—Claro que lo sé —respondió Eckart, atrayéndola un poco más hacia él justo después—. Pero me dijiste que, aunque sabías lo estúpido que era, no podías evitar ponerte celosa.
Ella contuvo la respiración inconscientemente. Sintió la dura férula y la calidez de su brazo en su espalda. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 177”
