—¡Ah…!
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir el aire nocturno sobre mi piel desnuda. Incluso si intentara cubrirme, las cadenas que me aprisionaban me lo impedían. De mi garganta solo escapaba un gemido ahogado.
Observando desde arriba con una mirada lasciva, Elsee hablaba con un éxtasis creciente. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 85: Succión de sangre”
