Al día siguiente de explicarle lo del dispositivo de comunicación al rey de Welka, fui a ver a la señorita Lanfa, solo para ser recibida con un regaño inmediato.
—¿Sabes por qué estoy enfadada?
¿Hice algo mal? Mi expresión de perplejidad solo la irritó más.
—He oído que tuviste un encuentro secreto con Su Majestad anoche.
—¿Un encuentro? ¿Yo?
Resopló ante mi reacción.
—Sí que te reuniste con él.
—Sí. Seguí leyendo “Dinero de consolación – Capítulo 110: No creas en los rumores (1)”
