El Sentido Común de la Hija del Duque – Capítulo 174: Chismes

Traducido por Shisai

Editado por Sharon


—Parece que estás muy ocupada en estos días.

Sonreí con amargura ante las palabras de Rudeus.

—Bueno, supongo que sí. Si tuviera que decir exactamente lo que hice…

—Y supongo que Berne también está aprendiendo.

—Ah… Supongo.

Incliné mi cabeza hacia un lado ante la extraña y vaga respuesta de Berne.

—¿Aprender?

—Sobre lo que dicen las mujeres y sus verdaderas intenciones e ideas detrás de esto. El intercambio entre Iris y Yuri fue realmente emocionante.

—Oh… hablando de eso, ¿qué piensas acerca de ello, Rudeus?

—Bueno, las palabras de Yuri prácticamente parecieron decir ‘deja de arrastrar a tu hermano, si sigues trabajando no encontrarás un hombre’. Y le respondiste: ‘No puedo creer que tengas las agallas para decir eso después de robar al hombre de otra persona. Estás actuando como un miembro de realeza sin ser realmente una, qué mujer tan aterradora’… algo así.

—Jaja… yo también lo pensé.

Las palabras de Yuri parecían significar lo que Rudeus pensó que hicieron. También era cierto decir que le había respondido eso.

Incluso hablar de los vestidos de la otra traía una gran cantidad de veneno oculto.

—No vienes mucho a estos eventos, pero no tienes el aire de un recién llegado en absoluto. Solo puedo mirar y alabarte.

—¿Se supone que eso es un cumplido?

—Por supuesto, por supuesto.

—Oh. Rudy, tú…

Los tres nos reímos mientras hablábamos.

Era como retroceder en el tiempo, a cuando éramos jóvenes. Me sentí bastante nostálgica por un momento.

—Pero es cierto que no te hemos visto en mucho tiempo. ¿A menos que hayas hablado de más y tus superiores te están castigando por ello?

—No… pase lo que pase, eso nunca sucederá. Mis superiores están trabajando en algunas situaciones complicadas y después de todo, tengo el apellido de mi abuelo. Si algo me pasa, entonces explotará en algo grande. Por eso hay guardias esperándome afuera. Aun así, continúo mi trabajo en la capital.

—Ah, ya veo. No puedes escatimar en absoluto en el trabajo aquí. Es bastante difícil.

—Sin embargo, es lo mismo para Berne.

Berne hizo una mueca exasperada.

—Escuché que has estado trabajando bastante duro. El tío Louis ha estado lidiando con varios incidentes irritantes derivados de eventos recientes. Escuché que a Berne le ha ido bastante bien en esa situación.

—Todavía estoy lejos de ser bien practicado. Sigo necesitando el permiso de mi padre antes de poder hacer algo.

—Por supuesto. El tío Louis es el que toma la última decisión, es obvio. Aun así, a Berne le va bastante bien. Tal vez debería decir que no es de extrañar siendo que eres parte de la familia Armenia.

Honestamente, me sorprendió mucho escuchar a Berne y Rudy hablar así.

Aunque sabía que Berne estaba entrenando junto a mi padre, no me di cuenta de lo bien que lo estaba haciendo.

Además, Rudy y Berne parecían tan unidos como siempre.

La familia del duque Armenia y el marqués Anderson eran muy unidas. A veces nos encontramos con nuestro primo durante la temporada social, y parece que este año fue igual, ademas de que nuestras edades eran cercanas.

Incluso ahora, bromeaban y reían entre sí.

Después de crecer, todos estuvieron tan ocupados que era difícil verse. Es por eso que este tipo de situación donde estábamos en armonía era bastante nostálgica para todos.

—Voy a tener que disculparme por el momento.

—Hermana mayor, ¿a dónde vas? Iré contigo.

—¿Vas a venir conmigo para ajustarme la ropa…? No te preocupes por eso. Volveré pronto.

Pasé del balcón al interior, y me dirigí hacia las salas de descanso.

En bailes como estos se preparaban especialmente salas de espera para hombres y mujeres. Eran lugares para tomar un breve descanso, y también para organizar y ajustar el atuendo propio.

Los dos parecían preocupados por mí. No tenía planes de causar ningún tipo de problema. Todo lo que quería era asegurarme de que todavía me veía decente, y luego regresar.

Mientras que en el salón se oye la música y el murmullo de la gente bailando, todo estaba en silencio al salir del salón principal.

Pensé que debería haber muchas otras mujeres yendo a la sala de descanso, pero no me topé con nadie así.

Fue entonces cuando, de repente, escuché algunos susurros.

En las reuniones llenas de nobles como estos, a un paso de la zona principal, habría gente cotilleando ansiosamente. No era nada de lo que sorprenderse.

Quería apresurarme a pasar por la habitación de donde venían las voces, pero el tema que estaban discutiendo me hizo detener el paso.

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