En una hermosa tarde de domingo, Azuza y Kyouya se pararon juntos frente a una colosal puerta de hierro forjado. A través de ella, la joven vio una mansión imponente que era el doble de grande que en la que se estaba quedando, la cual no era pequeña según ningún estándar, pero parecía una cabaña en comparación con la que se alzaba más allá de la puerta.
Apretó una caja de pastel y la invitación a una fiesta de té que se celebraría en la mansión y que había recibido el día anterior. Youta Kisagari era el anfitrión. Se tomó el tiempo de escribir a mano que le encantaría que ambos asistieran. Él aceptó porque era una invitación de su hermano menor, a pesar de no estar entusiasmado con la idea. Mientras tanto, ella estaba emocionada de recibir su primera invitación a la casa de alguien desde que llegó a la ciudad del Clan Rojo. Seguí leyendo “Contrato con un vampiro – Capítulo 49: Tregua”
