—¡Rompe, oh, realidad! ¡Destroza, oh, espíritu! ¡Exilia este mundo! ¡Cumple el pacto de sangre! ¡Te convoco aquí, joven Rey Demonio!
En el parque del atardecer, un chico infantil y apuesto colocó su mano izquierda sobre su pecho, su mano derecha estaba estirada con los dedos separados, aparentemente queriendo liberar alguna cosa asombrosa de su palma. Su expresión era solemne y seria, sus ojos brillantes como las estrellas reflejaban una figura que parecía contener toda la oscuridad del mundo. Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 1: Elige, chico”
