Ah…a…ah! —gimió con un tono más elevando, su respiración se hizo más corta.

— ¿Qué sucede? —Leandroth preguntó.

—Me emocioné demasiado pronto —dijo —Siento que estoy en mi límite.

Leandroth, enterrado su rostro en sus pechos, le murmuró —Ten piedad de mí~

— ¿Pie…dad…? —Ella le preguntó, entre respiraciones cortas.

Todavía seguía siendo muy ignorante en lo referente a su cuerpo, el trato para con un hombre y las sensaciones durante el sexo. Leandroth alzó la vista con una expresión, aparentemente, miserable entre sus pechos, mientras los acariciaba.

—En general, los hombres somos miserables. Quiero que tengas piedad de mí, porque eres demasiado linda.

Todo su cuerpo se detuvo.

—Y ¿Eso es malo o repugnante? Por favor explícame…

El tono de su voz bajó, considerablemente, por un momento deseó llorar, ella no entendía a qué se refería y deseó no haber dicho nada.

— ¿Hmm?

Eso no es lo que ella quería que él dijera.

—Matilda, si no te gusta, vamos a parar aquí. ¿Bien?

¿Detenernos? ¿No hacerlo?

— ¿Eh?…

Ella, mordió su labio inferior con aspecto abatido. Trató de alejarse de Leandroth, intentó quitar sus manos de su pecho, pero él era demasiado fuerte para ella. Estaba tratando de empujarlo, pero él no se movió ni un centímetro.

—Um… ¿Mattie?

— ¡Ya! ¡Alejate!

Ella siguió tratando de alejarlo, pero él no se movió. Antes de que ella pudiera hacer algo al respecto, sus brazos estaban alrededor de su cuerpo, acercándola más a él, con sus rostros, uno frente al otro

—Mattie, ¿qué sucede?

—No entiendo nada~ —Ella lloró.

—Mattie, te estaba felicitando. Eres tan linda, apasionada y sensible, que siento que perderé la cabeza, soy miserable porque apenas puedo controlarme, y en eso no puedes ayudarme.

—Incluso si dices que no es algo malo, aunque digas que es un cumplido, no entiendo nada.

Ella lo empujó con fuerza, pero él no se movió en absoluto.

—No. No eres tú Escúchame con cuidado —Él dijo con severidad. Ella dejó de luchar —Bueno, en cierto sentido es malo que seas tan linda. Un idiota normal como yo, es decir, alguien que no puede controlarse, porque eres demasiado linda, y por ello solo piensa en devorarte pero, antes quiero hacerte sentir de la misma forma en que tú me haces sentir.

Sus palabras la hicieron sonrojar hasta las orejas.

— ¿No puedes mantener tu cabeza fría, porque estás con alguien que amas y, por ello es que no puedes controlarte? —Ella preguntó, pensó que podía entender el contexto.

—Sí y no. No es no quiera, es que tú me imposibilitas el hacerlo.

— ¿Qué?

—La primera vez que lo hicimos no fui muy consciente, creo que fue doloroso para ti al día siguiente, pensé en ser considerado y dejar que te acostumbraras. Pensé que debería mimarte mientras tanto, así que no sientas que me estoy forzando a mí mismo. ¿Lo entiendes hasta ahora?

—Un poco. —Para ser honestos, ella no entendía en absoluto.

—Si no lo entiendes, por favor dímelo correctamente —le dijo, acariciando, suavemente, su trasero.

—Bueno, no entiendo.

—Está bien, para la mayoría de los hombres, es un honor hacer que una mujer alcance el clímax antes que ellos. No me agrada la idea de iniciar y acabar antes que tú cuando ambos estamos disfrutando de esta clase de placeres. Por lo tanto, mantener el control es una razón importante.

— ¿Iniciar…?

—Lo diré de otra forma.

Las lágrimas casi inundan su cerebro, ¿por qué era tan torpe en estas cosas?

—Ocasionalmente, hay momentos en los que me gustaría perder el control porque mi pareja es atractiva y receptiva. Declaro que a veces me resultará imposible, porque tú, desafías mi cordura.

Sonaba como un maestro,

— ¿Por qué te molestas en contarme?

—Porque si un hombre comienza lento y, sin previo aviso, actuara con rapidez y ferocidad, ¿no tendrías miedo? —A pesar del tono jovial, ella sintió un rasgo oscuro en su voz.

—Tendré miedo —le dijo ella, en voz baja.

—Incluso en este momento, me es difícil reprimir el impulso, porque me hace sentir como un depredador. Piénsalo de esta manera, cuando tienes varios días sin comer, te sería imposible soportar comer con una cuchara pequeña al tener un festín frente a ti.

—Sí, eso suena bastante doloroso.

—Entonces cuando tú, qué eres tan linda, me dices que estás a punto de venirte, eso me provoca más hambre. Es como si me estuvieras diciendo que el arroz está delicioso, pero que solo debería comerlo poco a poco o sería un desperdicio ¿No es así?

—Sí, lo es.

—Ahora bien, si un hombre enloquece pensando solo en él mismo, su  pareja se sentirá frustrada y enojada. En ese caso, es una carga para la pareja, porque solo le causaría penurias.

—Ya veo.

—Es como cuando hay dos personas en una fiesta y, mientras uno ora a Dios, el otro empieza a disfrutar del festín solo, es como si dijera que “no pensará en ti y comerá solo”. Además, cuando la otra persona termina y dice: “Mi estómago está vacío, quiero comer”, y tú le respondes “¡esta comida es deliciosa!” acaso esa persona ¿No se dará prisa en comer también?

—Puede uno llegar a pensar que no sirve de nada orar, por que no hay nadie escuchando.

—Eso es todo~

Dijo, mientras la soltaba y, de nuevo, notó que su mirada era más feroz que antes.

—Porque eres demasiado tentadora, creo que será imposible para mí, otra vez, pero quiero que lo soportes. Bueno, lamento decir que no había pensado en tener paciencia antes.

—Oh —ella no dijo más, porque no quería causar otro malentendido.

—Esta tarde, el vestido que llevabas puesto era tan fascinante y te hacia ver tan apetitosa. Se amoldaba, perfectamente, a la figura de tu cuerpo, y tus pechos estaban a la vista, indefensos. Me mostraste una imagen tan seductora y erótica, que he estado tratando de mantenerlo fuera de mi mente, pero me hace sonrojar el solo de pensar en que yo estaba a tu lado.

Parecía un niño, muy emocionado.

Ella estaba muy sorprendida, ¿él se refería a estos pechos? Ella, los levantó con sus manos como si se los ofreciera.

—Y eso…eso es, simplemente, malvado y lindo.

— ¿Es ese un cumplido?

— ¡Sí!

Se tiraron el uno sobre el otro en la cama.


1; Cuando Leandroth pidió la mano de Mattie mandó a confeccionar un traje, no recuerdo en que capitulo lo dice, pero es como un símbolo de matrimonio.

Kiara
un capítulo más donde los temores de Matilda se hacen presentes, gracias a Dios tiene a un compresivo Leandroth para explicarle todo, calmadamente y con lujo de detalles.

Ayanami
son una pareja tan tierna~ (⁄ ⁄>⁄ ▽ ⁄<⁄ ⁄)

| Índice |

4 thoughts on “Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 15

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *