Llegamos a Rencia a la hora prevista: bien entrada la noche.
Habíamos venido a una velocidad considerable, así que me fue imposible dormir sobre Neguseo. A decir verdad, estaba bastante somnolienta; me encantaría poder descansar profundamente y encargarme de todo esto después, pero…
—Qué extraño…
El pueblo está demasiado silencioso… Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 82: Dorado”
Cuando aquella larguísima historia llegó a su fin, las lágrimas de Bai Lang ya habían empapado el cuello del pijama de Qiu Qian.
Mientras hablaba, tal vez porque la inmensa presión que cargaba en el pecho por fin había encontrado una salida, su llanto se volvió incontenible. Solo después de vaciarse por completo, experimentó una verdadera mezcla de agotamiento y alivio, al tiempo que la razón regresaba poco a poco a su mente. Seguí leyendo “El renacimiento de una estrella de cine – Capítulo 50: En un plazo de tres años”