Dama a Reina – Capítulo 95: No tengo arrepentimientos

Traducido por Kiara Adsgar

Editado por Yusuke


El juicio tuvo lugar en la plaza Gerviamen de la capital. Poco antes del mediodía, Patrizia se subió a su carruaje con un vestido azul. Como el juicio de hoy exigía una sentencia de muerte, todos en el reino podían asistir.

—Llegaremos en unos 5 minutos —anunció Raphaella junto a ella, y Patrizia entrelazó los dedos y silenciosamente cerró los ojos.

Pronto estaría en la Plaza Gerviamen, el lugar donde su familia se encontró con la muerte en su vida pasada. Sin embargo, esta vez ella era la reina, y quien debía sentir el corte de la cuchilla de la guillotina no era ella, sino Rosemond. Patrizia se rió en silencio ante la ironía.

Una gran multitud se había reunido para ver el juicio. Aunque este juicio en particular fue público, el juicio anterior de Rosemond fue privado porque necesitaban mantener en secreto el intento de asesinato del emperador.

—¡Es Su Majestad la reina!

—¡La reina ha llegado!

La multitud comenzó a gritar cuando vieron un carruaje con la insignias de la familia Grochester y la familia real moverse a través de la plaza. Patrizia salió del carruaje con una expresión neutra. Podía ver las figuras del emperador y los otros nobles, pero no la de Rosemond.

La gente a su alrededor se inclinó con respeto mientras se dirigía al emperador. Saludó a la única persona que no se arrodilló frente a ella: Lucio.

—La Luna del Imperio saluda a Su Majestad el emperador —dijo Patrizia.

—¿Tuviste un viaje seguro? —preguntó Lucio.

—Sí, Su Majestad. Estuvo bien.

Solo le tomó unos trece minutos llegar a la Plaza Gerviamen desde el Palacio de la Reina. Encontró su pregunta divertida, pero no sonrió.

—¿Cuándo llegará la acusada? —preguntó Patrizia.

—Será pronto. Acabo de recibir un aviso del palacio.

Como si fuera una señal, se podía ver un carro en mal estado entrando en la plaza. Cuando finalmente se detuvo, Rosemond salió con dos guardias a su lado. Las personas que la vieron inmediatamente comenzaron a maldecirla.

—¡Esa mujer trató de matar a Su Majestad!

—La mera hija de un barón debería haber estado agradecida de subir de rango por la gracia de Su Majestad. Pero ella debe haberse vuelto codiciosa.

—Supongo que está recibiendo su castigo ahora.

Rosemond escuchó cada insulto, pero continuó caminando con confianza de una manera digna. Llegó al centro de la plaza, sobre la cual los dos guardias la obligaron a arrodillarse. Tenía las dos manos atadas a la espalda y no tuvo más remedio que cumplir. Sus ojos permanecían orgullosos y altivos como siempre, pero no podía ocultar su ansiedad, algo que Patrizia notó de inmediato. Era la misma ansiedad que ella misma sintió justo antes de morir. El miedo a la muerte no se podía ocultar, sin importar la valentía que se quiera aparentar. El emperador comenzó el juicio.

—Ahora que la criminal ha llegado, que comience el juicio.

Si bien Patrizia tenía plena autoridad para investigar el asunto, el juicio fue dirigido por el duque Vasi, quien comenzó a hablar en voz baja.

—Comenzará el juicio de la marquesa Rosemond Mary Lune Ethylaine.

—Espere, Su Majestad. —En ese momento, se escucharon las palabras de un noble—. ¿Por qué está ausente el duque Ephreney? ¿No son los padres adoptivos de la marquesa Ethylaine?

—La duquesa Ephreney solicitó el divorcio esta mañana a las seis en punto —respondió Patrizia con voz indiferente—. Aunque aún no se ha decidido, si los dos se divorciarán, entonces la marquesa Ethylaine ya no será la hija de los Ephreney, sino la hija de los Hedwigs. Los únicos que pueden dar su opinión como la prueba son aquellos clasificados como testigo y los nobles más superiores. ¿Cómo podría asistir a un juicio así cuando ni siquiera saben cuál será su situación familiar?

La multitud comenzó a volverse ruidosa de nuevo ante esta noticia inesperada, pero el duque Vasi los calmó rápidamente.

—Muy bien, por favor calma. Si no hay otras objeciones, entonces reanudaremos el juicio.

El duque Vasi se volvió hacia el frente y comenzó a hablar, enunciando claramente cada palabra.

—El 10 de septiembre del año 986 del gobierno imperial, se realizó un intento de asesinato contra Su Majestad la reina del Imperio Mavinous. Afortunadamente, Su Majestad pudo sobrevivir debido a la competencia de los guardias imperiales. La segunda orden de guardias pudo capturar a dos de los asesinos que atacaron el carruaje de Su Majestad, y los asesinos confesaron que fue la acusada aquí presente quien los contrató. Además del testimonio de Su Majestad el emperador, Su Majestad la reina ha declarado a la marquesa Ethylaine como la criminal.

El duque Vasi miró a Rosemond, que tenía una expresión feroz.

—Marquesa Ethylaine, ¿admites tus crímenes? —preguntó el duque Vasi, pero no había forma de que Rosemond aceptará el veredicto.

—Esto es injusticia. ¡Calumnia! Todo ha sido fabricado. La confesión, el testimonio de Su Majestad, ¡todo!

—Marquesa Ethylaine, por favor cálmate. Si no tiene evidencia para respaldar sus afirmaciones sobre la falsificación de testimonio, su castigo solo será más severo.

En cualquier caso, su único castigo sería la muerte. Patrizia no iba a dejar pasar una oportunidad tan perfecta como esta. Rosemond apretó los dientes. Por alguna razón, la duquesa Ephreney presentó un divorcio, arrojando tanto al duque como a Jaenory a las calles. La única persona que podría haberla ayudado era el duque Ephreney, pero no envió ni a una sola persona para salvar a su hija adoptiva, ni siquiera se presentó al juicio. Rosemond luchó furiosamente contra sus restricciones.

—Marquesa Ethylaine, ¿te niegas a admitir tu crimen?

—¡No he hecho nada malo! ¡Esto es todo una trampa de la malvada reina para acabar con mi vida!

Parecía que no podía comunicarse entre ellos solo con palabras. Con un suspiro, Patrizia se dirigió a todos los asistentes.

—Preguntaré a toda la nobleza presente el dia de hoy. Intentar asesinar a la reina es sin duda un delito grave. Incluso la ley establece que estos crímenes deben ser castigado con la muerte, por lo que ordenó su ejecución por su evidente actos de maldad contra la familia imperial, y tengo la intención de hacer de esto un ejemplo para cualquier futuro. ¿Hay alguien que se oponga?

Nadie dijo una palabra. Tomando su silencio como respuesta, Patrizia se volvió hacia Lucio.

—Su Majestad el emperador, parece que no hay objeciones de ninguno de los nobles. La sentencia para la concubina de Su Majestad que ha intentado asesinar a la reina de este imperio es la ejecución. ¿Lo apruebas?

Lucios suspiro, miro a Rosemond y luego a Patrizia cuando dijo:

 —Sí, lo apruebo.

—¡Su Majestad! ¡¿Cómo pudiste hacerme esto…?! —gritó Rosemond.

Rosemond actuó como si fuera la protagonista femenina que había sido abandonada por su esposo, como si ya se hubiera olvidado de lo que Lucio le había dicho antes. Al recordar esos eventos, una expresión amarga cruzó el rostro de Lucio. Mientras tanto, Patrizia quería que esto terminara lo más rápido posible. Con voz sombría, ella declaró:

—En nombre de la reina, Rosemond Mary Lune Ethylaine será ejecutada. La ejecución se realizará en dos días. Además, será despojada de su apellido Ethylaine, y si los Ephreney no renuncian a su adopción, también serán condenados a muerte.

Patrizia luego se volvió hacia Mirya y le ordenó que averiguara la posición de Ephreneys sobre la situación, y el juicio terminó allí. Rosemond fue sentenciada a muerte, y ella perderá su vida como castigo por sus crímenes en dos días. Ella dejó escapar un grito agudo al darse cuenta.

—¡Aaaah! ¡No! ¡No!

Ella necesitaba convertirse en reina. No, ella necesitaba convertirse en la reina viuda. De esa manera, nadie podría tratar de aprovecharse de ella otra vez. ¿Ejecución? ¡Ese no era su destino! ¡Ese si duda era el destino de Patrizia! Ella continuó protestando, sintiendo que había sido perjudicada.

—¡Esto es una injusticia! ¡Una completa injusticia!

Sin embargo, sus gritos fueron en vano. El juicio ya había terminado, y todos habían presenciado las acciones desagradables de una niña malvada.

Dos guardias volvieron a tomarle los dos brazos antes de obligarla a volver al carruaje destartalado en el que llegó. Ahora era oficialmente una criminal condenada. Patrizia vio cómo Rosemond era arrastrada y cuando la puerta del carruaje se cerró, dejó escapar un suspiro, con el rostro lleno de cansancio.

 ♦ ♦ ♦

Mientras tanto, Petronilla fue a visitar la finca Ephreney en lugar de asistir al juicio en la Plaza Gerviamen. Nada parecía haber cambiado dentro de la residencia. Si Petronilla no hubiera escuchado de Patrizia que la duquesa había solicitado el divorcio, no habría sabido si algo había sucedido en el hogar. El mayordomo la guió a la sala de estar, y poco después, la duquesa Ephreney entró en la habitación. Petronilla se levantó rápidamente de su asiento y la saludó.

—Duquesa Ephreney, ha pasado un tiempo.

—Lady Petronilla.

Aunque solo habían pasado unos pocos días desde que Petronilla la vio por última vez, la duquesa Ephreney se veía peor que antes por el desgaste.

—¿Estás bien? Parece que estás aún más exhausto que la última vez —preguntó Petronilla.

—Me sucedieron muchas cosas últimamente.

Después de decir eso, la duquesa Ephreney solicitó dos tazas de té a las criadas. Era té de leche dulce de naranja, muy lejos de sus habituales té con sabor amargo que la duquesa solía tomar. Petronilla señaló que a pesar de la expresión indiferente de la duquesa, la duquesa todavía estaba perturbada por todos los eventos anteriores y era normal, ¿qué mujer estaría bien después de enterarse de que se casó con la persona que la había violado?

—Te ves bastante mal duquesa.

—Solicité el divorcio esta mañana.

—Oh querida. —Petronilla fingió ignorancia—. ¿Qué provocó esa decisión…?

—Es una historia bastante larga.

La duquesa Ephreney evitó el tema, y ​​aunque Petronilla sabía lo que la duquesa Ephreney estaba diciendo, mantuvo la boca cerrada. Todos tenían algo que no quieren que nadie supiera. En cualquier caso, Petronilla ya sabía lo que era, y sería despreciable para ella comentar el tema. La duquesa ya tenía suficientes cicatrices en su corazón por la terrible experiencia.

—Entonces el duque es…

—El divorcio se procesará rápidamente. Según la sirvienta, Su Majestad ya está revisando la presentación. Ese hombre se ha ido al territorio de su hermano menor.

No había forma de que hubiera ido allí por su propia voluntad. La duquesa debe haberlo expulsado.

—El título de duque será transferido a mi prima materna. Se sabe que en la familia es las más inteligente, así que estoy segura de que le irá bien con la herencia.

—Entonces, ¿te convertirás en la estimada madre de la casa?

—Sí, pero no me arrepiento. —La duquesa Ephreney explicó, con una expresión amarga en su rostro—. Soy demasiado mayor para tratar de encontrar otro marido, y mi único hijo ya está muerto y enterrado bajo tierra.

La duquesa parecía estar más tranquila que cuando Petronilla entró por primera vez en la casa, pero ella sabía que en el fondo, el corazón de la duquesa era como un páramo árido. Petronilla puso una cara comprensiva.

—No pongas esa cara, estoy bien, lady Grochester —dijo la duquesa Ephreney al ver su expresión—. Sin embargo, me da un poco de consuelo pensar que hice todo lo que pude sobre esta situación. He hecho todo lo que pude. Cuando me casé con ese hombre, hice todo lo que estuvo en mis manos por él y mi hijo. Aunque ambos se han encontrado con una partida prematura, no es mi culpa.

—Duquesa…

Justo entonces, alguien llamó a la puerta de la sala.

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39 thoughts on “Dama a Reina – Capítulo 95: No tengo arrepentimientos

  1. Karina Carcelen Viteri says:

    Al final Rosemoond con su ambicion perdio tal vez lo unico solido el cariño de Lucio , cariño mas no amor ambiciono demasiado , actuo precipitadamente , si no se hubiera metido con Patrizia tal vez Lucio la hubiera convertido en reina , pero su alma ya estaba podrida no habia nada que hacer

  2. Nora says:

    Creo que el que llamo es el mayordomo por supuesto con algo muy importante. Espero con ansias la ejecución.
    Gracias por la traducción

  3. Helena says:

    Me encanta esta novela <3
    Diferente de otras que se tornan absurdas con el tiempo, esta es tan bien elaborada, me recuerda a los libros de Jane Austen .

    Muchas gracias por sus traducciones (:

  4. mk says:

    bueno ahoraaaaaa con gastriti esperando la muerte de rose, y me imagino que la reina esta embarazada por los sintomas en el cumpleaños de lucio y la ansiendad de comer pasteles en su casaa!!!!

  5. Paulette says:

    Ay Dios! Hasta que Rosemond no tenga la cabeza separada del cuello no podré estar tranquila jajajaja cuanta ansiedad da esto 😅😂
    Muchas gracias por su trabajo ❤️

  6. MX18 says:

    Muchas gracias por el capítulo ❤❤😍 llego tu karma por ser tan codiciosa pudiste ser feliz con lo que tenia pero quería venganza y termnino con ese destino😳

    • dorobo_neko says:

      Creo lo mismo, probablemente revele el trauma del emperador. Pero por supuesto lo van a tomar como divagaciones de un alma condenada o eso espero.

  7. Pamela says:

    Ah caray!!! Este juicio fue el mejor!!! Ojalá y se muera maldita Rosemond…..Pero cualquier cosa puede pasar antes de que lleguen esos dos largos días…..Pobre duquesa tiene que ser horrible por lo que está pasando.

  8. Moishe says:

    Me siento algo aliviada y nerviosa si algo pasa y Rose no es ejecutada. Estoy feliz que las cosas están saliendo bien. Pobre duquesa que sufrió mucho, espero que pueda vivir el resto de sus días en una vida tranquila.
    Muchas gracias por más un capítulo ❤

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