—Por favor esperan, vosotros tres.
Cuchillos, cadenas y bombas. Eché agua sobre los tres que había sacado sus armas. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 52: Sombra en la oscuridad”
—Por favor esperan, vosotros tres.
Cuchillos, cadenas y bombas. Eché agua sobre los tres que había sacado sus armas. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 52: Sombra en la oscuridad”
—Oi, levántate rápido.
Junto con esas duras palabras, fui despertada con una patada. Aunque dije una patada, no es que fuera pateada, pero sentí que mi espalda era agitada con su pie. Naturalmente, eso no me hizo querer levantarme. Miré a Terrier-chan mientras me cubría con el futón. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 51: Avanzar en la noche”
El lugar tras el estrecho agujero era sorprendentemente amplio.
Los ojos de vampiro pueden ver sin problema en la oscuridad. Con unos ojos tan convenientes, miré a mis alrededores. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 50: Escondite”
—El sol ya ha salido, Chihuahua, muévete.
—Vale, ¡está bien! Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capitulo 49: Juntos con la Troupe de bandidos”
—Oh… bueno, ¡tu eres la mujer pervertida de esa vez!
—Oh, os acordáis, y no soy una mujer pervertida. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 48: Bienvenidos compañía de bandidos”
Alcanzamos la montaña Mariot tarde en la noche, decidimos cruzar la montaña tal cual. Oswald-kun dijo que ya que parecen haber algunos guardias fronterizos, es mejor dejar el reino secretamente aprovechando la oscuridad. Afortunadamente, todos incluida yo somos buenos en la noche. Incluso de noche no hay inconvenientes para ver. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 47: Un mundo estrecho, una montaña ancha”
—… entonces, ¿Arge-san, planeas ir a la República?
—Sí. Secretamente, no quiero destacar demasiado. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 46: No estoy lo suficientemente desesperada como para prepararme en 40 segundos”
—¡Lo hice!
— ¡Nya!
La primera cosa que escucho al despertar de mi sueño fue una fuerte voz que me hizo soltar un grito sorprendida. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 45: Loli de alta tensión”
Cuando mi conciencia empezó a apagarse, tuve un sueño. Era un recuerdo de mi vida pasada. Experimenté lo que hice de nuevo, en forma de sueño. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 44: Los sentimientos del chico.”
Nombre: Kuzuha
Raza: Bestias (Familia de zorro) Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capitulo 43.5: información de personajes: Kuzuha y Ruts”
—…. Fuuu….
Sacudida por la espalda de Neguseo, solté un gran bostezo hacia el cielo. Tomé aire fresco mientras bostezaba. Siento un poco de frío.
—Quiero ropa. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 43: Primera amiga”
Mi cuerpo se siente ligero…
Nunca me he sentido así antes, algo como… flotar. Aunque me siento triste, perdí a mi amada Okaa-sama mi corazón se volvió pesado. Pero cuando mi pie pateó el suelo, todavía me siento tan ligera. Puedo sentir mi cuerpo entero lleno de poder. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 42: Hoguera ceremonial”
Cuando regrese a la cabaña, veo que Kuzuha-chan ya duerme, tumbada en la pila de paja, usando su cola como almohada.
Sus ropas están estropeadas, así que hay varias manchas expuestas y zonas rasgadas, tal vez se pinchó con la paja. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 41: Una lágrima”
Aquello lo había dicho un hombre con un timbre de voz relajado que bajaba parsimoniosamente la escalera hacia el sótano. Claramente intenta verse como un mago con la ropa que lleva puesta. Viste una bata cara adornada con bordados dorados. Tiene cabello oscuro mezclado con azul. Y aunque no estoy segura por su rostro asumo que está entrado en sus veinte… Como la bata es grande no alcanzo a ver su musculatura… pero me resulta claro que tiene una cara angosta con ojos púrpura. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 40: La Ambición de Ruts”
Inmediatamente después de regresar a mi forma de vampiro, cubrí mi nariz.
… las cebollas son malas. Seguí leyendo “El vampiro reencarnado solo quiere una siesta – Capítulo 39: La Madre en el sótano”