El rostro de Pollyanna se arrugó en un feo ceño fruncido. Nunca ha sido lectora de una novela romántica, lo que significaba que no tenía idea de cómo lidiar con su situación actual.
Será mejor que empiece a leer algunas de esas novelas de damas a partir de ahora.
—Primero, me casaré con el emperador. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 314”
