Contrato con un vampiro – Capítulo 3: Los seres conocidos como vampiros

Traducido por Herijo

Editado por Ayanami


— ¿Crees en vampiros?

Fue una pregunta abrupta conteniendo el término surrealista de vampiros, por un momento, creyó que estaba bromeando, pero los ojos de Tsubaru reflejaban que hablaba completamente en serio.

Él, continúo hablando con toda seriedad —Puede que no me creas, pero somos vampiros.

— ¿Disculpa? —No pudo evitar preguntar en respuesta. Creía haber escuchado mal, pero ¿qué palabra pudo haber confundido con vampiro?

¿Qué ocurre con este tipo? ¿Está loco?

Ella frunció el ceño. Viendo su reacción Tsubaru sonrió de manera triste

—Sí, esa es la reacción normal. Sabía que la tendrías…pero, es la verdad. Ichy también es uno, así como todos los sirvientes contratados para trabajar aquí. Mientras estoy en ello, se podría decir que casi todos en esta ciudad forman parte de esa especie conocida como vampiros.

— ¿Con vampiros te refieres a las criaturas que beben sangre? ¿Aquellos que no pueden resistir el ajo y se convierten en cenizas después de que los toca la luz del sol?

—Justamente esos. También somos conocidos como chupasangres.

—Hah…pero…

Azuza miró fuera de la venta. Es un día soleado. La luz solar entra libremente por la ventana y aun así el autoproclamado vampiro parecía estar bien.

—Nuestro concepto de sentido común es diferente, pero la mayoría de los vampiros puede tener el mismo estilo de vida que ustedes. Podemos ser activos bajo el sol y comer ajo. Bueno, supongo que se puede decir que somos nocturnos. Nuestro cuerpo es más ligero y nuestros poderes más fuertes durante la noche —Añadió Tsubaru al notar la arruga entre las cejas de Azuza.

—Lo siento, pero no te creo —Azuza declaró de manera directa. —Tu explicación no está soportada por ninguna evidencia. De pronto, dices que mi papá es un secuestrador, eso sin contar el sinsentido de que él me creó. Además, ni siquiera me explicaste por que Ichy me está protegiendo. ¿Para qué rayos necesito un guardaespaldas? ¿Alguien esta tras de mí? Y luego, después de todas esas insensateces, vas más allá, declarando que todos ustedes son vampiros. ¿Qué parte de esta ridiculez debo creer? Estoy agradecida de que me rescataras, pero mi gratitud no es sinónimo de que voy a aceptar todo lo que dices —Replicó Azuza mientras lo miraba.

Tsubaru fue tomado por sorpresa, antes de echarse a reír. —Perdí esta ronda, realmente, no puedes juzgar a un libro por su portada ¿verdad? No pareces del tipo de persona de carácter fuerte.

—Mis amigos, normalmente, me dicen eso. Dicen que parezco una chica muy dócil cuando tengo la boca cerrada.

Tsubaru estalló en risas. —Concuerdo completamente, sí, eso es verdad. Pero, por favor, no me lo tomes a mal. No es que parezcas sumisa, bueno sí. Supongo que estaba equivocado al esperar que creyeras de forma incondicional todo lo que digo sin pruebas.

— ¿Y qué harás?

—Supongo que mostrarte las pruebas. ¿Te parece bien eso Ichy?

—Sí —A su comentario, Ichy desabotonó el cuello de la su camisa y dio un paso al frente

—Adelante —Dijo valientemente, exponiendo su cuello. Tsubaru mordió su vena expuesta. La succión de sangre no era, en nada, parecida a la elegante y seductora escena de las novelas románticas que se exponían alrededor del mundo. No era diferente al cruel, pero necesario acto de supervivencia de un depredador devorando a su presa. Se sentía similar, a la vez que observó a una serpiente engullendo a un ratón entero.

No podía evitar contener el aliento ante la escena frente a ella. Gráfico era la mejor manera de describir los sonidos gorgoteantes de la succión, provenientes de la garganta de Tsubaru. No pudo durar más de unos diez segundos, pero la naturaleza sorprendente de lo que había presenciado lo hizo parecer más largo.

—Gracias Ichy.

—No necesitas agradecer, siempre que hagas lo mismo por mí la próxima vez.

—Por supuesto —Tsubaru levantó su cara del cuello de Ichy, limpiando la sangre de sus labios. Azuza sostuvo su respiración cuando él, lentamente, volteó a verla. De un vistazo, nada había cambiado. Sin embargo, sus ojos estaban brillando.

—Rojos…

— ¿Mis ojos? Sí, están así porque bebí sangre —respondió y, deliberadamente, se paró frente al ropero.

— ¿Puedes verme?

— ¿Qué?

Tsubaru saludo al espejo colgado en el ropero. Pero su reflejo no se mostraba.

— ¿Habías oído acerca de cómo los vampiros no se reflejan en los espejos? Bueno, normalmente, me vería si, en ese momento, no hubiera tomado sangre… —Gentilmente, tocó el espejo con su dedo índice, éste, instantáneamente, se quebró, empezando por el punto en el que había puesto su dedo —también somos más fuertes en este estado.

—Increíble…

Azuza recordó cómo la había salvado, partiendo el contenedor de madera con sus propias manos, a pesar de que este no sufrió ningún daño cuando lo pateó con todas sus fuerzas. Ella no tenía la mente para pensar sobre eso en ese momento, pero era innegablemente un acto inhumano.

— ¿Me crees ahora?

Incapaz de responder con un sí, Azuza permaneció en silencio. Su padre puso su gran mano sobre su cabeza.

—Todo lo que dijo es cierto. Son vampiros. Yo soy humano, pero asistía en proyectos de investigación en su laboratorio.

—Papá… —Después de dudar un poco, Azuza le dio la espalda a Tsubaru y asintió de manera reacia.

—Me alegra ver que me crees. Ahora, vayamos al punto principal —La expresión facial de Tsubaru se tensó. Azuza se enderezo para prepararse para lo que le iban a revelar a continuación.

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