Punto de vista de Hari.
—Mis más sinceras felicitaciones, alteza.
En cuanto escuchó mis palabras, Dice me miró a la cara.
—¿Está molesta?
—No, ¿por qué habría de estarlo? Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 26: Sentimientos confusos”
En algún momento, Erich, de nueve años, empezó a notar vagamente que no era normal. Ocurrió no mucho tiempo después de la muerte de sus padres.
¿Cómo podría no saberlo? Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 25.5: Los pensamientos de Erich”
A la mañana siguiente, cuando desperté, pensé por un instante: ¿Lo que pasó anoche fue un sueño?
El interior de la mansión estaba muy silencioso; solo se percibía débilmente fuera de la puerta el movimiento de los sirvientes, que se desplazaban sigilosamente. Mirando el reloj, vi que eran casi las once de la mañana. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 25: No te odio”
Punto de Vista de Hari
—Ah, de verdad…
Suspiré tan pronto como salí de la biblioteca del palacio imperial. Había pasado una hora entera recorriendo el lugar en busca del libro que quería, pero al final tuve que irme decepcionada y con las manos vacías. ¡Qué frustrante! Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 24: Ya no hay vuelta atrás”
Punto de vista de Erich
Erich se sentía tratado injustamente.
Juraba que aquel libro no era suyo; ni siquiera había llegado a sus manos porque él lo quisiera. La prueba era que, desde el primer día de vacaciones al volver a casa, ya se había olvidado por completo su existencia. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 23.5 – ¿Cómo les va a los hermanos Ernst?”
—Eh, bienvenido.
Vi a Erich bajar del carruaje y acercarse, así que levanté una mano a modo de saludo.
—Tú… Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 23: Entrando en un nuevo mundo”
—Qué…
El té tibio resbaló por el rostro de Lavender Cordis. Parecía aturdida, como si no esperara que yo hiciera algo así. Ver su cara me produjo cierto alivio.
—Se equivoca si creía que iba a soportar sus insultos sin decir nada —dije, mirándola fríamente. No pensaba permitir que volviera a hablarme a la ligera. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 22.2: Soy Hari Ernst”
—¿En serio, Kabel?
—Siempre es tan activo y alegre. Da gusto verlo.
Risas joviales resonaron en el comedor. Ahora mismo nos encontrábamos en la residencia Bastier. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 22: Ya no más”
Había momentos en los que, de repente, sentía a Hari como a una extraña. Era algo que le ocurría de vez en cuando desde aquel día en que se encontró con ella por casualidad, con un ramo de flores en brazos. Aquella sensación afloraba sin previo aviso en las situaciones más inesperadas, desconcertandolo. Sin embargo, él se convenció de que era algo que mejoraría con el tiempo. Se dijo que era solo por el largo tiempo que habían pasado separados. Recordándolo ahora, no era más que un pensamiento ingenuo. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 21.5: Eugene”
—Bueno, me voy, Hubert.
—Que tenga un buen viaje, señorita Hari.
Le anuncié mi partida a Hubert, el mayordomo, y salí. Quizás por mis cada vez más frecuentes excursiones, me despidió con una naturalidad ya habitual. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 21: Amor no correspondido”
Actualmente, el nombre que más resonaba en la alta sociedad de Arlanta era, sin duda, “Hari Ernst”.
¿Y quién era ella? Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 20.5: Hari Ernst”
—Disculpe, Alteza, pero mi hermana es muy tímida y reservada. Me temo que le resultaría difícil ser su compañera de conversación.
Tras la sorprendente declaración de Dice, el salón de banquetes se convirtió en un hervidero de murmullos. Y era normal, pues era la primera vez que el Príncipe Heredero invitaba personalmente a alguien al palacio para ser su confidente. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 20: Vientos de Cambio”
El mes pasó volando. Todo avanzó en un abrir y cerrar de ojos.
—Esto es una locura…
¿Pero no es pasarse que ya sea el día del banquete? Me quejé un poco y luego negué con la cabeza mientras me levantaba. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 19: Banquete de sorpresas”
—¡Ya he vueltooo!
Ese grito enérgico era, por supuesto, de Kabel. Ay, nuestro querido segundo hermano mayor. Su voz me resultó un poco molesta. Pero ¡sí! ¡Hoy te perdono aunque me atormentes los tímpanos!
La tensión de los exámenes que nos había mantenido angustiados a Kabel y a mí por fin había terminado, y mi segundo hermano había encontrado su libertad.. Kabel estaba tan emocionado que expresaba su felicidad con cada gesto. Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 18: Finalmente juntos”
—No ha habido nada inusual en lo que he visto hasta ahora.
Ethan Bishop informaba de los eventos del día a su señor, como hacía cada día. El objeto de dicho informe era, por supuesto, Hari Ernst.
—No pude oír la conversación en el interior, pero mantuvo un semblante radiante hasta Seguí leyendo “¡Cuidado con esos hermanos! – Capítulo 17.5: El dolor de Eugene”