—¿Está muy mal? ¿Está muy lacerado? —preguntó con voz cansada.
Ella comenzó a llorar de inmediato por eso.
—¿Qué si está muy lacerado? ¿Cómo puede sonar tan despreocupado? Debería agradecer por no tener ojos en la parte posterior de su cabeza. Si lo mira directamente, dolerá cien veces más que ahora… Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 74”
