La consorte favorita del Príncipe Demonio – Capítulo 103.2: No quieres responder, entonces te besaré (1)

Traducido por Selena

Editado por Meli


Murong Qi Qi recuperó su arma.  Jia Lan sintió un dolor en la palma de la mano, la extendió y se vio numerosas heridas finas que se abrieron al instante haciendo que la sangre saliera a chorros

¡Una mujer despiadada!, la maldijo en su interior y presionó sus puntos de acupuntura para detener la hemorragia.

¿Cómo logró herirlo así? ¿Lo hizo con los hilos de la tela?

—Debes sufrir por salvar a alguien de mí. Jia Lan, no me importa quién eres o qué tipo de motivo tienes.  Si me detienes de nuevo, no será solo una herida en tu mano.

Murong Qi Qi golpeó con su arma el el tobillo de Murong Qing Lian.

—¡Ah! —gritó de dolor.  Todo su pie estaba cubierto de sangre.

—¡Tú…! —Jia Lan se enfureció.

Murong Qi Qi detuvo su ataque.

—¡Bueno! Tenía que desahogar mi ira. ¡Ahora mi espíritu y humor son buenos! ¡El color rojo de la sangre tiene la atmósfera del Año Nuevo! ¿Dónde está el árbitro para dar los resultados? ¡Esta princesa tiene hambre y quiere ir a cenar!

Los tres duelos anteriores fueron sencillos. Y la sangre que corrió en el último hizo que la gente adquiriera un nuevo entendimiento de la princesa Zhao Yang.

—¡Anuncio que Bei Zhou es el ganador! —La voz del árbitro se extendió a los oídos de todos.

—¡Ganamos! Ganamos! —vitorearon los ciudadanos de Bei Zhou.

El orgullo nacional llenó el corazón de todos. Después de 25 años, Bei Zhou se convirtió en el ganador del torneo de los cuatro países. ¡Esta fue la mejor noticia que habían escuchado en este invierno!

Al ver a todos tan felices, Murong Qi Qi se relajó. Bajó la escalera y se dirigió hacia Feng Cang que la había estado esperando.

—Príncipe, ¡ganamos!

Él asintió.

—¡Vamonos! —Le puso el abrigo de piel de zorro

Dos pasos después Murong Qi Qi se detuvo. Giró la cabeza hacia la plataforma: Jin Yu había vendado la mano de Jia Lan y Murong Qing Lian había sido llevada para recibir tratamiento. Aunque ganó, se sentía incómoda por no haber matado a Murong Qing Lian. Arrojó la muselina al suelo.

—¡Su Mei, quémala! ¡Está manchada con la sangre de una perra, está sucia!

—¡Sí! —Cogió la muselina, se hizo a un lado y la quemó hasta convertirla en cenizas.

Murong Qing Lian tembló cuando escuchó la palabra «perra». Si Jia Lan no la hubiese ayudado de seguro estaría muerta sobre la plataforma.

Al contrario Jia Lan, se rió. ¡Esta mujer en verdad le guarda rencor! Era consciente que la princesa no lo vería con buenos ojos a partir de ahora.

—Señor, ¡¿Puede reírse aún con el dolor?! —Jin Yu le aplicó la medicina con cuidado—. Esa mujer es poderosa. Podría herir a cualquier solo usando una muselina roja. ¡No podría saber eso viendo su apariencia! ¡Ella es mucho más poderosa que Murong Qing Lian! ¡No puedo creer que usted se lesionara para salvar a alguien inútil. ¡¿El señor tiene una tendencia a la autolesión?!

—Jin Yu, ya estoy herido. Todavía te alegras de mi calamidad y te deleitas con mi desastre. ¡¿No puedes sentir un poco de lástima por mí?! Mira lo protectoras que son las criadas de Murong Qi Qi con ella. ¿Por qué sigues actuando con ingratitud después de haberme seguido durante tanto tiempo?

—¿Mi sentir no es obvio? Aunque mis palabras son duras de escuchar, tengo razón, ¡ah! Le importa demasiado su amistad con Misha que hoy, fue humillado. Estoy furioso, pero sé que esto no tiene nada que ver con Murong Qi Qi. ¡El que humilló al señor es el mismo señor!

Jin Yu no era viejo, pero cada palabra que dijo era muy lógica. Jia Lan no pudo evitar sacudir la cabeza. Su mirada siguió la espalda de Murong Qi Qi hasta que ésta desapareció.

Vio su mano vendada e imaginó la sonrisa de Murong Qi Qi c

Misha, ¡me trajiste una gran calamidad! Si Murong Qing Lian no es a quien buscas, yo mismo se la entregaré a esa mujer…

El doctor ni siquiera la había tocado todavía, cuando ella gritó que era doloroso. Sus tobillos y rodillas dislocados fueron colocados en su lugar, pero las finas heridas se sintieron como agujas que le perforaban el cuerpo. En especial el pie izquierdo que fue el último golpeado por Murong Qi Qi. En su piel, no había ni un solo lugar intacto. Tenía heridas entrecruzadas por todas partes.

—Doctor, ¿cómo está ella?

De los cuatro concursantes de Xi Qi, solo Li Yun Qing no fue herido y se convirtió en el responsable.

—Es sólo una herida en la piel. Nada grave. —Le aplicó la medicina; sin embargo, algunos lugares eran demasiado íntimos. Así que, debía aplicarla ella misma..

Su cuerpo le dolió con cada movimiento. Cada herida era como hilos, que ardía de dolor. ¡¿Cuándo había sentido tanto dolor antes?!

¡La maldita perra de Murong Qi Qi quiso matarla! ¡Si no fuera porque Jia Lan extendió una mano amiga, ella la habría torturado, poco a poco, hasta morir!, pensó y se llenó de odio.

Fue derrotada por Murong Qi Qi, esa basura. Cuando regrese, sería la burla de los demás. ¡No! ¡Debía vengarse por la humillación! ¡Si no, no tendría la cara para volver a Xi Qi!

A pesar de que todo su cuerpo estaba adolorido, cojeó hasta donde estaba Jia Lan. Sujetó un puño con el otro demostrándole sus respetos y le agradeció.

—No hay necesidad de agradecerme. Lo hice por otra persona. —No la miró y se alejó con Jin Yu.

—¡No importa lo que pase, todavía te lo agradezco! —Se inclinó.

Jia Lan se rió y giró la cabeza.

—¡Tuviste suerte esta vez! Sin embargo, debo recordarte que no eres alguien que pueda permitirse el lujo de ofender a Murong Qi Qi. Haz lo que ella dijo. ¡Vive tu vida mientras te comportas! ¡Este es mi consejo para ti! —Se fue sin volverse.

Murong Qing Lian olvidó que había rogado por su salvación e hizo un sonido de desprecio. Su pequeña autoestima fue herida por la última frase de Jia Lan.

¿Qué quiso decir esa persona? ¡Cómo es que lo hizo sonar como si compartieran los mismos pensamientos que Murong Qi Qi!

—¡¿Qué clase de cosa se atreve a enseñarme?! —Tuvo una rabieta; la gratitud en su corazón por Jia Lan se había ido.

⧫⧫⧫

Dentro del carruaje, Murong Qi Qi se acurrucó en los brazos de Feng Cang. Estaba callada como un gato bien educado, Feng Cang no comprendió su comportamiento.

—¿Qué sucede? —Le acarició el negro y sedoso cabello. Sus labios le tocaron la frente—. ¿Sigues pensando en Murong Qing Lian? ¿Qué tal si encuentro a alguien que la atrape?

—No es necesario. —Se apoyó en su hombro y sus dedos jugaron con el pelo de él, sus ojos brillaban con astucia—. Estaba pensando en quién es Jia Lan. ¿Qué relación tiene con Murong Qing Lian? Wangye, he estado sintiendo que las pruebas que Dong Lu hizo en este torneo fueron un poco extrañas. Creo que hay una mente maestra que les dio su apoyo. Es sólo que, no sé si esa mente maestra es Jia Lan o no…

—Jia Lan es alguien de la isla de Penglai.


Selena
o también quiero saber quién es Jia Lan y el misterio de la isla de Penglai, bastante sospechoso, y ese tal Misha aún más misterioso… Esto se pone bueno Meli… ¿Qué piensas?
Meli
Estoy segura que Jia Lan, quien quiera que sea, se vengará una vez que sepa que la quinceañera diabólica no es la persona que busca. Y lo siento, pero en este capítulo, no pude evitar pensar en el Cruz Azul, equipo del futbol mexicano con más de 20 años sin ganar un campeonato...

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