La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 19: Vizconde Roteschu

Traducido por Kiara Adsgar

Editado por Sakuya


Deben estar hablando de mí…

Rashta miró ansiosamente la puerta, donde se celebraba el banquete especial. Debería ir bien con Soviesh ahí, pero todavía estaba aprensiva.

¿Le diría el Príncipe Heinley algo extraño a alguien? La Emperatriz parecía poco probable que difundiera rumores, pero Rashta no podía decir lo mismo sobre el Príncipe Heinley. Rashta se mordió el labio y volvió a suspirar.

—Te ves muy mal hoy. ¿Te sientes bien?

El barón Lant apareció a su lado y le sonrió burlonamente.

—En verdad, no lo estoy.

—Eres muy honesta.

Rashta sonrió y asintió. Después de Soviesh, el barón Lant era su persona favorita en el palacio. No tenía prejuicios hacia ella, y cuando los rumores sobre ella y el Príncipe Heinley se habían extendido, había escuchado que el barón Lant intervino para defender su honor. Rashta no podía evitar que le agradara este hombre mayor.

—Tenga la seguridad, no importa cuán rebelde sea el Príncipe Heinley, no tiene más remedio que ceder ante nuestro Emperador. Aunque el Reino occidental ha estado creciendo en poder, todavía no puede eclipsar al Imperio del Este.

—Sí…

—Haré todo lo posible para proteger el honor de Lady Rashta, así que ve a disfrutar el último día de las celebraciones.

Rashta asintió y su estado de ánimo se levantó cuando sonrió. Aquellos que no la despreciaron se reunieron a su alrededor primero uno, después dos, y en poco tiempo ella estaba rodeada de personas que estaban cerca de ella o que querían estar cerca de suyo. Ella aceptó sus atenciones, y ya sea porque estaban siendo reflexivos o no, nadie le preguntó por qué no fue al banquete especial. Rashta sorbió un vino que seguramente era cinco veces mayor que ella y aceptó felizmente los elogios que los nobles le prodigaban.

—El contraste entre tu cabello plateado y tus ojos oscuros es tan envidiable.

—Emite la sensación de pureza, como un lirio de los valles.

—La duquesa Tuania podría necesitar defender su reputación actual.

La duquesa Tuania no estaba presente, ya que probablemente asistía al banquete especial, y hoy, cada vez más personas se acercaron a Rashta.

—Hoy Rashta es la mariposa de los círculos sociales.

Rashta se sentía embriagada de la emoción. Incluso antes de convertirse en la concubina del emperador, sabía que la belleza podría ser un veneno. Fue solo después de muchas pruebas que aprendió a usar su propia belleza como un arma, pero incluso entonces, se encontró caminando por una cuerda floja, siempre en peligro.

Pero es diferente aquí. Todos la alababan y la amaban. Su protector era el hombre más poderoso de la tierra, y nadie podía ponerle una mano encima.

— ¿Pero no dijiste que ibas al banquete especial? ¿Por qué estás aquí ahora?

Sin embargo, en menos de media hora después ser rodeada por los nobles, alguien planteó una pregunta incómoda.

Rashta miró a la mujer que hablaba. Ella no era una aristócrata memorable, y no tenía grandes posesiones ni tenía deberes importantes en el Palacio Imperial. Esta fue la primera vez que, esta noble particular, se mezclaba con ellos. Los otros nobles se callaron ante la pregunta, pero a pesar de su curiosidad, no hablaron.

—Sus…

Rashta rápidamente arregló sus pensamientos e inventó una historia.

—Es porque Rashta dijo que estaba bien.

—Oh, ¿señorita Rashta?

—Los invitados extranjeros importantes suelen ir al banquete. En lugar de que Rashta asistiera con ellos, pensó que también es importante cuidar de miembros más importantes de nuestro país.

Los nobles estaban encantados con su respuesta.

—La señorita Rashta es muy inteligente para ser una concubina.

—En efecto. Muchas de las concubinas anteriores solo gastaron dinero y se alejaron, y no tenían ningún interés en los asuntos internacionales. La señorita Rashta es ciertamente diferente de ellas.

Rashta sonrió tímidamente y bajó los ojos. Su admiración era tan embriagadora como una droga.

—Rashta debería ayudar a Su Majestad.

Rashta murmuró que quería otra bebida, y varios nobles le ofrecieron rápidamente una variedad de copas de vino. Rashta eligió una con un licor purpúreo claro, y el rostro del joven del que había aceptado la bebida se iluminó.

De repente, Rashta vislumbró a alguien sobre los hombros del joven. Alguien que no debería haber estado ahí.

La copa se deslizó de su mano y el cristal se hizo añicos en el suelo.

—Señorita Rashta, ¿está bien?

— ¿Qué pasó?

Rashta no pudo responder y rápidamente sacudió la cabeza. Pero la imagen que la sorprendió ya no estaba.

¿Me habré confundido?

Rashta obligó a su corazón a calmarse. Quizás fueron los efectos del alcohol.

Bebí mucho.

Mientras los sirvientes colocaban el vidrio roto en una bandeja y limpiaban el licor del piso, Rashta miró repetidamente hacia donde había visto al hombre.

— ¿Qué pasa, señorita Rashta?

El barón Lant notó su extraño comportamiento y se volvió hacia donde estaba mirando, y rápidamente agarró el borde de su túnica para detenerlo.

—Barón Lant. Tengo una pregunta.

El hombre asintió, alentándola a que continuara.

—Para las celebraciones de Año Nuevo, si un noble no viene el primer día… ¿pueden venir el último día?

—Por supuesto. Es posible que algunos no puedan venir a las festividades de inmediato.

Rashta bajó la voz.

— ¿Los aristócratas rurales vienen a las celebraciones de Año Nuevo? ¿Aristócratas rurales con pequeñas propiedades? ¿Ayudas a elegir a los invitados?

—Sí, ayudó a elegirlos. E incluso la nobleza de una pequeña finca puede ser invitada.

— ¿Incluso si no han asistido por años?

—Incluso si no han asistido durante mucho tiempo, aún enviamos invitaciones por ese motivo. No los dejamos completamente solos.

Los labios de Rashta comenzaron a temblar, y la expresión del barón Lant se oscureció.

—Señorita Rashta, ¿qué pasa?

Rashta sacudió la cabeza, luego miró a su alrededor y empujó su vaso hacia él.

—R-Rashta va a salir. Creo que me siento mal.

Ella respondió vacilante y agitó la mano para salir de la multitud. No había nada de qué preocuparse si cometía un error de borrachera, pero si no, sería peligroso.

Ese hombre… el Vizconde Roteschu. El señor de la finca donde era esclava. Conocía la cara de Rashta. Cuando se iba, una voz fuerte detrás de Rashta proclamó.

— ¿Qué? ¿Estoy viendo bien?

De inmediato un escalofrío le recorrió la piel. Su rostro palideció y sus ojos se oscurecieron de miedo.

Rashta estaba tambaleándose, y el barón Lant se apresuró hacia ella.

— ¿Señorita Rashta?

El barón Lant la llamó ansiosamente, pero ella no respondió.

— ¿Señorita Rashta?

La fuerte voz se acercó, desbordando un tono de burla.

— ¿Qué es esto ahora? ¿Has cambiado tu identidad?

Los alrededores se volvieron mortalmente silenciosos.

—El mundo está mejorando. ¿Una esclava fugitiva es tratada como una dama ahora? ¿Hm?

♦ ♦ ♦

— ¿Entonces dejaste de buscar a tu compañero de cartas?

—Sí. Si no se ha revelado hasta ahora, nunca lo hará.

—Pero lo querías tanto como para hacerlo público…

—No quiero que se sienta incómodo por mi culpa.

El príncipe Heinley cumplió su promesa. Torpemente corté un pedazo de pastel sobre la mesa donde estaba hablando con una mujer noble. De vez en cuando me miraba, y solo sonreía y asentía, esperando que no pareciera extraño.

Es un buen hombre…

Soviesh había cortado al Príncipe Heinley si hubiera dicho algo extraño, pero el príncipe no dijo nada sobre Rashta.

La conversación pasó de las cartas del Príncipe Heinley al continente del Gran Duque Kapmen, su magia y cómo funcionaba en la guerra. El gran duque solo ofreció unas pocas palabras y no habló de magia, aunque se había graduado de una academia de magia. Él estaba igualmente silencioso sobre otros temas, pero mi atención se volvió hacia la puerta cuando se abrió y entró alguien. Era el capitán de la guardia.

¿Qué está pasando?

Nuestros ojos se encontraron y él se inclinó hacia mí. Soviesh todavía no lo había notado, ya que sus ojos estaban en el Príncipe Heinley.

—Su Majestad el Emperador —Soviesh volvió la cabeza y el caballero entregó su mensaje —Tienes que venir al gran salón.

Sonaba serio. Sólo había veinte personas en la habitación, por lo que todos podían escuchar lo que decía. Todos los ojos de los invitados estaban sobre él.

— ¿Por qué?

El capitán parecía reacio a responder en compañía presente, pero Soviesh asintió y salió con el caballero.

— ¿Qué está pasando?

Pensé en seguirlos, pero decidí no hacerlo. Si fuera necesario, entonces el caballero también me habría hablado, y no se me exigiría si tuviera que ver con Rashta o algo así.

No necesito ir.

Me decidí y volví hacia los invitados de nuevo. Cuando llegó el momento, salí de la sala de la Rosa Roja y fui al gran salón de banquetes. También tenía que ver a los otros invitados, y cuando se puso el sol tenía que inspeccionar los fuegos artificiales.

—También hice una promesa de reunirme con Laura.

Sin embargo, el ambiente en el gran salón de banquetes era más animado de lo que esperaba.

¿Pasó algo?

La gente generalmente se cansa en las celebraciones que duran días. Todos se disfrazarían para el último día, pero la energía generalmente no era la misma que la primera. Desde la entrada vi a la gente hablar y reír, y el ruido se hizo más fuerte cuando entré. Miré a mi alrededor confundida, y Laura corrió hacia mí.

—Su Majestad, Su Majestad, ¿escuchó?

— ¿Pasó algo interesante? He estado en la habitación de la Rosa Roja, así que no sé qué está pasando.

—Algo muy interesante sucedió.

Las fosas nasales de Laura se dilataron de emoción, y ella me llevó a un lugar adecuado para conversar. Cerca, había una variedad de crujientes mariscos fritos, pequeños platos de budines de calabaza y café con leche.

—Puedes escuchar mientras comes. ¡Es una historia apetitosa!

— ¿Qué pasó?

Laura empujó un budín de calabaza y un tenedor hacia mí.

—Gracias, Laura.

— ¿Te acuerdas de Rashta?

No era un tema que me gustara. Hice una mueca levemente, pero Laura continuó, a pesar de saber que no me gustaba hablar de ella.

— ¿Recuerdas el rumor de que ella era una esclava fugitiva?

—Sí, pero, no se nos permite hablar de eso.

Soviesh había dicho que castigaría a los que lo hicieron. ¿Podrían hablar de esto en un lugar lleno de gente? Estaba preocupada, pero Laura gritó antes de que pudiera detenerla.

— ¡Ella realmente es una esclava fugitiva! ¡El vizconde Roteschu llegó a la fiesta por primera vez, y reconoció a Rashta!

— ¿Vizconde Roteschu?

—Ella era su esclava, ¡luego se escapó!

— ¿Estás segura?

—Sí. Si el Emperador hubiera estado aquí, lo habría detenido. No solo eso, el vizconde solo había estado en la capital durante unas horas. No conocía los rumores sobre Rashta o la orden de no hablar de ella. ¡Por eso dijo abiertamente que Rashta era una esclava en público!

—Ah…

—Rashta dijo que no, pero todos creyeron en Roteschu. Parecía mortificada. —Laura resopló. —Todos los nobles que se acercaron a Rashta deben saberlo ahora.

— ¿Y dónde están ahora?

—Cuando Rashta se desmayó, el barón Lant la llevó a su habitación. Luego vino el capitán de la guardia real y se llevó al vizconde Roteschu.

Por eso, el capitán estaba buscando a Soviesh. Por un momento, un sentimiento inexplicable brotó dentro de mí. ¿Es… vindicación? Sí. Ya me lo imaginaba. Soviesh estaba furioso cuando sospechó que difundí rumores falsos sobre el origen de su concubina. El resentimiento y la pena que sentía ahora se convirtieron en satisfacción.

Sin embargo, había un pequeño rincón en mi corazón que no se sentía emocionado. ¿De dónde vino este sentimiento incómodo?

No pude resolverlo, y decidí dejarlo por ahora.

En cualquier caso, ¿Soviesh no se dio cuenta de que Rashta era una esclava fugitiva cuando la rescató?  Incluso si lo supiera, no pensé que Sovieshu la odiaría. La había traído aquí debido a sus lamentables circunstancias y su poderoso deseo de protegerla. Si se enamoró de ella en ese momento o no, ese fue su primer encuentro. Y si Rashta era un plebeyo o una esclava fugitiva, Soviesh aún la amaría, por lo tanto, intentaría proteger a Rashta del ridículo.

No sabía qué pasaría, pero sabía que no quería involucrarme.

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