Como era habitual, iba a aparecer junto a Claude en la ceremonia que se llevaba a cabo en medio del festival de la fundación, pero en ese momento aún era una fugitiva en huida…
De todos modos, había pasado mucho tiempo desde la última vez que me vestía y maquillaba de esta manera así que estaba intentando calmar mis ansias detrás de una de las cortinas. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 118”
La creciente actividad de los traficantes llamó la atención de Leah. Había tenido lugar una batalla en la que los traficantes de esclavos rivales buscaban posicionarse estratégicamente en Estia, el lugar más conveniente para los secuestros. Al tratar de reprimir los disturbios correspondientes, Leah se había familiarizado con la esclavitud de los kurkanos, y eso le causó un profundo dolor. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 47: Kurkan valioso”
Leah trató de ocultar su sorpresa. Sabía, por los libros, que las bestias tenían un periodo de apareamiento, pero nunca imaginó que también afectara a los kurkan.
—Es lógico que un kurkan se aparee y busque satisfacer su instinto reproductivo —explicó Genin.
—No hay de qué preocuparse, es normal que actúe de manera más impulsiva cuando estaba frente a su pareja —intervino Haban. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 46: Los planes de Leah”