Traducido por Tomoe
Editado por Susibet
Bashir miró directamente a Mari y respondió.
—Cuando la guerra empezó, me opuse a que fueras al campo de batalla, Su Majestad. Pero para salvar mi propio cuello, no pude decir nada. Cuando escuche que Su Majestad había sido asesinada, estaba abrumado por mi propio crimen. Salvando mi propia piel y perdiendo a mi maestra… No quiero volver a sentir tanta desesperación de nuevo.
Cuando Mari pensó que la Reina, en efecto, salió a la guerra por sus propios objetivos, su cabeza le dolió. Seguí leyendo “La Malvada Reina – Capítulo 1: Batalla (3)”
