Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 26

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Hubo un suspiro colectivo en la habitación.

Las damas entraron en un alboroto nervioso.

—Quiero que sea el epítome de una mujer que el mundo admira y está a la vanguardia. Mattie, la Emperatriz, es la mujer en el pico más alto. En este momento, ella usa, principalmente, su ropa de Icecoretta. Aunque, están bien hechos, no están a la altura de la moda Imperial Barenshiaga. Tampoco usa mucho maquillaje, ¿verdad?

—No… —ante la evaluación precisa, ella sonrió irónicamente.

—En este momento, no tenemos un salón social, donde las damas nobles puedan ver artistas, poetas y otras personas distinguidas. Un entorno como este, es lo que las mujeres usan para los temas de conversación, por lo que la Princesa no puede ser considerada frugal.

—Así es, los otros nobles despreciaran a una princesa simplista y frugal —dijo Julia —Sin embargo, se nota que el Emperador adora a su Princesa práctica y simple.

—Habiendo dicho eso, me gustaría tener una conversación con todos ustedes sobre cómo queremos retratar a Mattie, la futura Emperatriz. No hay límite para lo que se puede gastar para vestirla con la mejor y más elegante vestimenta, ropa interior, joyas y cualquier cosa que necesite. Esto será un esfuerzo de colaboración.

Leandroth le dijo a las mujeres, que estaban asombradas en la habitación.

—Desde hoy, comenzaremos con las presentaciones y escucharemos sus opiniones preliminares sobre el asunto en cuestión. ¿Puede alguien, tomarse unos minutos de la reunión para que puedan revisar ​​y los que están fuera no se pierdan de nada?

Leandroth tomó un sorbo de la bebida de miel para humedecer su garganta, luego se volvió hacia Matilda

—Bueno, como presidenta del salón, Matilda, debes elegir quien será el primero.

Matilda parpadeó. Su mirada expectante, estaba sobre ella.

—Bueno…le pediré a Paola que comience.

Paola era la más joven, —Hace unos días te lastimaste el pie, ¿estás mejor ahora? —Le preguntó Matilda a la joven.

Paola parecía aterrorizada, se sonrojó desde la línea del cabello hasta el cuello, pero asintió con la cabeza.

—Soy Paola. Soy la segunda hija de un barón menor, el barón Sevilla de la provincia de Alfertel.

—Los esguinces tienden a reaparecer, así que asegúrese de ver al médico si esto ocurre nuevamente. ¿Alfertel está cerca del mar con un puerto militar?

—Sí, mi padre trabaja para la Autoridad Portuaria.

— ¿Puedo hacer una pregunta? —Leandroth dijo, interrumpiéndolas,

—Sí, su Majestad.

— ¿Por qué elegiste a Paola para hablar primero? —Leandroth preguntó.

—Le pedí a Paola que fuera la primera, porque para ella puede ser muy angustioso el esperar su turno, pensando en lo que vas a decir, ahora ella puede calmarse y escuchar bien a los demás.

Ella inclinó la cabeza, mientras respondía, Leandroth le acarició la cabeza y sonrió.

—Siguiente.

—Ioan —Matilda respondió

Haciendo una reverencia, la criada se levantó, —Hola soy Ioan, tengo diecinueve años, mi familia está en el comercio. Nos ocupamos de los tejidos pesados, nuestra tienda está en el lado occidental de Obiolus, la capital. Las telas se tejen en otras provincias de Barenshiaga, se pueden utilizar para alfombras o tapices de pared.

—Tengo curiosidad sobre cómo están hechos, pero no quiero molestar a Ioan. ¿Hay tapices de pared en el palacio? —Matilda le preguntó a Julia

—Sí.

—En cuanto sea posible, me encantaría verlos.

—Por supuesto —respondió la mujer mayor, inclinándose.

—Nuria, eres la siguiente. Eres de Acedo, ¿no crees que tu hogar evitó ser afectado por la guerra?

—Hola, soy Nuria. Tengo diecinueve años, soy del estado de Acedo. Mi padre fue honrado con una medalla del Instituto de Dignidad Salznas por salvar al Emperador en la guerra. Soy su hija mayor.

— ¿Está bien tu padre?

—Sí, él está feliz y agitando su lanza.

De esta manera, las presentaciones continuaron hasta que llegó el turno de Matilda.

—Hola a todos, soy Matilda Martina de Icecoretta. Tengo veintiséis. Sé que soy la futura Emperatriz pero, por favor llámenme por mi nombre, trátenme como un amigo al que puedes acudir en tiempos de problemas.

Cuando terminó, se inclinó ante Leandroth.

—Soy Leandroth Levan Barenshiaga. Tengo veintisiete. Es bueno conocerlos a todos apropiadamente.

¿Tenía que presentarse él también? Matilda se preguntó

— ¿No es obvio? —ella preguntó.

—Mi señora es muy seria, así que la asistencia de todos es necesaria. No dejen que se esconda o llore, si lo hace pueden llamarme, no se preocupen si estoy ocupado. Será buena para Barenshiaga, ¿no creen?

—Cuando Su Majestad, se decidió por Milady nos sorprendió —dijo Julia, —pero ahora que hemos llegado a conocerla, creemos que su elección fue la correcta.

Por los amables elogios del Jefe de Gabinete, Matilda se sonrojó.

—Ahora, con el permiso de Su Majestad, debemos discutir algunas cosas importantes.

—Continúen…

—Tenemos que designar a un secretario para el salón, que realizará los preparativos necesarios para cada reunión, tomará las minutas y se asegurará de que los planes se organicen y se lleven a cabo. Me gustaría nominar a Ágata para este papel. En cuanto al ayudante, ella y tú pueden elegir.

Ágata se enderezó y se inclinó, —Me siento honrada.

—Lo siguiente, en cuanto a llamarte por tu nombre, aunque lo apruebo, otros pueden no entender por qué nosotros, los sirvientes, llamamos a la princesa imperial por su nombre. Para ellos sería el colmo de la rudeza.

Ágata levantó su mano, se le dio la señal de asentir para hablar, — ¿Qué le parece darle a Matilda-sama el nombre de una flor?

— ¿Un nombre de flor?

—En el país occidental Valseon, se dice que el harem de ahí nombra a sus mujeres con los nombres de las flores. Es demasiado, pero podemos adoptarlo como un apodo para la Emperatriz así nadie se quejaría.

—Como todo el mundo llama a Christina, Chris, Celestina o Ceres, porque sus nombres son similares

—Sí

—Entonces, el nombre será decidido por el Emperador y luego lo adoptaremos. A continuación, vamos a consultar con Matilda-sama acerca de los agentes para el Salón de la próxima reunión.

El resto de la habitación asintió.

—Lo siguiente es decidir a los primeros nobles que visitarán a la Princesa Imperial. Me gustaría organizar una serie de fiestas con algunas nobles antes de la boda.

— ¿A quién has elegido? —Leandroth preguntó.

—Lady Sofía, la baronesa Varano ¿Qué piensa?

— ¿Quién es ella? —Matilda preguntó.

—Es una patrona entusiasta de la iglesia y del orfanato contiguo. Ayuda a mantener a los niños del orfanato de personas sin escrúpulos que quieren explotarlos.

—También ayuda a educar a los niños en algunos oficios.

—Oh…qué increíble —expresó Matilda sorprendida. Parece que hay muchas personas increíbles en el mundo.

—Bien Julia-sama, eso le daría a la sociedad la impresión de que Matilda-sama está interesada en el servicio y el bienestar. —expreso Cardina.

—Reconstrucción de la posguerra, educación de los niños que son los custodios del futuro. Considerando los logros de Matilda-sama en casa, este es el mejor lado para retratar.

—Creo que es demasiado difícil y serio, la gente podría sentirse intimidada.

Comentó otra de las Damas en Espera.

— ¿Por qué piensas eso?

—Una reina demasiado seria será despedida por aquellos en la sociedad que no están interesados ​​en la política. Los miembros más jóvenes de la sociedad pensarán que es conservadora —respondió Benaza .

—Creo que ella también debería tener un lado lúdico. —Nuria habló enérgicamente.

El resto de la habitación parecía estar de acuerdo con ella.

Parecía ser un cumplido.

Con risa en los ojos, Leandroth se volvió hacia ella y le susurró al oído:

—Qué bueno, a todos les gustas. Estoy aliviado, puedo relajarme y volver al trabajo. Por favor, ven a mi oficina cuando hayan terminado.

Le dio un beso prolongado en la mejilla y se volvió hacia el resto de la habitación:

—Todos, debo volver al trabajo. Continúen y cuéntenme los resultados de la discusión.

—Su Majestad, realmente te adora, Matilda-sama —le dijo Paola después de que Leandroth salió de la habitación.

—Esos juguetes de peluche, el conejo, el oso, el gato y el perro, son regalos de Su Majestad, ¿verdad?

Matilda respondió tímidamente, —Sí.

Eran regalos de cumpleaños de Leandroth.

Tenían ropa bonita en colores a juego. Eran ropas hechas por Matilda. A ella realmente le gustaban las cosas lindas, a pesar de que sentía que no le quedaban bien a los peluches.

Le gustaba coser y bordar, flores, encajes y cintas. A ella le gustaba tejer con diferentes tipos de hilo. Nunca le contó a la gente sobre su pasión por la costura y el tejido.

—El amor se nutre con juguetes de peluche, qué lindo —Gemma murmuró.

No, ese no es el caso, Matilda quiso decir, pero guardó silencio. Entonces, Christina dijo:

—A Matilda- sama le gustan las cosas lindas y bonitas, ¿verdad?

— ¿Qué? —Matilda chilló.

—Te he visto admirando varios encajes y sonriendo mientras estudias bordado, Sonríe alegremente mientras cambia las ropas de las muñecas de peluche.


Kiara
y ese ha sido el capitulo de hoy, no se puede ser ociosa verdad Mattie. Acá abajo les dejo un apartado donde salen los nombres de todas las doncellas de Matilda, muchas gracias a Zuben nuestro traductor en ingles.

Las doncellas de Matilda. (recordatorio de un capítulo anterior): Sus doncellas; la rubia de ojos azules Ágata que es la mayor, Berta con el pelo rojo y ojos negros, Clara con el pelo y los ojos castaño claro, Elba con el cabello y ojos negros, Gemma con el pelo gris oscuro, Lara plateada y de ojos purpúreos plateados, la rubia Ioan , Nuria con el cabello castaño ondulado, Chía con el pelo castaño, la rubia Emma, ​​la Gala de pelo rubio y Paola la más joven con el pelo anaranjado como la melena de un león.

En cuanto a sus damas de honor: Augustina, esposa de Earl Burgos, condesa Bertrand con cabello rubio anaranjado; Benaza, Lady Camino, con abundante cabello castaño; Calderina con el pelo rojo como el fuego, la hija del conde de Crotette; Celestia con el pelo plateado como el rocío de la mañana, la hija del conde de Randall; Miranda con ojos celestes y cabello rubio; Dame Saiseido, la rubia pálida; Christina, la hija del Lord Vischetique; Regina que tenía pelo lacio y negro, hija del conde de Urbano; Rosa Maria con pelo como crema; Christina y Regina eran herederas de su títulos.

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