Dama Caballero – Capítulo 11: Tengo un lugar al que volver (2)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—Bienvenido, mi señor.

Los sirvientes estaban alineados en una fila, con el mayordomo Northman a la cabeza de la misma, mientras se inclinaban respetuosamente mientras el conde Alphord se adentraba a su hogar.

En realidad, al Conde no le gustaba este tipo de bienvenida tan exagerada, pero Elena también preparaba esto para su padre en su vida anterior.

Después de una larga ausencia, los pocos nuevos empleados en la casa Blaise no conocían su rostro, así que Elena planeó esta clase de bienvenida para darles a conocer al Señor y cabeza de la familia.

Al final de la larga fila, como de costumbre, Elena, Mirabelle y Derek lo esperaban. Las mejillas de Elena se enrojecieron de alegría al pensar en ver a su padre por primera vez en mucho tiempo.

—Es extraño. No importa con qué frecuencia el padre venga a casa, siento que no lo he visto en años.

Elena sonrió ante las astutas palabras de Mirabelle. Desde el punto de vista de Elena, su hermana no estaba completamente equivocada.

Cuando comenzó a ver la sombra de su padre que se acercaba, se apresuró a ordenar sus ropas.

—Mirabelle, ¿me veo bien?

—Sí, te ves bonita. ¿Cuántas veces me has preguntado eso hoy?

—Oh, ¿en verdad?

Mirabelle inclinó la cabeza ante el comportamiento inusualmente nervioso de su hermana. Cuando se enteró de que Elena se enfermó durante su viaje, intentó que descansara todo el día, pero al final se levantó y dijo: —Ya no puedo estar acostada mientras padre viene de camino.

Elena había estado actuando muy extraña desde entonces. No solía ser alguien consciente de la moda, pero se había cambiado el vestido varias veces y seguía preguntando si ese atuendo le favorecía. Todos envidiaban la hermosa apariencia de Elena. Y la envidia de los demás era el orgullo de Mirabelle. Nunca había visto a una mujer más bonita en el mundo que su hermana.

A pesar de que Elena posee una belleza natural, nunca se mostró interesada en cuidar de sí misma. Ésta fue la primera vez que decidió prestar atención a su apariencia, porque siempre se había sentido avergonzada. Si la ocasión hubiera sido encontrarse con algún hombre, Mirabelle habría pensado que Elena se había enamorado de alguien…

Mirabelle nunca podría haber imaginado que el hombre que estaba viendo era su padre, a quien no habían visto en algunas semanas. Mirabelle miró a Elena con curiosidad, pero no pudo discernir su pensamiento.

Los sonidos de los pasos del Conde se fueron acercando, hasta que finalmente apareció.

Aunque de mediana edad, su padre aún conservaba sus rasgos hermosos. Se mantuvo erguido, observándolos con sus ojos verde oscuro como Mirabelle. Gracias a su larga carrera como caballero, tenía un físico fuerte, pero en este momento parecía un caballero con un abrigo en lugar de una armadura. Tenía la misma expresión estoica que Derek, pero su obstinada mandíbula tenía un parecido curioso con Elena.

Elena se sintió abrumada por la emoción mientras miraba a su padre. La última imagen que recordaba era su cuerpo frío colgado en la pared junto a su hermano. El día en que el castillo Blaise fue invadido, su padre no estaba en el lugar, así que no estaba segura de cómo terminó allí.

Estaba escondida en el lugar donde Derek le había dicho que se ocultara, y le dijeron que su padre le enviaría una carta, pero ella nunca la recibió. Al final, después de encontrar los cuerpos de los miembros de la familia en la pared, Elena tuvo que huir lejos. Ella no podía quedarse en la tierra bajo el Imperio de Ruford.

Tenía curiosidad por el contenido de la última carta, pero ahora nunca lo sabría.

Bueno, no importa ahora que decía. Todos están vivos y conmigo ahora.

Ocultó la sonrisa que quería florecer en su rostro y miró a Mirabelle y Derek que estaban de pie a su lado. No lo hará. No será codiciosa.

Ante la aparición de Alphord, Derek hizo una pequeña reverencia de caballero y Mirabelle se levantó la falda para hacer una reverencia como un adulto. Elena hablaba con cariño grueso en su voz.

—Bienvenido a casa, padre.

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