Ningún mundo parece el adecuado – Capítulo 35: Mi emperador bestia, por favor, espere mi llegada

Traducido por Ichigo

Editado por Shiro


—Quiero erigir un cenotafio para mi padre —dijo Shao Qian.

Tal vez aquella bestia mágica de alto rango no había sido realmente ignorante. Quizá solo había pensado que, tarde o temprano, lograría conmover a esa mujer, y ella lo acompañaría a pasar juntos sus días en paz. Al final, sin embargo, ella resultó ser aún más cruel de lo que él había imaginado. Incluso después de su muerte, no fue capaz de mostrar piedad y dejar en paz a su hijo.

—Por supuesto —respondió Vincent.

Hacia ese suegro que jamás había conocido sentía un profundo agradecimiento. Después de todo, si en aquel entonces no hubiera enviado a Jesse al Bosque de la Niebla Ilusoria, probablemente ellos nunca habrían tenido la oportunidad de encontrarse.

Shao Qian no halló en la casa ninguna prenda que hubiera pertenecido a aquel hombre. Solo pudo tomar un puñado de tierra del patio y regresar al Bosque de la Niebla Ilusoria, enterrándola en lo más profundo del bosque. Solo podía desear que aquel ser tuviera la oportunidad de reencarnarse y que, en su próxima vida, no volviera a encontrarse con una criatura tan venenosa.

Rechazando la insistencia de las bestias mágicas de alto rango del bosque para que se quedara, Shao Qian siguió a Vincent de regreso a la Guarnición de la Niebla Ilusoria. Gastó una suma enorme para comprar el patio donde antes había vivido la bestia mágica de rango sagrado y lo redujo a cenizas con fuego. Solo podía esperar que, de este modo, todos los rencores de aquel año quedaran purificados en las llamas.

Luego, Shao Qian acompañó a Vincent de vuelta al Vaticano. Durante el trayecto, le preguntó:

—Ese año, cuando mi padre se autodestruyó… tal vez no fue porque no viera a través de la ilusión de esa mujer. ¿Y si, en realidad, quiso arrastrarla consigo al infierno con él?

Vincent solo lo miró sin responder. Tras un momento, Shao Qian dejó escapar una risa amarga.

—Siempre termino pensando en estas cosas inútiles. Lo que ocurrió entonces ya pasó. ¿De qué sirve seguir atormentándome con ello?

—Jesse, los humanos no pueden vivir siempre mirando hacia atrás. De lo contrario, pasarán toda su vida atrapados en recuerdos dolorosos. —Vincent meditó un instante antes de corregirse—: Claro, las bestias mágicas tampoco son la excepción.

Shao Qian le lanzó una mirada.

—Solo me siento un poco sentimental. La devoción de mi padre se dirigió al demonio equivocado.

—Cada quien elige de manera distinta. Tal vez, lo que tú ves como un final inevitable, en los ojos de otros podría haber sido otro desenlace. —Los ojos de Vincent se posaron solemnes en Shao Qian—. Siempre tengo una sensación extraña… una certeza de que, aunque nos separáramos, sería capaz de encontrarte. Que, sin importar adónde vayas, te reconocería a primera vista. Es un sentimiento peculiar, como si nuestro destino hubiese estado unido desde el principio.

Quizás al notar que Shao Qian no comprendía del todo, Vincent continuó tras una pausa:

—Fue igual que aquella vez en el bosque, la primera vez que te vi. En ese instante, mi corazón gritaba que eras tú, alguien que nadie jamás podría reemplazar. Sin ti, yo no sería una existencia completa.

Al escuchar esas palabras, Shao Qian quedó un momento aturdido. Luego, sonrió con alivio, como si se le hubiera quitado un peso de encima.

—Mn, lo sé.

«Mn, lo sé». Aquella respuesta parecía simple, pero, su corazón, que había vagado errante durante tanto tiempo, sintió una estabilidad anhelada. No sabía en qué momento había comenzado a sentir un vacío extraño, como si hubiera perdido algo vital, aunque jamás lograba discernir qué.

Sin embargo, tras encontrarse con Song Dao, esa sensación se había desvanecido. Tal vez porque en aquel entonces este lo había acosado con excesiva persistencia, sin dejarle tiempo para dejarse llevar por pensamientos inútiles. O quizá porque ahora Vincent le ofrecía una firmeza que impedía que siguiera a la deriva.

Fuera Song Dao, que lo había perseguido sin descanso, o Vincent, que ahora le otorgaba estabilidad, ambos le hicieron sentir que tenía un hogar, que no era un alma perdida y errante en cada mundo.

Con un gesto inusual en él, Shao Qian tomó la mano de Vincent.

—Quiero verte sofocar la rebelión. Quiero verte apaciguar el abismo. Quiero acompañarte… hasta ascender al trono divino.

Apenas pronunció estas palabras, el cielo rugió con un estruendo, nubes grises rodando desde el horizonte. Aquella marea turbulenta parecía dispuesta a devorarlos a ambos.

Como si no percibiera la anormalidad del cielo, Vincent hincó una rodilla frente a Shao Qian, llevó la mano derecha al pecho y alzó el rostro sonriente hacia él.

—Cumpliré tu mandato, mi Emperador Bestia.

Un rayo cayó junto a su pie. Pero aquel que había recibido la advertencia no pareció inmutarse.

Shao Qian tomó la mano derecha de Vincent y lo arrastró consigo.

—Dios nos ha declarado la guerra.

—Él no podrá descender.

Durante los últimos dos años, Vincent ya había presentido que tenía algún tipo de conexión con el Dios de la Luz. Tras ascender y convertirse en papa, esa sospecha se volvió certeza. Él y el Dios de la Luz probablemente compartían un mismo origen.

En el pasado, quizá habría estado dispuesto a jugar con esa posibilidad, a probar fuerzas. Pero ahora, por el bien de su Emperador Bestia, no podía perderse en un juego sin sentido con el Dios de la Luz. Lo único que deseaba era ofrecerle lo mejor de ese mundo.

En los días que siguieron, Shao Qian contempló cómo Vincent arrasaba por completo con el mundo demoníaco. Al debilitarlo, el siguiente paso natural era el ataque al reino divino. Y así fue. Con la ayuda de Shao Qian, llegó incluso a devorar la divinidad del Dios de la Luz y ocupar su lugar.

En el instante en que Vincent asumió el trono divino, todos los santuarios del continente dedicados al Dios de la Luz colapsaron. Sin embargo, apenas unos respiros después, se erigieron de nuevo bajo otra forma. Sobre el trono, medio recostada, se encontraba una imponente pantera negra. Y el Dios de la Luz —corona en la cabeza y cetro en mano— se arrodillaba sobre una rodilla, sosteniendo la zarpa de la bestia y besándola en gesto de reverencia.

Shao Qian permaneció en ese mundo durante mucho, muchísimo tiempo, hasta el punto de olvidar que no pertenecía a él. Solo cuando el mundo demoníaco volvió a rebelarse, un nuevo protagonista surgió, arrebatando la divinidad de la oscuridad y desatando otra guerra entre santuarios…

Desde lo alto, Shao Qian observaba la contienda entre ángeles y demonios. Sonrió con suavidad.

—Vincent, debo irme.

Convertido ya en el Dios de la Luz, Vincent lo estrechó contra sí, enterrando el rostro en la curva de su cuello. Aún en silencio, Shao Qian sintió la humedad de las lágrimas de un hombre que jamás había llorado. Aquel llanto silencioso le partió el corazón a Shao Qian.

Pasó mucho tiempo antes de que Vincent alzara la cabeza y depositara un beso en la frente de Shao Qian, vertiendo en su cuerpo el poder divino de la luz.

—Mi Emperador Bestia, debes esperarme, buscarme y acompañarme siempre.

—Por supuesto. Lo mismo va para ti —. Shao Qian liberó su alma y el cuerpo que contenía media divinidad comenzó a desvanecerse—. No deseo que mi imagen divina sea reemplazada.

—No deseo que mi imagen divina sea reemplazada.

—Desde luego, mi Emperador Bestia permanecerá eternamente en el santuario. —Los ojos de Vincent no parpadearon mientras lo veía desaparecer—. Siempre serás creído y adorado por la gente de este mundo.

—Siempre será creído y adorado por la gente de este mundo.

—Recuérdalo: encuéntrame. —La voz de Shao Qian se apagó justo cuando su figura terminó de desvanecerse.

Vincent contempló el vacío que había dejado. La nada le hizo arder los ojos, y de su ojo izquierdo resbaló una gota de sangre dorada que se transformó en luz antes de rozar las nubes.

—Dios falso, hoy te mataré por el pueblo del continente.

El hombre que blandía la divinidad de la oscuridad sonreía con satisfacción. A sus espaldas, varias mujeres miraban a Vincent con odio. Para ellas, aquel falso dios había disfrutado de la adoración del pueblo sin jamás preocuparse por él. Debía ser ejecutado para apaciguar las almas caídas en el desastre.

—¡Largo!

La mirada de Vincent destilaba odio. Si no hubiera sido por ellos, ¿cómo habría partido su tesoro? Todos debían morir. Todos merecían morir.

Quienes lo habían increpado intentaron replicar, pero pronto descubrieron que no podían mover un solo músculo, como si una fuerza invisible los aprisionara.

Vincent no les dirigió ni una mirada. Se volvió y partió sin prisa hacia su templo. Le había prometido a su Emperador Bestia que su imagen divina sería adorada y venerada por toda la eternidad. Por todos. Incluyéndose a sí mismo.

Los desdichados que lo habían provocado solo pudieron verlo alejarse mientras sus cuerpos comenzaban a desintegrarse en motas de luz, desde los pies hasta la coronilla. El desgarramiento de carne y alma era un tormento tan atroz que los hacía suplicar por la muerte… pero ni siquiera un grito pudieron emitir.

El hombre que portaba la divinidad de la oscuridad sintió un profundo arrepentimiento. ¿Por qué había escuchado las seducciones de aquellas mujeres y osado atacar el reino divino? Si no lo hubiera hecho, aún podría disfrutar de una vida dichosa en su templo de la oscuridad.

Se arrepintió, se arrepintió de todas sus acciones pasadas, y en su desesperación quiso rogar por perdón.

¿Vincent les concedería esa oportunidad? No. Selló sus lenguas, los dejó mudos y, aún más cruel, les negó una muerte rápida.

Con tanto esfuerzo había logrado que su Emperador Bestia olvidara ciertas cosas… y aquellos insensatos lo habían arruinado todo. ¿Cómo podía dejarlos vivir?

Y, sin embargo…

Después de tantos años juntos, su Emperador Bestia ya se había armonizado con gran parte de su poder divino. Lo seguiría, lo encontraría y, sobre todo, lo acompañaría.

Su Emperador Bestia temía la soledad. ¿Cómo podría permitirle marchar solo a otro lugar?

Así que… mi Emperador Bestia, espérame.


Ichigo
Bueno, después de estas palabras tan románticas (¿?) llegamos por fin al final de la historia número tres, para empezar un nuevo arco. Espero que estén emocionados~

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