Secretaria del Vicepresidente – Capítulo 11: Fiebre

Traducido por Kiara

Editado por Sakuya


Había estado lloviendo por varios días. Seowon se levantó de la cama con el cuerpo pesado después de una noche de insomnio causada por la fuerte lluvia y los fuertes vientos que golpeaban las ventanas.

Estaba tan cansada que suspiró por dentro. Ya sea porque dormía mal o por la gran cantidad de trabajo que tenía que hacer en los últimos días, estaba inusualmente cansada. Pero cuando recordó los documentos que aún permanecían apilados en su escritorio, reunió fuerzas para ducharse y prepararse para el trabajo. Salió de la casa, con un dolor presionando sobre su cabeza, bajo la lluvia torrencial.

Realmente deseo que esta lluvia pare, dijo mientras abría su paraguas. Ella en serio odiaba la lluvia; el accidente de Do-won y el accidente que provocó la muerte de sus padres, ambos sucedieron en días lluviosos como este.

Con una mirada oscura, se dirigió a la parada de autobús.

¿Es porque no se sentía bien? Su ritmo era más lento de lo habitual. Se puso a trabajar, tratando de convencerse de que se sentía débil por tonterías. Cuando llegó a su escritorio, entró el señor Shim.

—Buenos días.

—Señor Han, ha llegado temprano —dijo mientras pasaba corriendo a su puesto.  —He colocado los documentos que deben estar listos a primera hora en su escritorio. Tengo que ir a una reunión en nombre del señor Park, así que me iré.

—Bien. Cuídate.

El señor Shim se apresuró al elevador mirando impaciente su reloj.

Debe ser urgente, pensó mirándolo antes de tomar asiento.

Al ver la montaña de documentos en su escritorio, volvió a suspirar; había pensado que el laboratorio era el único lugar donde el papeleo nunca terminaba. Esta oficina tenía mucho trabajo; casi se burló de su pasado pensando que alguna vez había estado tan ocupada. El vicepresidente tenía una personalidad tan exigente; comprobaba cada detalle por sí mismo. Debido a esto, sus secretarios también habían desarrollado esa tendencia.

Pero dado que el vicepresidente y el señor Park estaban en un viaje de negocios el día de hoy, era una suerte que tuviera tiempo de analizar este trabajo.

—Trataré primero los más urgentes, luego haré el resto.

Adaptándose a la situación, Seowon comenzó a trabajar.

Después de unas horas, se llevó la mano a la frente, estaba empezando a sentirse un poco mareada. Estoy empeorando, ¿debería tomar algo más fuerte?

Tenía el ceño fruncido mientras pensaba, pero se olvidó tan pronto como recibió una llamada telefónica sobre algo, y clasificó el resto de la carga de trabajo.

El señor Shim regresó al final de la tarde, luciendo preocupado.

—Qué agotador. En estos días, incluso si me divido en dos, no soy capaz de dar abasto a todo lo que necesitamos, quisiera que el día fuera más largo.

—Debes estar tan ocupado en casa con los niños; toma algunos tónicos energéticos.

El Sr. Shim sonrió ante sus palabras de aliento.

—No es tan difícil en comparación con mi esposa. No debería estar haciendo tanto escándalo.

—Está bien, señor Kim, parece realmente cansado en estos días —dijo preocupada.

Los ojos del señor Shim brillaron como si finalmente hubiera encontrado a alguien que lo comprendía —¿Te parece? He perdido dos kilos. No quiero perder tanto peso.

Seowon escuchó las palabras del señor Shim con una sonrisa. Su dolor de cabeza había empeorado, pero el señor Shim no se dio cuenta de ello.

—Me voy a poner a trabajar, lamento dejarte tantas asignaciones hoy. Termina tu trabajo rápidamente y vete a casa.

—No se preocupe, vaya a casa y descanse un poco. Me aseguraré de que todo esté hecho hoy.

—¿En serio? Señor Han, usted es muy confiable.

El señor Shim dejó el trabajo sin darse cuenta de que estaba enferma, pero ella no solía mostrar signos de enfermedad, ya que no se habría considerado enferma. Miró lo que le quedaba por hacer. Estaba empezando a sentirse húmeda y sudorosa, y su aliento era caliente.

¿Puedo aguantar hasta terminar?

Solo tenía que terminar el trabajo. Con la vista puesta en los documentos, siguió con su trabajo.

Era pasada la medianoche antes de que finalmente terminará. Mientras arrastraba su cuerpo cansado fuera de la oficina, comenzó a sentir fiebre, se preguntó si era por la tensión. Tenía que aguantar hasta llegar a casa y así podría cerrar los ojos y dormir.

Se apoyó en las paredes del ascensor, su respiración era corta y ardiente. Se preguntó si su respiración podría sonar áspera para los demás y ser considerado irritante. Afortunadamente, cuando salió del edificio, pudo tomar un taxi. Le dio su dirección al conductor y se recostó en el asiento. Tan pronto como cerró los ojos, no pudo distinguir el camino.

No me puedo dormir aquí; solo espera hasta llegar a casa. Ella trató de sostenerse, pero se sintió cada vez más mareada, y su conciencia se hundió.

♦ ♦ ♦

Cuando Lee Dong-jin llegó al club privado para los jóvenes hijos de la clase alta, las mujeres se rieron.

—Ha pasado un largo tiempo; No has venido en mucho tiempo.

—Bueno, tengo que ser un buen chico estos días, ya sabes.

—Oh, es cierto; eres director ahora, ¿no? —la mujer con la que estaba hablando sonrió cuando ella se llevó el cóctel a los labios. Dong-jin la hizo girar para observar cómo su vestido corto se ajustaba a su cuerpo, antes de mirar a su alrededor.

—Solo estoy aquí para desahogarme. ¿Están los muchachos aquí?

—No, creo que todos ustedes están ocupados estos días. Te vemos muy poco, me temo que quizás han estado jugando en otro lugar.

—Ah, ya veo —dijo Dong-jin con una sonrisa irónica—, solo quiero jugar sin cuidado, como antes.

—Eso es todo lo que se puede hacer hoy, ¿no? —dijo con una sonrisa cómplice mientras ponía su mano sobre su hombro y estaba a punto de susurrar, cuando Dong-jin levantó la mano para detenerla.

—Espera un momento.

Se levantó de su asiento y se acercó a Sera, que estaba rodeada de hombres que bebían cerveza. Estaba sorprendida de verlo.

—Dong-jin —ocultando su sorpresa, sonrió tiernamente.

Dong-jin le devolvió la sonrisa, —¿Es así cómo te comportas cuando Kang-joon no puede verte?

—Está bien, a Kang-joon no le importo. Espero que se ponga celoso —dijo mientras tomaba un trago de su cerveza.

Era joven y hermosa, pero Kang-joon ni siquiera la miraba, no quería desperdiciar su juventud esperándolo. Aunque, pensaba que eventualmente terminaría casada con Kang-joon, secretamente disfrutaba pasar tiempo con otros hombres. Ella no podía encontrarse con él para concertar citas de todos modos.

Tomó otro trago de su cerveza.

Mientras Dong-jin la miraba, luego murmuró para sí mismo.

—Ahora no es el momento…

—¿Qué?

—Nada, diviértete.

Se apartó de Sera y se dirigió a la entrada.

—Lee Dong-jin, ¿a dónde vas? ¿Acabas de llegar?

—Volveré en otro momento —respondió mientras se alejaba—. No es nada divertido… —murmuró mientras subía las escaleras.

♦ ♦ ♦

Lee Kang-joon estacionó su auto frente al edificio de apartamentos de Han Do-won y miró por la ventana.

Miró su reloj y golpeó el volante con sus dedos largos e impacientes. Levantó la vista hacia la ventana del apartamento de Do-won mientras golpeaba el volante. Salió del auto al mismo tiempo en que un taxi se detuvo a su lado.

Ignorándolo, estaba a punto de subir las escaleras cuando se detuvo.

—¿Han Do-won?

Se giró para ver a la persona que dormía en la parte trasera de la cabina. El taxista encendió las luces interiores del auto e intentó despertar al cliente.

—¡Oye! Hemos llegado, por favor, despierta.

Pero el conductor se dio cuenta de que el cliente se sentía un poco extraño, salió del auto y fue al asiento trasero, abrió la puerta del pasajero y revisó la cabeza de Do-won.

—¡Oye chico, tienes fiebre! —con un cliente que no había pagado su tarifa, desmayado por la fiebre, el conductor se volvió hacia el asiento con una expresión hosca.

—Si estás enfermo, ve al hospital. ¿Por qué tienes que desmayarte en mi taxi? No sé qué hacer ahora.

Kang-joon se acercó a la puerta abierta del pasajero y sacó su teléfono. Miró la cara pálida de Do-won que parecía húmeda por el sudor. Se inclinó y lo sacudió ligeramente.

—Señor Han Do-won.

El conductor saltó por el sonido de la extraña voz y se giró para ver a Kang-joon mirando a Do-won.

—Señor Han Do-won, ¿puede oírme?

—Hey, ¿conoces al cliente? —preguntó.

Kang-joon miró la expresión suplicante en el rostro del hombre, prácticamente le pedía que lo sacará de este problema.

—Esta persona trabaja para mi.

—¡Oh! Eso es bueno. Me preguntaba si debía llamar a una ambulancia.

—¿Cuándo comenzó a verse así? —preguntó Kang-joon.

—¿Perdón? —el taxista se sobresaltó ante inesperada ira en la voz del hombre.

—¿Cuándo este tipo se volvió así? —preguntó de nuevo.

No sabía si se debía a la oscuridad, pero sintió que la gran constitución del hombre representaba una amenaza. ¿Qué tipo de persona es esta? Se frotó la nariz para aliviar su nerviosismo antes de responder.

—Um, creo que estaba así cuando subió al taxi. Tampoco lo pude ver bien, estaba conduciendo —dijo asustado.

Kang-joon le gruñó al conductor y se volvió hacia Do-won.

—Entonces, ¿pagarás… la tarifa?

Kang-joon sacó su billetera y le dio un cheque al hombre.

—Oh, espera, esto es demasiado…

—Quédeselo.

Los ojos del conductor se abrieron después de recibir el cheque, luego se inclinó vigorosamente. —Gracias.

Kang-joon lo ignoró y sacó a Do-won del taxi. Su cuerpo estaba bañado en sudor por el calor de la fiebre. Se giró hacia su auto, abrió la puerta trasera y lo recostó sobre el asiento trasero. Do-won se acostó sin fuerzas.

Un débil aliento emergió del cuerpo febril de Do-won. Ante el sonido, la expresión de Kang-joon se endureció y miró más de cerca su rostro. Tocó la frente de Do-won, ¡mierda!

Se echó hacia atrás y cerró la puerta del asiento trasero, se sentó en el asiento del conductor y condujo rápidamente de regreso a su casa. Todo el tiempo, Do-won permaneció dormido. No hubo movimiento hasta que puso su cuerpo flácido en una cama enorme.

Le quitó los anteojos de Do-won y los colocó en la mesilla de noche antes de salir de la habitación para obtener agua y antipiréticos. Regresó con la medicina y el agua. Mientras vertía el polvo antipirético en el agua, escuchó a Do-won moverse.

—Detente…

Se volvió para mirar la cara cubierta de rocío por la transpiración de la fiebre.

—No… no, no vayas ahí…

Su voz era tranquila pero desesperada.

Kang-joon observó a Do-won, mientras su rostro se humedecía aún más, pero no por el sudor, había lágrimas en sus largas pestañas, que fluían libremente por las comisuras de sus ojos.

—No te vayas.

Quizás por la fiebre, pero su voz sonó femenina. Kang-joon se sentó en la cama y tiró del cuerpo de Han Do-won hacia él.

—¿Han Do-won?

—Huh…

Aun durmiendo, las lágrimas corrían por la cara del joven. Kang-joon, le limpió las lágrimas, levantó su rostro y le abrió la boca. Cogió el vaso de medicina y vertió el agua en la boca de Do-won, pero no se lo tragó, sino que se derramó.

Los ojos de Kang-joon se hundieron cuando vio esto.

—Esto es por tu propio bien —le dijo a la figura durmiente antes de beber un poco de la medicina y cubrir los labios de Do-won con los suyos. Repitió la acción varias veces hasta que la medicina se acabó. Dejó la taza vacía y recostó a Do-won en la cama.

Escuchó a Do-won suspirar. Sus labios húmedos estaban separados, por lo que Kang-joon los cerró. La piel de sus labios estaba caliente contra su dedo como si fuera a arder.

Entonces Do-won comenzó a aferrarse a su ropa con frustración. Lo invitaba a ver el delicioso cuello de Do-won mientras se retorcía. Kang-joon desató rápidamente la corbata de Do-won y se desabrochó la camisa. A medida que bajaba, su piel tenía una piel clara y suave. Ver sus delicadas clavículas hizo que la garganta de Kang-joon se contrajera y sus manos se congelaron. Su rostro se oscureció, se levantó y salió de la habitación.

♦ ♦ ♦

Tengo sed…

Seowon se despertó gradualmente con una intensa sed. Ella abrió los ojos, y cuando su visión borrosa se aclaró, no reconoció el lugar donde estaba.

—¿Dónde estoy?

Ella se levantó tan pronto como se dio cuenta que estaba en una habitación desconocida.

—¿Qué?

—¿Te sientes mejor? —escuchó una voz familiar y se giró al origen; Lee Kang-joon estaba de pie en la puerta de la habitación.

—¿Cómo…? —ella trató de preguntar, pero sentía la garganta seca y le dolía al hablar. Él sostuvo un vaso de agua delante de ella. —Gracias… —, dijo con voz ronca antes de agarrar el vaso y tomar el agua para saciar su sed. Era como encontrar un oasis en el desierto, el agua era dulce y refrescante. Sintió como si hubiera tenido sed durante días.

—Parece que tu fiebre ha bajado —dijo mirándola beber.

Ella lo miró cuando dijo eso, ¿cómo sabía que tenía fiebre? Ni siquiera podía entender porque no estaba en su casa. No se había sentido bien, por lo que había tomado medicamentos y se había ido a trabajar. Después del trabajo había tomado un taxi a casa. Ella frunció el ceño, no recordaba lo que sucedió después de subirse al taxi.

—¿Por qué estoy… en la casa del vicepresidente?

—Te traje —respondió Kang-joo mirando al confundido Do-won.

—¿De donde?

No respondió de inmediato, Seowon frunció el ceño. ¿Por qué estaba él aquí?

—Estoy seguro de que no lo recuerdas.

Como si ella entendiera su significado, Seowon se inclinó, —Siento haberte causado problemas.

Ella no podía recordarlo; no había podido cuidarse a sí misma, por lo que había molestado a su jefe.

—Es… —iba a decir cuando vio su cabeza inclinada, pero solo se limitó a sonreír —Si ya te encuentras bien, puedes ducharte. El baño está por ahí.

—Gracias.

Lo observó hasta que salió de la habitación, luego puso el vaso vacío en la mesita de noche.

Haber dependido de él mientras estaba inconsciente, hizo que Seowon se sintiera complicada, especialmente por su situación personal. Suspiró y salió de la cama. Se sentía sudorosa, realmente quería darse una ducha, pero ¿estaba bien hacerlo aquí? Se sintió un poco incómoda por todo el asunto, pero él le había dado permiso de hacerlo, así que debería estar bien.

Nunca hubiera imaginado que estaría en la casa de Lee Kang-joon de esta manera.

Entró al baño. Estaba elegantemente decorado como un tocador. Una gran cabina de ducha estaba en la esquina. La habitación estaba provista de artículos básicos de baño, pero todos eran lujosos. Estaba muy limpio, se preguntó si era una habitación que se usaba con frecuencia. ¿Es donde aloja a sus amantes?

Se miró en el espejo, no tenía sus lentes. ¿Dónde estaban sus lentes? Lee Kang-joon probablemente se los quitó mientras ella dormía. O se cayeron.

—Esto ha sucedido demasiadas veces… —suspiró. Se había olvidado de su apariencia y le habló sin sus gafas. —No debería ser tan laxa —, se reprendió. Pero le dolía la garganta. Se llevó una mano al cuello y se sintió extraña al verse en el espejo.

Se dio cuenta de que tenía la corbata suelta y que le habían desabrochado algunos botones.

¿Él hizo esto? Probablemente lo hizo para ayudarla a calmarse, debería estar contenta de que no echó un vistazo más de cerca.

Se quitó la camisa húmeda con una expresión de disgusto. Incluso su sostén estaba húmedo y resultaba difícil de quitar. De repente se dio cuenta de que la puerta del baño estaba abierta. ¿Sería extraño cerrar la puerta, aunque estuviera sola?

Mientras observaba la puerta, se quitó el sujetador.

No va a entrar, decidió.

Solo había dicho cosas raras para alejarla de su empleo. Realmente no podía tener ese tipo de sentimientos por una persona que consideraba un hombre.

Tiene una novia.

Entonces se quitó los pantalones y las bragas. Su frágil cuerpo fue revelado ante el espejo. Era realmente extraño estar desnuda en la casa de su jefe.

¿Qué es extraño? Solo me estoy bañando. 

Abrió la puerta de la cabina de ducha esmerilada y entró. Después de su ducha caliente, se sintió mucho mejor. Se puso de pie ante el espejo y volvió a ponerse la ropa cuando se abrió la puerta. Ella se volvió sorprendida.

Sus piernas estaban expuestas debajo de su camisa.

—¿Qué está pasando? —preguntó tratando de reprimir la vergüenza. ¡Si hubiera durado un poco más poniéndose la camisa, él habría visto su sostén! En este momento, solo era cuestión de abrocharse la camisa. Todavía era vergonzoso porque no llevaba bragas. Lavó sus cosas y las secó con una secadora, pero sus bragas todavía estaban mojadas.

Ella comenzó a sentirse nerviosa cuando vio la mirada de Lee Kang-joon descaradamente en sus piernas.

—Has recibido una llamada telefónica —dijo sosteniendo su teléfono móvil. —Se cortó.

Seowon extendió la mano cuando Kang-joon se acercó para darle el teléfono.

—Gracias —dijo. Antes de que pudiera alcanzar el teléfono, él lo mantuvo fuera de su alcance. Ella lo miró perpleja.

—Choi Jin-ju es el nombre de una mujer.

—¿Me devuelve el teléfono, por favor? —ella levantó la mano con el ceño fruncido.

Pero Kang-joon permaneció impasible.

—¿Quién es Choi Jin-ju que te decide llamar a esta hora del día?

—Eso es parte de mi vida privada, señor —dijo severamente, ocultando su creciente tensión.

Sus labios sensuales se inclinaron en una sonrisa burlona.

—Estas en mi espacio privado, puedo hacer preguntas privadas mientras estés aquí —dijo burlonamente.

Seowon respiró hondo.

—¿Es tu novia? —preguntó, acercándose a ella haciendo que volviera a apoyarse contra el tocador.

Lee Kang-joon se inclinó atrapándola entre su cuerpo y sus brazos apoyados en el tocador a cada lado de ella. Su mirada, su sonrisa burlona y la distancia hicieron que su boca se secara. Cuanto más cerca estaba, más preocupada estaba por su falta de ropa interior. Sin embargo, mantuvo la calma sin mostrar pánico.

—Incluso si el vicepresidente quiere ponerme a prueba, no voy a renunciar.

Tan rápido como apareció, la sonrisa se desvaneció, —¿Qué quieres decir?

—Como no tengo intención de dejar de fumar, estás haciendo esto para obligarme a dejar de fumar.

Los ojos grises de Kang-joon ardieron. Ella pudo notar el cambio en su expresión de inmediato, tal vez porque estaban demasiado cerca. Él la miró como si sus ojos  brillaran como brasas de carbón.

—Han Do-won —dijo levantando la barbilla —¿Crees que esto es un acto?

Ella no le respondió y quería alejarse, pero él le sostuvo la barbilla por la fuerza con su gran mano, fijando su mirada en la de él. Su expresión se puso nerviosa. Sabía, intuitivamente, que estaba en territorio peligroso.

Aunque él estaba sonriendo, ella sabía que estaba enojado:

—¿Me veo tan desesperado? —preguntó.

—Vicepresidente, eso…

Él se rió sin alegría, interrumpiéndola, —En este momento, todo en lo que puedo pensar es en separar tus piernas y enterrarme dentro de ti.

Seowon se puso rígida, sus ojos color avellana se abrieron en estado de shock.

—No prestaste atención a la advertencia que te di, cometiste un gran error, Han Do-won.

—Vic… —Seowon no podía pensar en nada; estaba conmocionada.

Esto es una locura, gritó en su cabeza, pero sabía que él no estaba mintiendo. Podía verlo en sus ojos.

—Así que no tengo más remedio que hacer lo que me plazca —dijo mientras le acariciaba el labio inferior con el pulgar. —Estoy en mi límite ahora; ya no me importa que seas mi empleado o un hombre.

Seowon sintió que su sangre se estaba drenando de su cuerpo, pero quería protestar.

—Estoy… —respiró hondo y dijo—. No renunciaré. No puedo renunciar —, pero la atención de Lee Kang-joon estaba en sus labios, a pesar de su protesta—. Si quieres acosarme mientras aplastas mi carrera, hazlo. Voy a defenderme a mí mismo y a mi futuro.

Las cejas de Lee Kang Joon se crisparon ante la palabra acosar.

Él guardó silencio por lo que pareció una eternidad, y luego respiró hondo y retiró la mano de su rostro.

—Agradece que no tengo el pasatiempo de aplastar a las personas sin necesidad —gruñó antes de poner su teléfono en el lavamanos junto a ella y salió.

Una vez que se fue, el cuerpo de Seowon se hundió.

¿Qué escuchó él?

Su parte inferior del abdomen se sintió tensa y luego sintió un goteo cálido en el muslo.

—No puede ser…

¿Por qué su cuerpo reaccionaba así?

Estaba respondiendo a las palabras lascivas e insinuaciones de Lee Kang-joon.

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7 thoughts on “Secretaria del Vicepresidente – Capítulo 11: Fiebre

  1. Laura says:

    Gracias por el capítulo, cada vez se está poniendo más interesante. Si algún día nos quieren dar pack de esta novela, se los agradecería por toda la vida, es que la espera de un capítulo me mata 😭😭😭😭. Los amooo 💞

  2. Tatiana Galvis says:

    Santa!! Casi me da algo pensé que se había dado cuenta 😅 ahhh está muy bueno.
    Gracias 🥰
    A veces se me olvida q día suben y empiezo a revisar a cada momento 🥰

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