Beatrice – Capítulo 19: El archiduque

Traducido por Den

Editado por Sakuya


Chloe se sintió avergonzada de que el archiduque la viera mientras dormía, pero prefería eso a hablar con él cara a cara.

Me habría levantado si hubiera considerado que mi descanso era un problema. 

Y si la iban a matar, era mucho mejor morir durmiendo. No deseaba morir sintiendo un miserable miedo, como pasó con la princesa Alicia.

Aunque quise quedarme despierta, mi cuerpo no está bien. Se cansaba rápidamente después de pasar varios días seguidos subiendo y bajando la montaña sin comer bien. Después de que regresaba de su viaje matutino a Nalusuwan, estaría impaciente por saltarse las comidas e irse directamente a dormir.

No tengo una manta ni una cama adecuada, por lo que tampoco duermo bien. Observó a Howl mientras se masajeaba su lumbar adolorido. El hermoso semental se había recuperado considerablemente, ahora podía sentarse y pasarse con toda libertad. Respondió al tratamiento inesperadamente bien.

A pesar de que no estaba segura de cuánto tiempo tenía que seguir alimentándolo con flores de ancla, decidió seguir haciéndolo durante un par de días más. Él había comenzado a aceptar más y más comida a medida que se recuperaba, y no importaba cuántas hierbas trajera de Nalusuwan, un solo lote no bastaba para más de un día. Pero comenzó a preocuparse mientras esperaba a Trigger y acariciaba el lomo del caballo.

¿Hoy tengo que enfrentarme al archiduque? La idea era inquietante, e incluso si volvía a quedarse dormida temprano, no parecía probable que fuera a enfadarse lo suficiente como para matarla.

Durante su vida entre los aristócratas, como la princesa Beatrice, había aprendido mucho sobre ellos. El rey de Elpasa fingía afecto; en realidad era un hombre oscuro por dentro. Aunque era su padre no logró sentir ningún vínculo familiar con él.

Le habían dicho que la familia del archiduque era la más poderosa del imperio. A pesar de que el fuerte imperio no podía compararse con Elpasa, estaba muy familiarizada con la naturaleza de los aristócratas, incluso aquí. Se consideraban a ellos mismos como los elegidos y creían que los plebeyos y los esclavos sólo existían para servirlos.

El archiduque se parecía a ellos a causa de su facilidad para matar a otros. Pero su instinto le decía que era un hombre de palabra.

Los Graham no rompen sus promesas, ¿eh? Eso fue lo que escuchó sobre la familia. Él tampoco parecía frívolo. Su voz baja, clara y sincera lo hacía parecer digno de confianza, y su forma de hablar cortante sugería que no perdía el tiempo diciendo cosas innecesarias.

Era como si estuviera solo en el mundo y no esperaba que otros se le acercaran. Hablaba cuando quería, sin importarle nada y sin mostrar ninguna pizca de emoción. No trataba de usar a los demás ni identificar la debilidad de alguien para usarla para dominarlo.

Probablemente ha vivido toda su vida en el poder. Aquellos que nunca han perdido nada eran justos y honorables. Cuidaban a sus sirvientes si eran trabajadores y honestos. Sentía que el archiduque podía ser esa clase de persona… Bueno, podría serlo. Todavía no lo conocía demasiado bien.

Él podría haberle hecho cosas peores a ella, una princesa de la nación que derrotó, pero no lo hizo. Aunque la muerte de Alicia fue trágica, Chloe entendía las guerras y que tuvo suerte de evitar una tragedia mucho mayor. Y, aunque odiaba admitir esto, se debía a la decisión de Alexandro de perdonarle la vida a la princesa de cabello oscuro de Elpasa.

A pesar de saber que visitaría el lugar, Chloe fingió estar dormida. No era como si me hubiera ordenado directamente que me quedara despierta hoy. Además, no veo la razón por la que debería hablar con él. Debería comprobar la recuperación de su caballo y dejarme tranquila. 

De todos modos, debió haber visitado los establos para mitigar sus sospechas hacia la esclava que cuidaba de su caballo favorito. Una vez confirmó que el animal se encontraba bien, se marchó de inmediato sin despertarla. El palacio imperial estaba ocupado con los preparativos para el torneo, incluso los establos tenían que dedicar la mitad de su personal a este acontecimiento. Dada la importancia del torneo como el evento más grande del imperio, el archiduque también debía estar muy ocupado.

—Oye, ¿ahora está mejor?

—¡Oh, Dios mío! —Chloe se sobresaltó por la voz inesperada que vino desde atrás.

—¿Qué es tan sorprendente? Sólo soy yo. Eres un gato asustadizo —Trigger apareció detrás de ella y miró al caballo—. Recuerdo que estaba enfermo y desangrándose por el suelo hace unos días, pero parece que se encuentra mucho mejor.

—Sí, señor.

Trigger, que estaba asombrado por la rápida recuperación, no pudo dejar de mirar al animal. Una vez que Howl pudo ponerse de pie solo, nunca más trató de volver a sentarse o recostarse. Aunque no sabía mucho sobre caballos, pudo entenderlo al instante: tenía un fuerte ego. Tenía sentido, dado su estatus como el corcel perteneciente al segundo al mando del ejército.

—Parece que sus excepcionales habilidades lo ayudaron a recuperarse rápidamente, señor —respondió en voz baja, ansiosa por partir hacia la montaña.

—No le pusiste un hechizo mientras yo no estaba, ¿verdad? —bromeó Trigger mientras se volvía para abandonar los establos. Parecía como si le hubiera leído la mente.

Soltó una risita sin responder. Habían conversado bastante durante sus viajes diarios a Nalusuwan.

A pesar de su apariencia, él acababa de alcanzar la mayoría de edad. Una vez llegaron a conocerse, demostró ser travieso y muy sensible. A menudo le pasaba mensajes de Jorge y era de gran ayuda para ella. Aunque debía estar queriendo disfrutar de las festividades del torneo, la ayudaba sin descanso a recolectar hierbas. De hecho, estaba agradecida de tenerlo de su lado.

Es una persona graciosa. Hablaba de todo: desde el torneo de combate, hasta chismes triviales sobre la enfermería, lo que hacía entretenido su viaje de recolección a Nalusuwan.

Después de regresar a los establos y alimentar a Howl con más hierbas, se quedó despierta durante la hora de la cena. Esperó al archiduque, luchando contra la fatiga. Debido a lo que el guardia le había dicho, se sentía incómoda de irse a dormir temprano.

Pero no me atrevo a tener otra conversación con él. Mientras esperaba, el recuerdo de su último encuentro la inquietó. Sabía que quedarse dormida temprano no era el mejor movimiento, pero pensar en él la aterraba.

Creo que debería evitarlo todo lo posible. Todavía no la había lastimado de ninguna manera. Sin embargo, el sonido de sus pasos, su físico robusto que se parecía a una inmensa pared y, sobre todo…

—Mátenla. Luego dejen colgando su cabeza en las puertas del castillo. 

Su voz ordenando su muerte, absolutamente desprovista de vacilación o preocupación, persistía en sus oídos, mientras la imagen del archiduque asesinando a la princesa Alicia estaba grabada en su cabeza.

Habiéndolo experimentado una vez, Chloe temía a la muerte por encima de todo. Independientemente de cómo vivía, no quería morir. Estaba agradecida y satisfecha con el simple hecho de estar viva. Ya fuera una esclava o una sirviente, su vida era valiosa.

Aunque le había prometido perdonarle la vida si salvaba a Howl, no podía borrar el vivo recuerdo de su primer encuentro, en el que él ordenó su muerte. Fue el día más aterrador de su vida. Sólo pensar en la espada cortando su delicado cuello…

Estaba especialmente asustada de que si descubre que era la princesa Beatrice, intentará terminar el trabajo.

Podía recordar claramente la espada empalando el torso desnudo de la princesa Alicia y su movimiento decidido y firme. En una ridícula fantasía, superpuso automáticamente su rostro sobre la imagen de Alicia en su cabeza. Sintiendo escalofríos por todo su cuerpo, decidió cerrar los ojos y dormir.

¿Y si comienza a indagar sobre mi origen? 

Suspiró y se liberó de ese pensamiento.

¡Tonterías! Soy una esclava, por lo que seguiré siendo un objeto aburrido a sus ojos. 

Y planeaba que siguiera siendo de esa forma.

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