—¡Pol! ¡Cálmate! ¿Qué sucedió? ¡Lo que sea que hayas hecho, te perdonaré!
Lucius I, preocupado por Pollyanna, la ayudó a levantarse. Vino aquí para ver a la mujer que amaba y extrañaba terriblemente. No vino aquí para que la mujer que amaba se disculpara con él. Lucius I no pudo ocultar su confusión y, a su vez, el rostro de Pollyanna se puso rígido.
¿N-No lo sabe? ¿Me confesé sin motivo? Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 296”
Lo que Pollyanna no se dio cuenta fue el hecho de que cuando visitó a la princesa Luminae por primera vez, ya tenía unos meses de edad. Pollyanna estaba siendo injusta cuando comparó al recién nacido Estofado de Perro con la princesa Luminae. Pollyanna, sin embargo, no se dio cuenta de este hecho. Todo lo que podía sentir era molestia y desesperación. No tuvo la paciencia para entender a su bebé; ni siquiera hizo un esfuerzo. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 295”
Asmodeo continuó hablando.
【—«Tres formas de sobrevivir en un mundo en ruinas», entre las encarnaciones, es una historia conocida como la Revelación… ¿has oído hablar de ella?】
Ante esas palabras, la pálida Han Sooyoung dio un paso al frente.
—¡Tú! ¿Qué demonios has venido a hacer aquí? Seguí leyendo “Lector Omnisciente – Episodio 65: El bien y el mal (2)”
Tang Mo se aferró con fuerza al cuerpo de la gran lombriz para evitar caer. Mientras excavaban, la tierra que arrojaban humedeció su cabello, cara y ropa.
Detrás de él, podía oír el ruido de los bichos al cavar, pero no eran tan rápidos como las lombrices. Entonces, decenas de escupitajos les fueron arrojados. Cubrió su cuerpo en la espalda de la lombriz de tierra, minimizando el área de su exposición. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 114: ¿Alicia en el País de las Maravillas?”
Después de eso, entramos en la tienda vacía más cercana. Inmediatamente después de que Félix fue a recoger a Hannah, me quedé sola con Ezequiel por un tiempo.
—Príncipe Alpheus. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 152”
Wakaba con botas de lluvia ese día se convirtió en un suceso desagradable. Algunas personas afirmaban que estaba afectando la imagen y la dignidad de Zui’ran.
Pensé que estaban provocando un gran alboroto por nada, pero mucha gente estaba bastante orgullosa de ir a Zui’ran y parecía que sus acciones les resultaban difíciles de aceptar. Mientras me unía al Club de Artesanías, aparentemente la propia Presidenta de Pivoine estaba ocupada dándole a Wakaba una severa paliza verbal. Debido a que la Presidenta tenía el ojo puesto en ella, aún más estudiantes la evitaban. Seguí leyendo “Viviré con humildad y confianza – Capítulo 105”
Los zapatos sexys lanzados recientemente se estaban vendiendo muy bien. No estaba segura si era porque antes no teníamos productos así en la tienda o si era por lo bien que modelaba Vanette, ¡pero las ventas iban muy bien de cualquier modo!
A Michael le molestaba un poco cada vez que veía un nuevo cartel, pero su molestia desaparecía rápidamente cuando le daba una copia del mismo… Vanette estaba enojada porque él recibía esos carteles como regalos, pero era la mejor manera de conseguir que su amante cooperará, así que al final ella entendía un poco. Seguí leyendo “Dinero de consolación – Capítulo 89: Los negocios y el amor no se mezclan”
—¿Estás bien familiarizada con mi padre? Vaya. ¿En serio?
—Por supuesto. Me llevo muy bien con tu padre. Incluso te envié regalos para tus celebraciones de cumpleaños antes.
Mientras caminábamos juntos por el pasillo brillantemente iluminado hacia el comedor de la escuela, tuve una conversación con la persona que finalmente encontré después de todo este tiempo, el hijo del Marqués Molton, Zephyr Molton. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 154: Dos saludos diferentes”
Está bien entonces. Mi vida escolar comenzó con una pequeña discusión con el hijo del archiduque, pero aparte de eso, no parecía haber nada nuevo o especial al respecto.
Es porque no hay mucho cambio en mi rutina diaria sin importar dónde esté. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 153: La vida escolar es abrumadora”
—Ahora bien, ya que estamos aquí, ¿qué tal si te presento a mis amigos?
—De acuerdo, será un honor conocerlos.
—A todos, permítanme presentarla. Esta es la Condesa Menor Eliza Kaldia Einsbark. Eliza, estos son los hijos del Archiduque Dovadain, el Vizconde Grays y el Barón Eric. Y este es el Barón Sieghart de la familia Rolentsor. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 152: Balance entre daños y reparaciones”
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—Su Majestad, Sol Único del Imperio.
—Oh, señorita Aristia, aquí está. Siéntese allí.
—Sí, Su Majestad. Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 13: La celebración del Día de la Fundación (7)”
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El clima había sido estupendo ayer, pero hoy estaba excepcionalmente nublado. En realidad, aunque estaba de vacaciones, tenía que ocuparme de algunos asuntos urgentes y me pasé por el Escuadrón de Caballeros.
Tras llevar los documentos revisados que había terminado al despacho del comandante, ordené el montón que había sobre la mesa en urgentes y no urgentes. Como último paso, dejé una nota resumiendo los montones de documentos ordenados y salí del despacho del comandante.
Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 13: La celebración del Día de la Fundación (6)”
—Me has enfurecido con éxito.
Un haz de luz floreció, mientras una chica de pelo púrpura vestida con un vestido gótico negro salía de la luz.
La expresión de Hisith cambió.
Los globos oculares negros en la mancha roja de luz también empezaron a moverse.
Kali miró a Hisith con una mirada gélida mientras decía con frialdad: Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 139: ¡Espera, debes esperar!”
En el mundo blanco y puro.
Chen Lingcun comenzó a narrar su historia.
—Soy a la vez humano y dragón. También puede decirse que soy un humano que puede “transformarse en dragón”. En los registros históricos, la existencia de nuestra raza se conoce como la raza del “Dragón Sagrado Blanco Dorado”. Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 138: Una pena que debe ser ahogada”