La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 6: No puedo creer que me esté haciendo esto

Traducido por Maru

Editado por Ayanami


— ¡Disparates! ¡Por qué la emperatriz debe proporcionar una dama de honor para una concubina!

Las damas de honor que escucharon mi historia gritaron enfadadas. La condesa Eliza, que sufría de presión arterial alta, se frotó las manos detrás del cuello, mientras la vizcondesa Verdi la abanicaba y hablaba con voz suave.

—Gracias a Dios que Laura no está aquí. Es una mujer joven y ardiente, y actuaría de manera impropia.

Me senté inmóvil y sin decir una palabra aún, las damas me miraron nerviosas.

— ¿Qué va a hacer, Su Majestad?

— ¿Realmente va a encontrarle una dama de honor?

—Nadie dio un paso adelante cuando los secretarios del emperador buscaron una.

Suspiré.

—Desearía poder decir que no…pero, él mismo, me dio una orden directa.

Todas las damas tenían lágrimas de indignación, pero no había otra forma adecuada de hacerlo. Suspiré de nuevo.

Una dama de honor es, generalmente, de un rango similar o inferior a la mujer noble a la que sirve, pero Rashta no es noble en absoluto. En este caso, sería apropiado encontrar a uno de los nobles caídos o nobles inferiores…pero, eso plantea un problema, ya que muchos de ellos, no podían llegar al palacio. Lo consideré por un momento más, antes de recurrir a la condesa Eliza.

—Deberíamos comenzar a buscar cerca, así que, por favor, envía una invitación a las señoritas y mujeres de la capital.

—Sí, Su Majestad.

♦ ♦ ♦

— ¿Una fiesta de té con todas las mujeres nobles?

Los ojos de Rashta se redondearon.

— ¿Estás segura?

Cherily, la sirvienta que le había dado la noticia, respondió:

— ¡Ya se lo dije!

—Está organizado por la emperatriz. Ni siquiera puede imaginar lo grandioso que es. Todas las damas de la capital se han reunido en el palacio durante horas. Las invitaciones fueron enviadas ayer.

— ¿Qué pasa con Rashta?

— ¡Ah! Incluso si no es noble, la señorita Rashta, sigue siendo una persona de Su Majestad el Emperador…esto es…realmente, una pena.

La boca de Rashta se torció hacia abajo y sus hombros se hundieron.

—Me lo imaginaba. El palacio parecía estar muy activo durante todo el día…

—La emperatriz está siendo injusta. Se saltó el banquete por el día de Año Nuevo, pero, ahora, está teniendo una fiesta que excluye a la señorita Rashta.

Las fiestas de té y los banquetes difieren en tamaño y expectativa de los invitados, pero, para Cherily y Rashta, que no saben sobre esto, una fiesta era una fiesta y, para ellas, era injusto que Rashta no fuera invitada.

Rashta empujó el suelo con los dedos de los pies y volvió a caer sobre su cama.

—Rashta debe ser odiada…

—La emperatriz está celosa porque el emperador la ama.

— ¿Por qué no se viste y va al palacio también?

—Pero Rashta no fue invitada…

— ¿La emperatriz es la única que vive aquí? Está, también es la casa de Rashta.

Las dos criadas se turnaban para idear un plan, pero Rashta sacudió la cabeza y se cubrió con las mantas.

—No. No me quieren.

Los ojos de las doncellas lloraron con simpatía.

—Pobre señorita Rashta…

♦ ♦ ♦

Aunque solo se invitó a mujeres nobles, el número de invitados superó mis expectativas, ya que asistieron mujeres de alto y bajo rango. Ni siquiera sabía los nombres o caras de algunas de ellas, ya que, rara vez, aparecían en la sociedad.

El jardín se jactaba de una variedad de pudines, jaleas y chocolates, para que todas pudieran caminar y comer. Al principio, todas parecían un poco sorprendidas de ver un diseño de buffet en una fiesta de té, pero, pronto, reían y hablaban entre ellas con diversión. Cuando llegó el momento, llamé su atención.

—Su Majestad, el emperador, me ha pedido que proporcione una dama de compañía para su concubina, la señorita Rashta. Debido a que tiene que ser antes del día de Año Nuevo, no puedo buscar muy lejos. ¿Hay alguien conocido que quiera ser la acompañante de la señorita Rashta?

No dije directamente: “¿Quién de ustedes quiere ser la dama de compañía de la señorita Rashta?” Aunque los estándares eran más bajos de lo habitual, los que vivían en la ciudad capital tenían cierto orgullo en su posición. Los nobles de la capital tampoco son más altos que los nobles de las provincias, y no habría nadie que quisiera ocupar el puesto debajo de una concubina plebeya. Entonces, elegí mis palabras con cuidado.

Terminé y esperé a que alguien se presentara. Las mujeres y las jóvenes intercambiaron miradas, sacudiendo la cabeza o encogiéndose de hombros. El silencio agarró el aire. Después de una pausa incómoda, Lady Alischute, la mejor amiga de Laura, habló con cautela.

—S-Su Majestad. Esta ha sido la conversación durante días, pero…por favor, no le diga al emperador lo que voy a decir.

—Puedes hablar, Lady Alischute.

— ¿No se rumorea que ella es una esclava fugitiva? Alguien puede querer servirla incluso si ella es una plebeya, excepto si los rumores son ciertos. En ese supuesto…todos son reacios.

Las otras damas asintieron, poniendo sus propias palabras.

—Uno, no podrá mostrar la cara si se convierte en la dama de compañía de un esclavo fugitivo, Su Majestad.

—Incluso si hubiera alguien adecuado para el puesto, terminarán siendo abofeteados por ese rumor.

—Ser su dama de honor no es un honor, sino un insulto y un castigo.

El chisme parecía haberse extendido ampliamente en la sociedad. Las mujeres nobles dudaron antes de preguntarme:

— ¿Es cierto el rumor, Su Majestad?

Les dije la respuesta de Soviesh. Ella es una plebeya que fue herida por él en un accidente.

Por la noche, todas las damas regresaron a sus hogares y yo volví al palacio. Esta noche cenaré con Soviesh, y debo informarle que no pude encontrar a una dama de compañía para Rashta.

Para mi sorpresa, no había comida en la mesa del comedor. Soviesh, ya estaba sentado. Miré hacia la mesa vacía, desconcertada, y Soviesh me habló con voz tranquila.

—Escuché que la emperatriz convocó a todas las damas y comió varios tentempiés durante horas. Me preocupaba que estuvieras llena, así que no tuve la mesa puesta esta noche.

—Es…verdad.

—Puedo comer con Rashta, así que no te preocupes. —Se hizo un largo silencio— ¿Qué pasa con la dama de compañía de Rashta? ¿Has encontrado una?

—Llamé a todas las mujeres y señoritas, pero ninguna se ofreció a servir, Su Majestad.

Soviesh frunció el ceño.

— ¿Eso es todo?

—Sí.

—Entonces, debe haber una razón.

—El problema no es el dinero.

— ¿Qué significa eso?

Si hablo del rumor de que Rashta es una esclava fugitiva, traicionaría la confianza de las otras mujeres nobles. Lady Alischute me había pedido que lo mantuviese en secreto, por lo que no dije una sola palabra.

—Es solo mi suposición, pero, con los preparativos de Año Nuevo en curso, no creo que nadie quiera cuidar a nadie más por ahora. Estarían dos veces más ocupados.

Soviesh reflexionó por un momento y luego habló con voz medio juguetona.

— ¿La emperatriz dijo algo extraño cuando llamó a las mujeres nobles?

Aunque pretendía divertirse, había un agudo mordisco en su tono.

—Por supuesto que no. No sé nada sobre tu concubina, pero no diría nada extraño.

—La gente dice cosas, a pesar de no saber nada.

—Eso es verdad. Pero, hay algunas personas que dudan de su pareja sin escuchar o ver nada por sí mismas…

Un destello de culpa cruzó la cara de Soviesh, ante el significado implícito de mis palabras. Nos miramos en silencio.

—Si eso es lo que dices, no dudaré de ti.

Fue Soviesh quien retrocedió primero.

—Yo tampoco dudo de ti.

También cedí, Soviesh sonrió y me miró tranquilizadoramente.

—Solo preguntaba, así que no te ofendas.

Ya estaba ofendida, pero si lucho abiertamente con el emperador perdería. Oculté mi orgullo herido, pero las náuseas recorrieron mi cuerpo.

Le di una sonrisa mecánica y me levanté de mi asiento.

♦ ♦ ♦

Aunque estaba desesperado y no quería hacer esto, Soviesh llamó a sus sirvientes y secretarios, y les dio una orden.

—Necesito una dama de honor para servir a Rashta. Todos deben tener parientes femeninas. Quiero que cada uno de me recomiende dos personas.

La concubina del emperador se encontraba en una posición extraña, ya que era objeto de mucha atención y envidia, así como también de crítica y desprecio. Soviesh pensó que el estatus de Rashta como plebeya, debe haber herido el orgullo de los nobles. Por esta razón, algunos emperadores casaron a su concubina con otro aristocráta para forjar una identidad noble, pero se habla demasiado sobre Rashta para ocultar su pasado. Durante un mes o un año, los nobles solo fingirían ser amigables con Rashta, siempre y cuando Soviesh siguiera cuidando de ella.

Como nadie sería voluntario, no tuvo más remedio que dar una orden.

—Ella necesita tener un compañero, así que tened en cuenta la diferencia de edad.

Los sirvientes y los secretarios, intercambiaron miradas incómodas entre ellos.

♦ ♦ ♦

—Estás hablando de eso… ¡esta esclava fugitiva! ¿Estás loco?

— ¡Padre! ¿Cómo puedes decirle eso a mamá?

Las manos del barón Lant temblaban y sudaban profusamente.

— ¿Esclava fugitiva? No, ella no es una esclava fugitiva, es una plebeya…

—Incluso si ella no es una esclava fugitiva, ¡sigue siendo un problema, porque todo el mundo lo cree así!

La baronesa Lant se llevó las manos a las caderas y miró a su marido.

— ¿Quieres que sirva a un esclavo fugitivo? La gente se reirá de ti y de nuestra Jess, así como de mí. ¡El barón Lant está debajo de un esclavo!

El barón Lant cree que Rashta es una mujer encantadora y simpática, y que, algún día, otros nobles se enamorarán de la nueva concubina. Pero, ese era el futuro, estaba claro que la gente de la sociedad de hoy tiene una mala opinión de Rashta. Desafortunadamente, lo que dice la baronesa Lant era cierto.

— ¿Qué hay de tu lado, tu sobrina Aesi…

— ¿Estás sugiriendo que decidamos su futuro porque no es tu sobrina…? Incluso entre tu familia lejana hay al menos tres sobrinas, ¿no?

—No conoces sus personalidades. No son solo alguien a quien puedes poner al cuidado de otra persona.

—Oh, ¿ves esto? ¿Cuál es la excusa ahora?

Mientras el barón y la baronesa Lant discutían entre sí, los otros sirvientes y secretarios se encontraron en circunstancias similares. Todos sacudieron la cabeza, mientras hablaban de la esclava fugitiva. Sin embargo, no estaban en posición de retroceder como la emperatriz. Al final, el emperador le ordenó al conde Pirnu y al barón Lant que llevaran a sus familiares al palacio durante un mes.

♦ ♦ ♦

Pensé que Soviesh me obligaría a consultar a las mujeres nobles de nuevo. Pero, de alguna manera, tres días después, mis damas de honor me informaron que la hija del conde Pirnu y un pariente lejano del barón Lant servirían como acompañantes de Rashta. Dejando de lado al pariente del barón Lant, fue sorprendente que la hija del conde Pirnu asumiera el trabajo.

— ¿No se llama Helen esa señorita?

Sabía que la familia Pirnu es un hogar fuerte.

—Sí, su Majestad.

Sin embargo, Helen era, de alguna manera, la dama de honor.

—Helen es curiosa y tiene una buena relación con su padre. Tal vez, ella está aquí por el bien del conde.

—Supongo que sí.

Asentí y no lo mencioné más.

Afortunadamente, unas horas más tarde, me olvidé por completo de Rashta, cuando salí a caminar y, una vez más, encontré al hermoso pájaro. Las damas de honor se sorprendieron cuando el pájaro voló y se cernió ante mí.

—Oh, el pájaro está aquí otra vez.

— ¡Mira cómo va hacia la emperatriz! Asombroso.

El pájaro tenía otra nota en su pata.

[Pero soy más listo que un pájaro. Estoy sobrio ahora.]

Me reí entre dientes, mientras leía la nota. No fue por una gran razón en particular, solo me reí.

Acaricié al pájaro, luego, rápidamente, escribí una respuesta.

[Parece que todavía no estás completamente sobrio. ¿Cómo se llama el pájaro?]

Las damas se rieron de nuevo, después de ver mi nota. Todas reflexionaron sobre si era divertido escribir esas cartas. Besé la pequeña cabeza del pájaro y lo lancé al cielo, batió sus alas y se fue volando.

Esta vez, terminé la carta con una pregunta. ¿La persona que recibió la carta me respondería nuevamente?

Me gustaba pensar eso.

♦ ♦ ♦

El nombre que olvidé temporalmente, regresó a mis oídos poco después.

—Emperatriz. He venido a preguntarte algo sobre Rashta.

Estaba ocupada discutiendo los preparativos de Año Nuevo con el ministro de finanzas cuando Soviesh la trajo.

— ¿Es urgente?

Miré mi reloj, como si ya hubiera terminado mi día de trabajo. Si no fuera urgente, podríamos hablar más tarde. No había prisa por Rashta.

En lugar de responderme, Soviesh miró al ministro, que se levantó torpemente de su asiento y se alejó. Todos los demás funcionarios hicieron lo mismo. En un momento, solo nosotros dos quedamos en la habitación.

— ¿Qué está pasando?

Soviesh me miró más allá de la gran mesa.

—Como dije, se trata de Rashta.

Por favor, ¿no podría resolver los problemas de la concubina por su cuenta? Asentí, presionando las palabras en mi garganta.

—Bien.

— ¿Difundiste rumores de que Rashta es una esclava fugitiva?

— ¿Esa historia otra vez?

Excepto que fue más específico que antes. La última vez, solo preguntó si dije algo extraño. Lo miré con inquietud.

—Las nuevas damas de honor de Rashta no solo no la tratan adecuadamente, sino que tampoco actúan como damas de honor en absoluto.

—Su Majestad, no quiero involucrarme de ninguna manera con su concubina.

—Pero, ¿por qué ignoran a Rashta a cada paso y comparan todo lo que ella hace con la emperatriz? La pobre Rashta lo escondió y no me dijo una palabra. Si no hubiera visto el comportamiento de las damas de compañía por accidente, no habría sabido que estaba sucediendo.

— ¿No deberíamos preguntar a las damas de honor?

—Pregunté y me dijeron que no querían servir a una esclava fugitiva.

—Eres…realmente irrazonable.

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