Emperatriz del Bisturí – Capítulo 6

Traducido por Maru

Editado por Nemoné


Fue en ese momento que el Emperador, quien estaba conversando con su padre, se dio la vuelta y le sonrió amablemente.

—Hoy nuestra dama está comportándose de forma extraña. Siento que ha cambiado un poco el aura que la rodea. De hecho, parece que se ha vuelto aún más femenina.

Elise se sonrojó un poco.

En el pasado, había hecho tantas cosas inmaduras… El Emperador siempre lo dejó pasar como si fuera su propia sobrina que solo actuaba de forma linda.

El Marqués Ed se rió con ganas.

—Eso es cierto, Su Majestad. De repente un día empezó a actuar bastante madura. De hecho, en estos días ha cambiado mucho.

—Ah, padre…

—Lo que pasó recientemente…

Luego el Marqués comenzó a actuar como un padre demasiado fanfarrón que presumía de los cambios de su hija, que no se adaptaba para nada a su expresión seria.

Se jactó de sus diversos actos de amabilidad hacia la familia y de la generosidad con la que cuidaba a las personas que estaban por debajo de ella.

—Toda la finca está desbordante con sus elogios en estos días.

—Ah… ¿De verdad?

El Emperador miró a Elise. La había estado cuidando desde la infancia, por lo que sabía cómo actuaba normalmente. ¡Siempre creyó que su comportamiento mejoraría con el tiempo, pero que ella cambiara tan repentinamente!

— ¿Ella de verdad hace tu té todo el tiempo?

—Sí, así es. El té que hace tiene un sabor tan intenso, que realmente me sorprendió.

— ¿En serio? Estoy curioso. ¿Podrías concederme el honor de probar tu té?

Su voz burlona hizo que Elise se sonrojara.

—Es un honor, Su Majestad. Sin embargo, me temo que mis habilidades inadecuadas sólo arruinarán su gusto.

— ¿Qué estás diciendo? Eres como mi sobrina. Cualquier té que prepares para mí lo beberé con gusto y me hará feliz, así que no te preocupes por eso. Ahora muestra tus habilidades al máximo.

Ante esas palabras, no tenía más remedio que levantarse de su asiento y agachar la cabeza.

—Si es así, lo haré lo mejor que pueda. Si el té es deficiente, por favor, no me culpe demasiado. —Luego se acercó a los criados—. ¿Pueden preparar las cosas que les diga ahora?

—Sí, mi señorita.

—Por ahora, preparen un poco de té blanco y negro del este. El agua debe ser mineral y recién extraída de hoy…

Aun si usaba las mismas hojas de té, dependiendo del material que use o la condición del agua y la temperatura cuando empape las hojas, la diferencia del sabor era como el cielo y la tierra.

El té que le gustaba al Emperador es…

Repasó sus recuerdos y replicó el proceso de cómo el Emperador disfrutaba del té. En su vida pasada le había preparado té un par de veces a su suegro, por lo que sabía muy bien su preferencia.

—He traído el té, Su Majestad.

Sacó el té con pequeños movimientos y el Emperador, que podía oler la fragancia, no pudo esconder su sorpresa.

—El olor es muy bueno. En el pasado, probé un té preparado directamente por el país vecino, el embajador Cheong. La fragancia es similar a eso.

—Me halaga, Su Majestad.

Pasó algún tiempo saboreando el aroma del té y luego tomó un sorbo. Una vez que probó el té, su expresión se llenó aún más de sorpresa.

—Maravilloso. ¿Cuándo estudiaste Darye? [1]. Tendré que pedirles a los sirvientes del palacio que vayan a aprender cómo preparar el té como tú.

El Emperador miró a Elise con orgullo.

Después de que el comercio del té se abriera desde el país del este, el té Cheong se puso de moda entre los nobles. Dependiendo de cómo se vertiera el té y, la forma en que se bebía, se demostraba el estatus y la elegancia de la persona. Las esposas de la nobleza del imperio entero aprendieron apasionadamente el Darye.

Por lo tanto, cuanto más noble es una dama, más maravilloso es el té que puede hacer. El té de Elise no perdió ante ningún otro en ese imperio lleno de nobles profesionales.

—Dice que estudió en secreto por su cuenta. Yo también bebo el té que prepara todos los días. Cuando lo bebo, mi oído se aclara y mi fatiga desaparece. —Se jactó una vez más el Marqués.

—Sí, es exactamente como dijiste. Mi cabeza se aclaró y la fatiga se fue. Es maravilloso pensar que bebes un té así todos los días. Estoy celoso.

Se sintió atraída por los elogios, pero negó con la cabeza.

—Todavía tengo que pulir mis habilidades. Me temo que sus elogios son demasiado extremos.

—No, no. Por cierto…

— ¿Sí?

—Cuando entres al palacio, ¿me prepararás té alguna vez? —preguntó con cariño.

La expresión de Elise se endureció. ¡Ahora el Emperador estaba discutiendo sobre su matrimonio con el príncipe!

—Eso…

—De todos modos, ya que me permitiste probar un té tan maravilloso, debo darte una recompensa. ¿Hay algo que te guste? Por favor, pregunta sin reservas. De todos modos seremos familia. ¿Qué puedo hacer por ti?

Él la miraba como si fuesen familia…

Elise tragó saliva.

Tengo que decirlo antes de que sea demasiado tarde.

Respiró hondo y comenzó a hablar.

—Majestad, tengo algo que decir.

— ¿Qué es? Solo dime.

—La verdad es que…

Pero fue en ese momento, que una voz fría cortó su decisión.

—Llegué tarde, padre.

Tan pronto como escuchó esa voz, su expresión se endureció.

¿De verdad…? Esa voz…

La indiferencia. Esa fue la forma de herirla más que la frialdad de su alma.

Sus manos comenzaron a temblar ante el sonido de la voz que nunca podría olvidar.

—Oh, sí, bienvenido. —dijo el Emperador mientras levantaba la cabeza para mirarlo.

—Príncipe Heredero.

Linden de Lambert. Su anterior marido, que por sus errores la llevaron a la destrucción y fue él quien ordenó que la hoja de la espada cayese sobre ella.

El príncipe la miró con sus indiferentes ojos dorados.

♦ ♦ ♦

Si había una marca característica del linaje de la familia real, esos eran los ojos dorados. Esos ojos transparentes como el oro llevaban el frío de los vientos del norte.

Sus rostro parecía como si hubiera nacido de la luz de un dios. Tenía una belleza y frialdad entrelazadas alrededor. Era tan frío hasta el punto de helarse, pero muy hermoso al mismo tiempo.

Él era el que sería llamado Emperador de Brittia, el más famoso de su era, Linden de Lambert.

—Elise de Clarence saluda a Su Alteza.

Esta reunión inesperada la descolocó completamente, pero ocultó sus sentimientos y lo saludo adecuadamente. El príncipe se limitó a mirarla con indiferencia.

En el pasado, amé esa mirada fría.

Incluso en el momento en que le cortaron la cabeza en el patíbulo, estaba profundamente enamorada del príncipe.

Maru
Chica, un poco de amor propio, por favor.

Esa mirada fría, su bello rostro y sus cortas palabras. Lo amó todo de él.

Pero fue un amor no correspondido.

Desafortunadamente, él nunca la amó. Cuanto más la apartaba, más se retorció su corazón.

Desde el principio no debí haberme enredado con él.

En el pasado, ella era mala persona, pero nunca lo fue lo suficiente como para cometer delitos. Solo hubo una razón por la que se retorció tanto. Y esa fue, su relación con él. Para ser más precisos, fue por su amor no correspondido y su frialdad hacia ella.

Elise terminó aferrándose a la vanidad y codicia para sostenerse. Entonces su amor terminó en una obsesión que la llevó a cruzar la línea prohibida que hizo que perdiera a toda su familia y la cabeza en el patíbulo.

Bueno, realmente fue mi culpa. Fui muy tonta.

Suspiró internamente.

Sí, fue verdaderamente tonta. Fue una estúpida.


[1] Darye: Etiqueta del té.

Nemoné
Esa última frase me causó gracia, no sé el porqué. Por cierto, ya pueden encontrar el siguiente en la edición 16 de Kovel Times ^^

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One thought on “Emperatriz del Bisturí – Capítulo 6

  1. Khrystal MeL says:

    Muchas gracias por el capítulo
    Y hace su aparición el príncipe heredero. Tú puedes Elise, ser doctora es tu gran sueño.

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