Pollyanna no podía pensar en absoluto. Era obvio que la belleza de Lucius I podía usarse como arma para distraer a su enemigo.
La verdad era que el emperador se ha estado preparando para este día desde que regresó a Jaffa. Ordenó que su habitación fuera redecorada por completo. La alfombra, el papel tapiz e incluso los muebles fueron reemplazados para que sus colores pudieran realzar su apariencia. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 319”
