¿Oscar, eh?
Al escuchar ese nombre, pensé que sí sería una pareja perfecta para Claudia. Pero al reflexionar ahora, comprendo que también él tiene sus propios asuntos complicados.
Después de almorzar con Claudia, decidí buscar inmediatamente a Oscar para verificar su situación, o más específicamente, la situación de la familia Terejia. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 208: La primavera en Kaldia (4)”
Aunque la boda de Gunther me preocupa, Claudia es ahora mi prioridad. Firmé y aprobé las solicitudes, pero las dejé en el cajón, clasificándolas como peticiones sin finalizar. Le había dicho a Gunther que sellaría su solicitud rápidamente, pero había algo que necesitaba verificar antes.
Opté por un almuerzo sencillo y modesto, aunque, al compararlo con el desayuno y la cena, no era tan básico. No quería perturbar a Claudia innecesariamente. En el peor de los casos, podría llegar a dejarme de hablar, aunque eso parece improbable. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 207: La primavera en Kaldia (3)”
A pesar de encontrarnos en tiempo de paz, no dejaban de surgir diversas situaciones. Mis preocupaciones no se limitaban únicamente a Mefuri, que buscaba aislarse de todos.
—Eliza, ha llegado una carta de la familia de Claudia.
—La leeré. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 206: La primavera en Kaldia (2)”