¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 55: Los sueños son ilusiones

Yulan tenía las cejas arrugadas y caídas, los labios apretados como si estuviera sufriendo un gran dolor. Se balanceaba hacia adelante y hacia atrás, tambaleante. No había ni rastro de lágrimas en sus ojos, pero la forma en que su agrietado rostro había caído era tan clara de leer como cualquier sollozo físico.

Violette no tenía ni idea de por qué estaba sufriendo.

—¿Yulan…?

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