Dama a Reina – Capítulo 98: Viviendo sin ti

Traducido por Kiara Adsgar

Editado por Yusuke


—¿Cuánto más infeliz piensas hacerme? —preguntó Patrizia.

—No te estoy pidiendo que me ames. Pero al menos… dame una oportunidad. —Lucio sacudió la cabeza y le suplicó sinceramente—. No, está bien si ni siquiera me das una oportunidad, pero aun asi te lo ruego, mi reina. No creo que pueda seguir viviendo en este palacio sin ti.

—Le dijiste lo mismo a Rosemond y ahora está muerta —refutó Patrizia con tristeza—. No puedo ser como ella. No puedo mentir y decir que te amo como ella lo hizo, en cambio te diré la única verdad, Su Majestad. No te amo.

—Patrizia, por favor…

—Ahora si me disculpas.

Con esas palabras, Patrizia se dio la vuelta. No podía soportarlo más. Cuando Rosemond murió, el corazón de Patrizia murió junto con ella. Ella salió de la habitación.

Lucio, se quedó solo, afligido por el dolor. En algún momento, las yemas de sus dedos, una vez secos, se humedecieron con lágrimas.

 ♦ ♦ ♦

—¿Realmente planeas salir del palacio? —preguntó Petronilla en voz baja, y Patrizia asintió en respuesta.

—Cuando llegué por primera vez al palacio en tu lugar, solo quería vivir una vida tranquila —comenzó Patrizia—. Una vez que Su Majestad pueda prometerme la seguridad de mi familia y la mía, prefiero dejar mi puesto de reina y tener un poco de libertad.

Petronilla no pudo decir nada ante las palabras de su hermana menor. Ella no tenía derecho a considerar su decisión, ya que fue un sacrificio que Patrizia había hecho por ella. Ella se ofreció a ir al palacio en lugar de su inmadura hermana mayor.

Petronilla dio un suspiro interno. Parecía que al emperador le gustaba Patrizia. Incluso podría amarla. Y Petronilla podía decir que esos sentimientos eran genuinos, porque el emperador miraba a Patrizia de la misma manera que Rothesay la miraba a ella. Sin embargo, Patrizia ya había cerrado su corazón a todos. Al igual que Petronilla había hecho.

Si Petronilla pudiera ser honesta, lo que quería era que Patrizia se olvidara de todo lo que pasó y envejeciera junto con Lucio. Pero parecía que eso no era lo que su hermana queria. Por otra parte, ella tampoco mostró ningún interés en el matrimonio en sus vidas anteriores.

—¿Te opones, Nilla? —preguntó Patrizia.

—Aun si me opongo, no me dejaras quedar aquí —respondió Petronilla.

—Aun así, todavía quería preguntar.

Petronilla suspiró.

—Personalmente, quiero que olvides todo lo que sucedió y simplemente seas feliz aquí.

—¿Cómo puedes decir eso? —preguntó Patrizia, un poco enojada—. ¿Lo has olvidado? Puedo ser reina ahora, pero en nuestras vidas anteriores, fuiste la reina, Nilla. Estrictamente hablando, ese hombre no es mi esposo, sino mi cuñado.

—Es cierto, pero es como dijiste, eso fue en nuestras vidas anteriores.

—Eso no cambia el hecho de que cortó la cabeza de nuestros padres, la tuya y la mía.

—Por supuesto que no. Pero Rizi, ¿planeas vivir en el pasado? El emperador que nos envió a nuestras muertes en aquel entonces y el emperador de ahora son dos personas diferentes. Son personalidades completamente diferentes.

—¡Incluso si dices eso…! —La voz tranquila y compuesta de Patrizia comenzó a subir de volumen—. No cambia el hecho de que ese hombre fue una vez tu marido.

—Oh Dios. Rizi, ¿realmente estás actuando así por eso? —dijo Petronilla con exasperación, y Patrizia no respondió. Petronilla continuó escudriñándola antes de hablar en voz baja, como si estuviera haciendo una confesión.

—Si quieres hablar de tecnicismos, entonces es cierto. Ese hombre solía ser mi esposo. Pero Rizi, él y yo nunca fuimos marido y mujer en nuestra vida anterior.

—¿Qué…? ¿Qué significa eso?

—Su Majestad y yo nunca hemos dormido juntos. Solo era su reina de nombre —contestó Petronilla con calma—. ¿Entiendes ahora? Y si tomas esa decisión por mi causa, entonces no te preocupes por eso. Ya he encontrado un hombre al que amo, y mis sentimientos por Su Majestad son parte del pasado. Ya no siento nada por él.

—Es… no es solo eso. —Patrizia suspiró antes de continuar—. Estoy agotada. No quiero pensar en nada.

—Puedes descansar. Mirya y yo nos encargaremos de los asuntos del palacio. Si lo desea, incluso puedes tomarte unas vacaciones.

—Nilla.

—Lo siento, Rizi, pero esto no es algo que puedas resolver actuando como un niña —espetó Petronilla, antes de avanzar—. ¿De verdad crees que alguien que ya ha sido declarada como reina puede simplemente renunciar porque está cansada? O ¿acaso estás dispuesta a cometer un crimen si eso significa tener la posibilidad de abandonar tu puesto?

—Yo.

—Hay muchas maneras para que tengas un poco más de libertad. Mirya, Raphaella y yo te ayudaremos. No sufrirás más dificultades. No te estoy diciendo que lo toleres. Todo lo que digo… es que también puedes encontrar libertad en esta posición —finalizó Petronilla suavemente.

Patrizia no dijo nada. Había algo de verdad en las palabras de Petronilla. Perder el título no era algo que se hiciera fácilmente. La única forma segura era que ella cometiera un crimen, como dijo Petronilla. De una forma u otra, no le resultaría fácil abandonar el lugar. Patrizia suspiró.

—Bien. Admito que estaba siendo demasiado imprudente.

—Descansa un poco por ahora. Últimamente has estado trabajando demasiado —dijo Petronilla de manera maternal.

Patrizia resopló.

—Sí, esa podría ser la razón.

 ♦ ♦ ♦

Petronilla salió del Palacio de la Reina antes de lo habitual para visitar la finca de los Bradington. Fue entonces cuando una criada la llamó.

—Lady Grochester.

—¿Qué sucede?

—Su Majestad el emperador desea verte.

Una expresión extraña cruzó el rostro de Petronilla. ¿Por qué quería verla el emperador? Desde que regresó a tiempo, los dos nunca habían interactuado entre sí.

—¿Cuál es el motivo —preguntó Petronilla.

—Desconozco la razón —respondió la criada.

Petronilla asintió brevemente. Aunque no sabía por qué requería su presencia, no podía desobedecer la invocación del emperador. Con pasos lentos, siguió a la criada.

—Su Majestad, lady Grochester ha llegado —anunció la criada algún tiempo después.

—Déjala entrar.

Ante la breve respuesta, las puertas se abrieron. Sorprendentemente, Petronilla no sintió una pizca de nerviosismo cuando entró en la oficina. En su vida pasada, ella temblaba cada vez que tenía que atravesar las puertas de este lugar. Su apatía no cambió incluso cuando vio a Lucio, el hombre que antes era su esposo. Petronilla lo saludó.

—Saludos al Sol del Imperio, Su Majestad el emperador. Gloria a todo el Imperio Mavinous.

—Siéntate.

Hizo un gesto hacia una silla y Petronilla se sentó con gracia. Esta fue la primera vez que se sentaron uno frente al otro desde que ella había regresado en el tiempo.

—¿Por qué razón me has llamado, Su Majestad?

—La reina —comenzó con voz angustiada—. Desea abandonar el palacio.

—¿No era de esperar? —preguntó Petronilla—. Después de todo lo que ha pasado desde que se convirtió en la reina, no creo que sea extraño que desee abandonar el palacio.

—¿Desea que salga del palacio, lady Grochester? —preguntó Lucio.

—Si eso significa que la vida de mi hermana menor estará libre de peligros y grandes problemas —respondió fríamente Petronilla—. Entonces estaría de acuerdo con su decisión, y estoy segura de que nuestros padres también lo harán.

—Yo —comenzó Lucio, con una expresión de dolor—. Ya no puedo vivir sin la reina.

Petronilla no dijo nada. ¿Qué más podría decir ella en esta situación? Este hombre ciertamente podría vivir sin Patrizia a su lado. Aunque podría seguir viviendo de forma normal, pero el su interior, sin embargo… hmm. Ella no podía saber con certeza cómo sería.

—En otras palabras, ¿me llamaste aquí para que trate de convencer a mi hermana menor de quedarse?

—No soy tan descarado, lady Grochester. —Él suspiró—. ¿Tiene… la reina algo que le guste?

Al escuchar las palabras de Lucio, Petronilla casi se echó a reír. Así que finalmente llegó el día, en que este hombre se interesará en el bienestar de alguien más, pensó.

—¿Qué quieres decir, Su Majestad? —preguntó.

—No sé mucho sobre la reina. Incluso antes de haber podido conocerla, ya había cometido un gran pecado contra ella.

Al menos él lo sabe, pensó Petronilla alegremente para sí misma.

—No puedo dejar que la reina se vaya, pero eso no significa que quiera que sea infeliz.

—Eres bastante ambicioso.

—Lo sé —murmuró con amargura—. Pero estoy tratando de hacer un esfuerzo. Por eso necesito tu ayuda.

Es sabio pensar así, pensó Petronilla, de acuerdo con él.

—Mi hermana menor… —murmuró ella—. Entonces, ¿de qué tienes curiosidad, Su Majestad?

—Las cosas que le gustan a la reina, las cosas que no le gustan, pequeñas cosas sobre ella… todo. —Su voz se convirtió en un susurro—. Incluso si le preguntará a la reina, ella nunca me lo diría.

Petronilla hizo una pausa, antes de que todo estallara.

—A ella le gustan las fresas y los postres dulces. Como no es una persona extravagante, no le interesan los vestidos caros o las joyas.

Lucio, que había estado escuchando en silencio a Petronilla hablar, estaba anotando las palabras que decía en un pergamino. Al verlo de esta manera, tan normal, Petronilla queria reir, pero se contuvo, admirando su sinceridad. Pensar que este lado de él existía.

—Ella odia…

Por costumbre, ella casi dijo “Su Majestad”, pero rápidamente cambió sus palabras.

—Las mentiras. Aparte de eso, realmente hay pocas cosas que no le gusten. En todo caso, lo más importante que Su Majestad debería recordar es… —Hizo una pausa antes de ofrecer su consejo genuino—. Ser sincero con ella. Si algo tiene en su corazón es mejor que lo diga con sinceridad, o sino mi hermana menor los descartara sin siquiera pensarlo.

—Gracias —dijo Lucio agradecido.

Petronilla podía sentir la honestidad que emanaba de sus palabras.

Sí, eso es bueno, pensó mientras sonreía.

—¿Te ha ayudado de alguna manera? —preguntó.

—Creo que tus últimas palabras me ayudaron más —dijo más tranquilo, como si hubiera hecho un gran avance.

Petronilla asintió con la cabeza.

—Aunque es bastante simple, es lo más difícil de hacer.

 ♦ ♦ ♦

Después de que Petronilla se fue, lo primero que hizo Lucio fue buscar al jefe de la cocina imperial. El chef estaba completamente sorprendido por la inesperada visita del emperador, sin embargo, lo saludó cortésmente.

—Saludos al Sol del Imperio, Su Majestad el emperador. Gloria a todo Mavinous.

—Tengo un favor que pedirte.

¿Qué tipo de favor podría pedirle el mismo emperador en persona? El chef encontró la solicitud extraña, pero mantuvo su rostro sin expresión.

—Sea lo que sea, por favor solo pidelo, Su Majestad.

—Me gustaría aprender a hornear algunos postres.

—¿Qué?

Los ojos del jefe de cocina se abrieron, sin que pudiera evitarlo.

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22 thoughts on “Dama a Reina – Capítulo 98: Viviendo sin ti

  1. rodri says:

    me encanta esta historia, en toda su extensión, sin vacíos argumentales, sin contrastes en sus personajes, sus vidas y sus acciones, todo muy coherente, por lo mismo cuando una historia es tan hechizante y bien guiada solo me dejo llevar por lo que haga el escritor con el mundo en que te induce a la inmersión… por ahora solo disfrutare e independiente del final creo que seré feliz… muchas gracias por traducir esta gran obra…

  2. iameikod says:

    JAJAJA no puedo, de verdad no me esperaba que él mismo hiciera los postres.
    Lucio pobre hombre lleno de dolor… aúnque no me quejo si Patricia hacia su vida aparte sin él, la verdad es que me da cosita T_T y más viendo que él de verdad esta arrepentido ya sufrió bastante el man…

  3. Valeria says:

    Jaja ok, aquí comienza la división de a quienes les parece bien la relación de Patrizia con Lucio y a los que no xD… Pero a mi me gusta la historia, y si todos quedan felices que más puedo esperar? A la final, debe haber una recompensa luego de tanto sufrimiento, mientras Patty viva tranquila y pueda sentirse feliz, está bien como acabe esta historia. Ahh ahora me voy a una lectura hasta el final. Gracias por la traducción 🤗💕

    • purah says:

      Vaya es la primera vez que veo en una historia donde regresan en el tiempo que la prota no quiere olvidar lo que le pasó en la primera línea del tiempo, que ganas de que eso pasara en la emperatriz abandonada aunque en esa novela el prota es más inmaduro teniendo celos de aristia porque hace mejor su papel como gobernante pero aún así la ama solo que como es muy infantil prefiere culparla de todo incluso violando matando a su padre sin importarle ella o su hijo a quien por cierto el hace que pierda también dejándola esteril y todo eso lo perdona apesar de que ella no hizo nada malo, sino que todo fue por causa de ruve cuya justificación es que estaba drogado cuando hizo algunas de esas cosas 😒😒 almenos Lucio entiende sus errores y trata aprender de ellos para corregilos esta vez empezara la verdadera prueba para ellos estoy segura de que serán felices muchas gracias por su trabajo 😊😊😊😊

      • Karlita says:

        Según lo que leí, ruve se arrepiente y cuando muere en la primer visa a quien recuerda es a Tía

        En cuanto al padre, es mentira, él no lo manda matar, era mentira pero no recuerdo bien por qué mintió. Creo que el papá se mata al lamentar no poder salvar a su hij

  4. Elmy says:

    Para los que no nos gusta la redención de los villanos, la novela terminó en el capítulo anterior, muchas gracias a Reino de Kovel por su trabajo y nos vemos en otra novela.

    • Abi says:

      Te apoyo, me hubiera gustado que ella se fuera y viviera tranquila.
      Pero como soy masoquista y me encanta hacer coraje por puro gusto la terminaré aunque no me guste el final 😂

  5. Reyna says:

    🤣🤣🤣 Al menos yo soy el tipo de persona que perdona fácilmente, sobre todo si llego a sentir la sinceridad de un personaje, por lo tanto, apoyo a lucio y sobre todo, los comentarios que dijo la hermana, quien igual sufrió, no tiene sentido vivir del pasado si no sabes a usarlo para aprender a seguir adelante.

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