Traducido por Gorrión
Editado por Tanuki
Fue una completa derrota de nuevo.
—Haahaa, Haruna-san. Gracias por el festín <3
—Uu, Lilia… Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 29: Segunda ronda. Fin.”
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Fue una completa derrota de nuevo.
—Haahaa, Haruna-san. Gracias por el festín <3
—Uu, Lilia… Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 29: Segunda ronda. Fin.”
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Mientras agonizaba en la cama, ella está abrazando la ropa de forma extraña. Tras un rato, ya que Lilia trajo la ropa, decidí cambiarme.
Como Llia ya se había cambiado,ayudó a vestirme. Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 28: Ahora que tenemos ropa, es seguro”
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Editado por Tanuki
El día siguiente.
Me desperté en la cama.
Me encontré en la cama con un sentimiento refrescante. Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 27: La mañana siguiente. Haruna-hen”
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Las dos chicas hicieron “Kyaakyaa ufufu ahahahahaha?” y a la vez, dos hombres hablaban en un lugar muy lejano.
—Entonces, ¿quieres decir algo? Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 26: ¿?”
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Me siento un poco satisfecha tras limpiar el cuerpo de Lilia.
Finalmente la oscuridad a engullido el exterior, hace un poco de frío.
—Ya que tenemos agua, ¿Deberíamos irnos a dormir pronto? Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 25: Vamos a dormir juntas. Hagámoslo.”
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Tras hervir el agua, la pasamos a otro contenedor, además añadimos agua para hacer que quedara templada.
—¿No está demasiado caliente? Bueno, usaremos toallas, así que está bien.
—Bueno entonces, voy a limpiarte. Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 24: Limpieza con toallas”
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Editado por Tanuki
Añadí las botellas al inventario una a una.
Entonces, algo curioso. Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 23: La excepcionalmente violenta Lilia”
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¿Ayuda? ¿Con qué?
Entonces, mientras me lo preguntaba, Lilia continuó. Seguí leyendo “¿Una mujer siendo el héroe? – Capítulo 22: Explorando”
Fuera de la ventana, truenos y relámpagos se mezclaban. Las gotas de lluvia eran tan grandes como frijoles, golpeando el frío cristal una tras otra. Era solo de tarde, pero el cielo estaba tan oscuro que parecía que el apocalipsis se acercaba.
Con la cabeza apoyada en sus manos, Tang Feng estaba mirando por la ventana a la ciudad empapada de lluvia.
Algunos mechones de pelo suelto, que parecían ser especialmente suaves, caían sobre sus mejillas. El elegante arco que formaba la parte superior de su cabeza al estar inclinada, le hacía parecer especialmente orgulloso, como un cisne negro.
Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Capítulo 31: ¿Quién querría viajar contigo? (2)”
Cuando ambos hombres adultos estaban intentando tratar al otro como una hembra y tomar el control del beso, este tipo de circunstancias ocurrieron.
Ambos no estaban dispuestos a ser tratados como una hembra por el otro, y estaban incluso menos dispuestos a que el otro lo obligara a tener el papel de mujer. Tal vez eso era lo que el director deseaba ver: cuál de ellos era “un hombre de verdad”.
Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Capítulo 30: ¿Quién querría viajar contigo? (1)”
La llegada repentina de Lu Tian no afectó la programación de la audición.
El primero en subir al escenario y besar a Gino sería Ge Chen, según lo previsto. Inmediatamente después de que el director gritó “acción”, los dos hombres se abrazaron. Con la altura y constitución de Ge Chen, sin importar cuánta fuerza pudiera poseer, sólo parecía ser un lindo e indefenso joven maestro frente al alto y fuerte Gino.
Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Capítulo 29: Prueba de besos (2)”
La inesperada respuesta de Tang Feng hizo que Ge Chen, quien estaba de pie al lado, se congelara en estado de shock. Él le lanzó una mirada de reojo a Tang Feng, con ojos de reproche pero también con alegría, como si dijera “Eres una vergüenza para los chinos”
Tang Feng, sin embargo, no lo creí así. En cualquier caso, lo que decía era la verdad. A él simplemente no le gustaba la gente como Ge Chen que se postraba frente a celebridades extranjeras.
Tampoco le gustaba Gino, así que esas palabras salieron naturalmente. Desde que Gino le gustaba ridiculizarlo con palabras, Tang Feng no dudó en ridiculizarlo de regreso, y muchas veces resultó que hacía que Gino se quedara sin habla.
Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Capítulo 28: Prueba de besos (1)”
¿La emperatriz? ¿Para qué vino aquí?
Durante el banquete del palacio, ella era solamente un “regalo” y fue degradada a una criada del palacio. Xin Yue Ning ya era tan agresiva, pensando en maneras de asegurar su fallecimiento y ahora se le confiere un título de Concubina, cómo Xin Yue Ning la dejaría fuera. Qing Feng miró a Fu Ling, que estaba de pie a su lado y le acarició ligeramente el hombro antes de susurrar: —Hay un espacio para la ropa detrás de la cortina, puedes retirarte allí primero. — Ella puede decir que Fu Ling es reacia a quedarse, en ese caso sería mejor que ella se escondiera para que ella no sea arrastrada a ningún problema. Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 28: ¿Para ser mencionado como hermanas?”
Durante el verano temprano al mediodía, la luz del sol penetró a través del follaje a ambos lados de los caminos del palacio. Cuando brillaba sobre alguien, no sería abrasador, pero seguía siendo deslumbrante. La cabeza de Fu Ling estaba ligeramente bajada mientras seguía silenciosamente al Gong gong, que caminaba delante. Ella no hizo ninguna pregunta sobre dónde será llevada, no porque no le importara, sino porque incluso si ella le pregunta sería inútil. Si el destino era un lugar que no podía ser contado, sus preguntas no le darían ninguna respuesta, sino que haría que otros se sintieran agobiados, así que ¿por qué molestarse? Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 27: Confianza (Parte 3)”
— ¡Muévase más rápido! ¿No quieres comer con estos tontos?
Bajo el cálido sol en el patio abierto, había pilas y montones de cestas llenas de ropas, sabanas y cortinas. Al lado del pozo, había tres grandes piscinas de piedra que estaban empapadas con diferentes tipos de ropa. Diez de las sirvientas del palacio estaban bajo el abrasador sol lavando la ropa sin atreverse a levantar la cabeza. Muchos de ellos tienen dedos blancos hinchados que se debió a largas horas de remojo. Aún así, la vieja mamá estaba todavía en el patio, llorando continuamente. La mujer en la oficina de lavandería son todas las empleadas del palacio de bajo rango y sólo podía soportar tales castigos y reprimendas silenciosamente. Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 26: Confianza (Parte 2)”