Dama Caballero – Capítulo 13: Mi codicia es infinita (2)

Traducido por Kiara

Editada por Nemoné


Después de prepararse con la ayuda de su doncella para acostarse, Elena se quedó de pie frente a su habitación con la taza de cacao en sus manos. Sintió que alguien estaba dentro y adivinó su identidad.

Entró inocentemente al cuarto, cuando de repente alguien saltó con un grito.

— ¡Ah!

Elena volvió la cabeza y vio a Mirabelle haciendo una mueca de miedo. Su hermana probablemente había estado esperando allí por un tiempo.

Elena tardíamente se preguntó si debería actuar sorprendida, pero luego se dio cuenta de que el tiempo estaba fuera de lugar. Colocó el chocolate sobre una mesa.

— ¿Qué estás haciendo aquí? Te dije que no entraras en mi habitación sin permiso.

—Oh, ¿cuál es el problema…? Es solo por esta vez.

La voz de Mirabelle se suavizó en un murmullo, y la boca de Elena no pudo evitar temblar.

Mirabelle le arrojó una almohada a Elena.

—Estaba esperando para dormir junto a mi hermana hoy.

— ¿Por qué de repente quieres dormir conmigo? Ya no eres una niña pequeña.

—Pero… ¿no te hizo daño lo que dijo padre?

Mirabelle habló con preocupación en su voz, pero Elena sacudió la cabeza y simplemente acarició el cabello de su hermana.

—De ningún modo.

—Creo que padre en ocasiones es más estricto contigo. Él pasa por alto las cosas que hace Derek, o a mí, incluso cuando estoy quejándome todo el tiempo.

—No hay nada malo con lo que padre dijo.

— ¡Está mal! Odio cuando padre dice cosas así.

La ira de Mirabelle hizo que la decepción de Elena se desvaneciera como la nieve.

No tenía idea de si Mirabelle sabía que Elena no odiaba a su padre, que siempre la había apoyado. Incluso en su vida pasada, tampoco había podido odiarle, aun cuando deseaba que su padre la tratara con más amabilidad. Deseaba que su padre compartiera la misma calidez que él tenía para su hermana y, que tuviera las mismas expectativas que tenía para su hermano.

A pesar del hecho de que el tiempo había retrocedido, la sensación no había cambiado. Elena pudo sentirlo de nuevo. Ella realmente había regresado al pasado.

Como un caballero de sangre fría, había olvidado lo que era ser la hija de una familia noble. Se dice que el lugar hace a la persona, y mientras que ella había vivido otra vida durante unos veinte años, a medida que pasaban los días, poco a poco fue asimilando los sentimientos de su actual presente. No se imaginó que se sentiría decepcionada al ver a su padre vivo y bien…

Pero, en este momento, todo su remordimiento se había derretido. El cacao que recibió y las cálidas palabras de Mirabelle hicieron que todo estuviera bien. Una vez más, agradeció a Dios por tener a su familia a su alrededor.

Elena se metió en la cama primero y palmeó el lugar a su lado.

—Ven aquí, vamos a dormir.

La cara de Mirabelle se iluminó y agarró su almohada y saltó a la cama. Fue una sugerencia tan dulce para Elena, como para Mirabelle, porque no habían compartido una cama juntas durante mucho tiempo.

Desde que volvió al pasado no había podido dormir bien, preocupada de que si abría los ojos, todo se convertiría en un sueño. Le susurró a su hermana suavemente, sintiendo el peso y el calor de Mirabelle llenando el espacio a su lado.

—Mirabelle.

— ¿Sí?

La voz de Mirabelle ya estaba llena de somnolencia. Elena envolvió sus brazos alrededor de su hermana y lentamente cerró los ojos.

—Gracias por estar a mi lado, mi hermana.

— ¿De qué estás hablando?

—No vayas a ningún lado. Yo… estaba tan sola.

—Jeje, no me voy a ir a ningún lugar sin mi hermana.

Mientras escuchaba la burlona voz de Mirabelle, Elena fue capaz de disfrutar de una sensación de comodidad que no había sentido en mucho tiempo. Durante años, ella había levantado su espada en busca de venganza, e incluso cuando había regresado al pasado, no podía dejar atrás completamente el instinto.

Ella pronto sucumbió a un profundo sueño. Por lo que Elena recordaba, era el sueño más dulce del mundo.

♦ ♦ ♦

—Uno, dos… cuarenta y nueve, cincuenta.

Estaba haciendo un entrenamiento muscular, sujetando una barra horizontal sólida que conectaba los postes de la cama y levantando el peso de su cuerpo solo con sus brazos. Era de madrugada, aún no había amanecido, pero después de llegar al Castillo Blaise, se entrenaba todos los días.

Ella pudo haber salvado a Carlisle esa vez, pero no había forma de saber el futuro después de hoy. Había tanto que tenía que preparar para derribar a Paveluc. Entre ello, la lucha con espadas debía ser su habilidad más básica.

En su vida anterior, se había enfocado en escapar después de que su familia fuera destruida y no aprendió de inmediato, pero ahora, tenía suficiente tiempo para alcanzar un nivel más alto que en el pasado. Elena estaba decidida a alcanzar esa meta.

—Ah, ah.

Finalmente soltó la barra horizontal con ambas manos, respirando con dificultad. Cuando aterrizó en el suelo, no descansó e inmediatamente salió al patio.

Afortunadamente, la residencia Blaise es un lugar que tiene mucho espacio para el entrenamiento físico. Elena había elegido correr como el método de entrenamiento más efectivo del que nadie sospecharía.

Se escucharon los pasos constantes cuando los caballeros de la familia marcharon alrededor del campo de entrenamiento. Algunos de ellos la miraron de forma extraña cuando había corrido de esta manera durante tres mañanas seguidas, pero finalmente se familiarizaron con su rutina. Ella evitó a la mayoría trabajando desde muy temprano en la mañana.

Elena estaba corriendo y respirando constantemente cuando una larga sombra se le acercó. Miró de reojo a la persona que se acercaba. Era un hombre guapo con un cuerpo alto y sano y una expresión estoica, corriendo como el espécimen perfecto de un caballero. Es su hermano Derek.

Elena lo saludó con un asentimiento furtivo, pero no se detuvo hasta que llegó al final de su regazo. Derek, que había estado corriendo a su lado, se detuvo y respiró profundamente a su lado.

— ¿Qué te hizo comenzar a hacer ejercicio tan de repente?

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