Dama a Reina – Capítulo 76: Creo que te amo

Traducido por Kiara Adsgar

Editado por Yusuke


—Así es, lo olvidé. Últimamente he estado demasiado distraída. ¿Y qué hay de los preparativos? —preguntó Rosemond.

—Se ha asegurado un proveedor. Estará listo a tiempo —respondió Glara.

—Muy bien… así es como debería ser.

Rosemond asintió, luciendo satisfecha. Esta vez, no solo enfrentaria a la reina. Además quería ver a Lucio ser humillado también.

—Asegúrate de que no haya errores. Si esto falla como el incidente con los delegados de Christa, lo pagarás caro.

—Por favor, no se preocupe, Su Majestad —dijo Glara, dirigiéndose a Rosemond como si ya fuera la reina—. Nadie se dará cuenta de este plan en lo más mínimo. —Glara tenía confianza y, con toda honestidad, Rosemond no tuvo más remedio que confiar también en este plan. Con una sonrisa expectante, Rosemond comenzó a pensar en la mejor manera de arruinar el banquete de cumpleaños de Su Majestad.

♦ ♦ ♦

Lucio abrió lentamente los ojos antes de mirar a su alrededor. A juzgar por su entorno, definitivamente estaba en el Palacio Central, acostado sobre su propia cama.

—¿Fue un sueño? —murmuró para sí mismo, aturdido.

¿Esa noche de ardiente pasión inducida por drogas fue un sueño o real? Lucio frunció el ceño, su memoria estaba demasiado borrosa. En ese momento, una criada entró en la habitación.

—Su Majestad, ¿debería traerle un vaso de agua?

—En lugar de eso —preguntó en un tono confundido—. ¿Dónde estuve anoche?

—Ah. —La expresión de la doncella cambió—. Su Majestad pasó la noche en el Palacio de Iste con la reina.

—¿Lo hice?

—Sí, Su Majestad. Los guardias lo trajeron al Palacio Central esta mañana.

—¿Y qué hay de la reina?

La criada debatió si decirle pero, al final, respondió fielmente.

—Su Majestad está en el Palacio de la Reina.

Lucio estaba un poco sorprendido, pero no obstante le dijo a la criada que era libre de irse. Luego bebió el vaso de agua tibia que ella había dejado atrás y se dedicó a reflexiono en sus pensamientos. La vergüenza permanencia grabada en su rostro.

—Estoy loco.

Aunque no era mi primera vez, si era la suya. Debí haber sido más considerado… Lucio se golpeó en la cabeza como si fuera un castigo. Tú pedazo de basura.

—Aah…

Me pregunto si está bien, pensó Lucio, luciendo grave. Por un lado, si fuera a visitar el Palacio de la Reina, no sabría cómo enfrentarla, pero por otro lado, si no fuera, sería odiado aún más de lo que ya era. Después de pasar una hora sin moverse ni una pulgada, Lucio decidió visitar a Patrizia y se levantó de su asiento.

♦ ♦ ♦

Patrizia no se dio cuenta de las consecuencias de dormir toda la tarde hasta que se despertó. Había desperdiciado todo el día aliviando el dolor que sentía por una sola noche de pasión, y terminó con mucho más trabajo para ponerse al día. Además, se acercaba el banquete de cumpleaños del emperador.

Aunque dijo que iba a dejar la mayor parte de la planificación a Mirya, todavía había algunas cosas que tenía que hacer con sus propias manos. Por lo tanto, la cantidad de trabajo que tuvo que hacer no había disminuido en lo más mínimo.

Mientras miraba las propuestas de presupuesto sobre la cantidad de chocolate en el banquete, una sirvienta entró y anunció una llegada.

—Su Majestad, Su Majestad el emperador ha llegado.

Patrizia frunció el ceño. Su relación ya tensa solo se había vuelto más incómoda después de la noche anterior, y parecía que el emperador solo tenía el objetivo de hacerlo aún más incómodo para los dos. Ella no quería hacer nada más que cerrarle la puerta en la cara, pero se las arregló para contenerse.

—Déjalo entrar.

Pronto, el emperador entró en la habitación. Al verlo entrar como siempre, irritó a Patrizia. ¡Tengo tanto dolor, pero tú… ! Sin embargo, para ser justos, no había nada que Lucio pudiera haber hecho al respecto. Patrizia mantener su compostura habitual.

—Saludos al Sol del Imperio, Su Majestad el emperador. Gloria al Imperio Mavinous —saludo.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Lucio.

¿Lo primero que pregunta es sobre mi cuerpo? 

Patrizia lo miró con dudas.

—Me disculpo, pero estaría mintiendo si dijera que estoy bien.

—Si ese es el caso, entonces deberíamos llamar al doctor del palacio…

—No es lo suficientemente grave como para que eso sea necesario.

—Más importante aún, involucrar otra personas en el asunto, solo confirmaría la realidad de nuestra primera noche.

La expresión de Lucio se convirtió en arrepentimiento.

—Me disculpo. Todo fue resultado de mi descuido.

—Según tengo entendido, no hay nada por lo que pueda disculparse, Su Majestad —dijo Patrizia en un tono plano—. Fui quien lo inició. No es como si me hubieras forzado a la situación y, como todos sabemos, los dos somos una pareja de esposos.

Aunque dijo todo esto, Patrizia no parecía emocionada.

—Por lo tanto, está bien, Su Majestad. Si los eventos de la noche anterior le causan molestias, no dude en descartarlo de su memoria.

—¿Lo has descartado de tu memoria?

—Si es lo que deseas, entonces lo haré —dijo Patrizia con frialdad.

Una mirada herida apareció en el rostro de Lucio. Aunque Patrizia se encogió ante la vista, no podía derribar su orgullo en este momento.

Lucio habló:

—Parece que nuestro tiempo juntos anoche fue trivial para ti, ya que estás dispuesta a olvidarlo o recordarlo según mis deseos.

—No es como si la situación se diera por que me amas. Solo me abrazaste por tu lujuria incontrolable, así que no fue una noche de importancia para ninguno de nosotros.

—Fue nuestra primera noche juntos —dijo con voz honesta.

—¿Y eso qué importa? —preguntó ella fríamente—. Para mí, fue una noche de dolor. Nada más y nada menos.

—Parece que estás intentando herirme deliberadamente —dijo.

—Si continúas actuando de esa manera, solo me molestare más, Su Majestad. —Ella soltó una risa incrédula—. Fuiste la primera persona que me hirió, y reconociste eso… a pesar de todo mi desprecio decidí abrazarte anoche. Así que por favor, olvida lo de anoche. Por favor olvida todo —dijo cansada.

—Sabes, cuando te abracé anoche, tuve un pensamiento ingenuo. —Lucio se adelantó—. Pensé que tal vez podrías abrirte a mí. Creí que dado que nuestros cuerpos se habían unido como uno solo, me mostrarías incluso una pequeña parte de tu corazón.

—Normalmente, dicen que una mujer nunca puede acostarse con un hombre por el que no siente nada pero… no lo sé. Fui perfectamente capaz de hacerlo anoche. —Patrizia bloqueó su corazón implacablemente—. Las mujeres en el barrio rojo son capaces de acostarse con hombres sin ningún sentimiento. Si realmente te molesta, entonces…

—¿Por qué debes degradarte así? ¿Crees que me lastimaras más al hacer eso? —Lucio intervino—. Si eso es lo que pretendías hacer, entonces felicidades, lo lograste. Por tu culpa, me siento aún más herido.

—¿Por qué? —preguntó Patrizia—. ¿Por qué estás herido?

—Porque… —comenzó.

No, no lo digas.

—Porque yo…

Cállate. No digas nada.

—Porque creo que te amo.

Finalmente, la caja de Pandora se había abierto.

♦ ♦ ♦

Amor.

Cuando esa sola palabra salió de sus labios, Patrizia no pudo evitar burlarse.

—Amor, dices…

—Justo el otro día, Su Majestad también amaba a la marquesa.

Lucio la miró sin saber qué responder.

—Sí, ese es el tipo de amor que sientes por mí. Es solo un malentendido —dijo Patrizia con ojos tristes—. Me estás confundiendo con la marquesa porque te compadecí cuando estabas herido.

Esa estúpida yo que fue engañada y traicionado por esas heridas del corazón, y sintió la más mínima sinceridad hacia ti, ya no está.

—Si le contaras la historia de tu pasado a otra mujer, y si esa mujer llorara por el dolor y el sufrimiento que tuviste que pasar, ¿también hubieras amado a esa mujer?

—Yo…

Cuando los errores de su pasado se hicieron evidentes, el emperador no pudo decir nada. Todo lo que Patrizia dijo era verdad.

—Parece que no puedes negarlo. Ya que hay evidencia de ello y tu corazón. Corazón, dices. —Patrizia esbozó una sonrisa triste—. Te mostré mi corazón. Cuando me contaste tu pasado.

No debería haberlo escuchado en ese entonces.

—Así que por favor no esperes más y por favor no hables de amor.

Debería haber sabido que mi simpatía por ti sería en vano.

—A partir de ahora, no pasará nada entre nosotros.

Las palabras de Patrizia fueron como un cuchillo para el corazón de Lucio.

♦ ♦ ♦

El día del cumpleaños del emperador, Patrizia se puso un vestido blanco puro. Sus sirvientas insistieron en que usara algo más elegante, pero Patrizia realmente no tenía ganas de felicitar al emperador en su día.

—Saludos a Su Majestad la reina. Gloria al Imperio Mavinous.

—Ha pasado un tiempo, conde Grancia.

Patrizia se puso de pie como una muñeca, saludando a los nobles que asistieron al banquete. Todos sus pensamientos y preocupaciones pronto desaparecieron cuando se enfoco en los movimientos superficiales ante los aristócratas, recordando los nombres y título de cada noble. Por supuesto, aparte de eso, sus pensamientos ya se estaban volviendo confusos, como si realmente se estuviera convirtiendo en una muñeca.

—Pareces un poco cansada, Su Majestad —le dijo Mirya preocupada.

—Pero estoy bien, Mirya —respondió Patrizia con voz fría.

—Siempre dices eso.

—Tal vez es esa época del mes —dijo Patrizia en voz baja, y Mirya asintió en comprensión.

—Sería bueno si pudiera terminar pronto, pero parece que eso no será posible en este momento.

—Nada que podamos hacer, supongo —dijo Patrizia, con la cara llena de cansancio—. ¿Podrías traerme un dulce cóctel?

—Sí, Su Majestad. Por favor espere un momento, lo traeré de inmediato.

—Está bien. Tómate tu tiempo.

Con una pequeña sonrisa, Mirya asintió y fue a buscar un cóctel. De repente, Patrizia se tambaleó cuando sintió una repentina ola de mareos, luego sintió que alguien la tranquilizaba.

—Ten cuidado —dijo esa persona.

Patrizia se congeló y su piel se erizo en cuanto identifico la voz. Ella miró tranquilamente detrás de su hombro.

—Saludos a Su Majestad el emperador. Te felicito por tu cumpleaños.

—He escuchado eso de todos los que he visto el dia de hoy —dijo Lucio y soltó una risa amarga. Claramente encontraba todo esto tedioso.

Patrizia no dijo nada. De repente le recordó su primera discusión después de esa fatídica noche. Aunque había estado emocionada por lo que pasó, ahora no sentía tanta fuerza por eso. En todo caso, sintió como si hubiera sido demasiado dura y confrontativa con él, y casi se sintió mal por ello en retrospectiva…

—¿Te sientes mal? Te ves demacrada —señaló Lucio.

—Parece que el maquillaje de esta noche realmente no me queda bien.

—Tonterías —negó con vehemencia. Patrizia no dijo nada, ya que su mareo parecía empeorar. Los efectos secundarios de su periodo fueron bastante severos esta vez.

—Creo que es esa época del mes para mí —confesó.

—Ah. —Lucio asintió, luciendo un poco incómodo—. Debe ser difícil para ti. ¿No sería mejor si entras y descansas?

—Debo soportarlo. Esta es mi posición, hay deberes con los que debo cumplir.

—Puedes descansar después de que hayamos presentado las flores de cumpleaños.

—Puedo soportarlo —insistió Patrizia—. Debo hacer lo que se requiere de la familia real…

—Tu salud está primero que todo, reina.

Patrizia estaba sin palabras. Lucio se inclinó hacia su oído y le susurró con su voz de barítono.

—Cambiaré el orden de la ceremonia. Ve y descansa después de la presentación de la flor de cumpleaños. Esa es una orden.

—Muy bien.

El rostro de Lucio se iluminó cuando escuchó su respuesta. El corazón de Patrizia se aceleró al verlo.

—Veo que también estás sola hoy —comentó.

—Mirya fue a buscarme un cóctel y mi guardia fue brevemente al baño. Mi hermana dijo que tenía algunos asuntos que atender y que llegaría un poco tarde.

—Su Majestad el emperador —interrumpió una voz.

Patrizia apenas logró endurecer su rostro cuando reconoció esa voz.

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7 thoughts on “Dama a Reina – Capítulo 76: Creo que te amo

  1. buelvas Guerra says:

    Recuerden que cuando hirieron con una flecha al emperador, Patrizia hizo una mezcla de plantas medicinales muy potentes la cual ella masticó y se la dio en la boca y ella comió igual con la cual lo salvó apuesto que estas le ayudaron a que su infertilidad se curara por que estos mareos son sintomas de embrazo…

  2. Reyna says:

    Bueno y así es cómo comienza el plan para recuperar el corazón de tu esposa jajajaja ok no, me gusta mucho esta historia, gracias 😍 😍

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