—Perdonaré tu descortesía —dijo—. Voy a fingir que no pasó nada…
—¿Error? —Él interrumpió sus generosas palabras. Su rostro era inexpresivo—. Nunca me he equivocado. Ni una vez, desde el primer momento en que te conocí hasta ahora.
Leah se quedó en silencio. Debería llamar a los guardias para castigar a este intruso, pero seguía dudando. Ella no quería. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 120: Hombre misterioso”
