Las personas con cabeza de conejo eran muy rápidas, aparecieron y huyeron en solo cinco segundos. Saltaron con agilidad entre los rascacielos y en un abrir y cerrar de ojos, ya no había ninguno en la zona cercana a la plaza Xinjiekou.
Tang Mo miró la insignia de madera que tenía en la mano, se volvió hacia Xiao Jitong y se la entregó. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 92: Nanjing está demasiado lejos, ¿vamos a ir o no?”
El rostro inexpresivo de Zhou Yun Sheng regresó tan pronto como se fue, y de manera casual se limpió la sangre de la frente con la mano. Sus sirvientes personales, a quienes ya había hipnotizado y solo a él eran leales, tenían la cabeza baja, fingiendo no haber visto nada.
Lin Jin Tian huyó de regreso al Salón de Cultivo Mental con torpeza y, aturdido, miró el escritorio lleno de memoriales. Encima de todos, estaba uno hecho por el astrónomo imperial donde enumeraba varios títulos, todos seleccionados para el primer duque, Gao Lang. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 7 – Capítulo 4”
Los cortesanos presentaron peticiones para la ejecución de Qi Xiu Jie durante más de medio mes, pero Li Jin Tian se mantuvo impasible y, no solo eso, también restableció su posición como concubino imperial.
Todas las noches, el emperador era atormentado por el sueño de ese solitario y frío palacio, donde veía a Qi Xiu jie arrodillarse frente a su lápida y llorar. Ese dolor reprimido y esa mirada vacía, incapaz de mostrar siquiera una pizca de alegría incluso cuando estaba sentado en el asiento de la emperatriz. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 7 – Capítulo 3”